Somalia y Haití

Por FRANKLIN BÁEZ BRUGAL

Somalia es un país que se encuentra en el cuerno de África, en la parte Este de ese continente, tiene costas en el Océano Índico y hace fronteras con Etiopía, Yibuti y Kenia, su población es de unos 15 millones de habitantes. Ese país se envolvió desde el  año 1991 en una guerra civil que lo desestabilizó por completo, convirtiéndose en un lugar en donde el Estado perdió el control de todas las instituciones, pasando a ser una de las zonas más peligrosas del mundo y una de las más pobres, en donde la miseria extrema y la inseguridad alimentaria son la norma. La piratería y el secuestro de buques son hechos frecuentes en sus costas y la criminalidad y la delincuencia es cosa común, todas estas actividades son dirigidas por los «señores de la guerra», los cuales se dividen su territorio.

Para complicar aún más las cosas, las intensas sequías que han afectado la región agravaron la hambruna existente,  obligando a sus habitantes a constantes desplazamientos.  Naciones Unidas en el año 1992 envió una misión para llevar ayuda alimentaria y tratar de restablecer el orden y la paz; esta iniciativa fue respaldada por una fuerza liderada por los Estados Unidos e Italia, las tropas llegaron en 1993 y se retiraron en el año 1995, después de haber fracasado en su misión y sufrir numerosas bajas.

Hasta el momento el conflicto existente en Somalia continúa sin resolverse, los «señores de la guerra» siguen dominando parte de su territorio, sus habitantes pasan todas las penurias imaginables, convirtiéndose en un problema para sus vecinos. La existencia de un Estado organizado es una verdadera quimera, siendo ese lugar un estado fallido con todas las consecuencias negativas de ese desastre.

Hacemos esta breve descripción sobre Somalia y su situación, por las similitudes que tiene ésta con lo que ocurre en Haití en estos momentos. El país vecino viene desmoronándose institucional y socialmente frente a los ojos indiferentes de todos sin que nadie mueva un dedo para evitarlo.

Es evidente que el gobierno que allí existe no controla el país y que las instituciones que se supone regulan su vida hace tiempo dejaron  de funcionar. Bandas fuertemente armadas, dotadas de modernos elementos de guerra, poco a poco se han ido adueñando de gran parte de su territorio, dividiéndose su control, los secuestros son muy frecuentes, así como la violencia y el crimen;  siendo la inseguridad alimentaria cada vez mayor, agudizándose el conflicto y el sufrimiento de la población, por los enfrentamientos entre las diferentes bandas.  Otra Somalia, pero en el Caribe.

Cuál es la diferencia entre Somalia y Haití, que este último se encuentra muy cerca de los Estados Unidos y si la situación continúa deteriorándose aún más, los flujos migratorios podrían ser difíciles de controlar, alterándole la vida a ellos y a toda la región.

Ya las Naciones Unidas y su MINUSTAH permanecieron en Haití por largo tiempo, del 2004 al 2017, creemos que aparte de mantener cierto orden en esa Nación no hicieron gran cosa, pues los principales problemas no se solucionaron y al retirarse todo volvió a lo mismo, siendo otro Estado fallido con perspectivas muy negativas.

Pero de este serio problema que sufren en Haití quien lleva la carga más pesada y corre los mayores riesgos es la República Dominicana. Nosotros acogemos y empleamos a una gran cantidad de haitianos, legales e ilegales, un flujo que crece y es difícil de controlar por la complicidad existente entre los traficantes de personas y los encargados de controlar la frontera, la necesidad y el hambre también los impulsa a cruzar para este lado.

El gobierno dominicano tiene una posición firme sobre este problema y su solución, la cual no puede recaer sobre nuestro país, la misma debe ser apoyada de manera masiva y decidida por toda la ciudadanía.

Pero sobre este conflicto bullen en mi mente unas preguntas que me preocupan: quiénes financian la adquisición del poderoso armamento que exhiben las bandas y quién se las vende?

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