Sigue creciendo la brecha entre ricos y pobres
Por: Luis Fernández
Continúa siendo una gran preocupación para el mundo actual, el aumento continuo de la brecha entre ricos y pobres, lo que es un producto directo de la concentración de riquezas en unos pocos privilegiados, mientras se multiplica la pobreza y la exclusión social en muchos millones de seres humanos que tratan de sobrevivir con ingresos insuficientes y múltiples precariedades.
En un informe de la organización de las Naciones Unidas (ONU), se señala que, “la brecha entre las naciones con mayor y menor poder adquisitivo crece y muchos países que se comprometieron a tomar medidas para reestructurar las principales instituciones financieras mundiales con el fin de reducirla no han actuado”, destacando que, “barreras comerciales como los aranceles son elementos que han tenido impacto en el crecimiento de esta brecha”.
El informe se refiere a la IV conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4), evento global que reunió a lideres de unos 150 países, con el FMI, el Banco mundial y otros organismos internacionales, donde se adoptó el documento “Compromiso de Sevilla”, con el fin de financiar el desarrollo en un mundo cada vez más desigual.
El informe, que evalúa el plan adoptado en Sevilla, España, en junio del pasado año 2025 para reducir la brecha y alcanzar los objetivos de desarrollo de la ONU para 2030, se publicó antes de las reuniones que próximamente sostendrán en Washington el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las principales instituciones financieras mundiales que promueven el crecimiento económico.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, manifestó que se había preparado para impulsar el crecimiento mundial, pero que la guerra con Irán ha ensombrecido ahora las perspectivas de la economía mundial y el subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, Li Junhua dijo que, «Este es un momento extremadamente peligroso para la cooperación internacional, ya que las consideraciones geopolíticas están moldeando cada vez más las relaciones económicas y las políticas financieras».
La enorme grieta que separa a ricos y pobres no necesita más diagnósticos, está presente ante nuestros ojos, no es un problema de declaraciones, de grandes reuniones y eventos, se necesita algo más, que es voluntad política y una redistribución real y efectiva del poder económico global y un compromiso autentico con la igualdad y las oportunidades para los más vulnerables.
Mientras no se encare el problema con firmeza, la brecha seguirá ampliándose y de seguir la actual situación mundial, la pobreza seguirá aumentando y los países ricos seguirán enriqueciéndose a costa de los países pobres que luchan por garantizar condiciones mínimas de bienestar a sus poblaciones, frente a un sistema que es más eficaz en concentrar las riquezas, que en distribuirlas con justicia.
En un mundo donde según datos de organizaciones internacionales, el 1,6% de los adultos de todo el planeta, posee casi el 48% de la riqueza mundial, mientras miles de millones de personas en los niveles inferiores, solo poseen una mínima parte de la riqueza global, se hace necesaria una voluntad férrea y tomar decisiones concretas que modifiquen las causas que producen pobreza e inequidad.
La realidad de la situación es grave, muchos países endeudados pagan más de intereses que inversión social, grandes faltas de oportunidades para sus poblaciones, mientras una elite global sigue acumulando riquezas sin precedentes, lo que hace que la brecha entre ricos y pobres siga aumentando, el mundo sea más inestable y que la frustración y la incertidumbre se apodere de la población.
El documento en que Naciones Unidas evalúa el compromiso de Sevilla, es bien claro y la situación actual del mundo que es bien complicada, nos plantean claramente que las cumbres y eventos internacionales no solo deben servir para explicar la pobreza con buenos discursos, prometiendo desarrollo y soluciones, pero que a fin de cuentas no afectan los privilegios de los poderosos.
El planeta tiene recursos, el problema es la concentración de poder, es el modelo que solo funciona para unos pocos, el problema es el FMI y el Banco Mundial que hablan de ayuda, pero que sus condiciones muchas veces aprietan más que alivian, nos hablan de crecimiento, pero la desigualdad, la pobreza y la distancia entre ricos y pobres avanzan de manera imparable.
Ya sabemos que el crecimiento económico por sí solo no produce justicia social, es necesario políticas redistributivas, inclusión y equidad, que reduzcan considerablemente la cada vez más creciente brecha entre ricos y pobres, de modo que termine la era en que algunos acumulen riquezas sin límites, teniéndolo todo a su alcance, mientras otros carecen de lo básico para vivir con dignidad.
Luis Fernández
Analista Político y escritor
Santo Domingo R.D.

