Trump sigue diciendo a Estados Unidos que está ganando en Irán. Es menos claro al explicar cómo terminará la guerra
Por Aamer Madhani
WASHINGTON, 11 marzo.— Ante mercados globales nerviosos y la caída en los números de las encuestas desde que lanzó una guerra contra Irán, el presidente Donald Trump ha pasado de pedir la “rendición incondicional” a mostrarse dispuesto a un escenario final en el que Irán sustituya a un ayatolá de línea dura por otro.
Las declaraciones cambiantes del presidente republicano y de sus principales asesores están aumentando la incertidumbre del conflicto, que ya cumple 12 días y que está afectando a casi todos los rincones del Medio Oriente y provocando sacudidas económicas en todo el mundo. Con ninguna de las partes dispuesta a ceder, la guerra avanza ahora por un camino impredecible y un desenlace creíble sigue siendo incierto.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el martes a los periodistas que dependía de Trump determinar “si este es el comienzo, el medio o el final” de la guerra. Trump, durante un discurso ante legisladores republicanos de la Cámara de Representantes el lunes, pasó de describir la guerra como una “excursión de corto plazo” que podría terminar pronto, a afirmar que “no hemos ganado lo suficiente”.
Esa vacilación ha alimentado las críticas de quienes sostienen que Trump carece de un objetivo claro.
“No tenían un plan”, dijo a los periodistas el senador Mark Kelly, demócrata por Arizona. “No tienen un cronograma. Y por eso, no tienen una estrategia de salida”.
Una línea de meta que cambia constantemente
Desde que ordenó el bombardeo contra Irán, Trump ha cambiado continuamente los plazos y objetivos de la guerra.
En los últimos días, el presidente ha exigido la “rendición incondicional” de los líderes iraníes, al tiempo que sugiere que ya ha logrado su objetivo de debilitar gravemente al ejército iraní.
Al mismo tiempo, el equipo de Trump ha intentado tranquilizar a los estadounidenses asegurando que la guerra no será larga ni prolongada, incluso mientras el presidente insiste en que no descarta la opción de utilizar tropas terrestres estadounidenses.
El ejército estadounidense afirma haber destruido efectivamente la marina iraní y haber logrado avances significativos en reducir la capacidad de Irán para lanzar misiles y drones contra sus vecinos.
Sin embargo, el estratégico estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial en un día normal, permanece prácticamente cerrado al comercio, mientras que los líderes iraníes no muestran señales de ceder.
La Guardia Revolucionaria afirmó que Irán no permitirá “ni un solo litro de petróleo” a través de esa vital vía marítima hasta que Estados Unidos detenga su campaña de bombardeos.
Ali Larijani, principal funcionario de seguridad nacional de Irán, lanzó el martes un mensaje amenazante después de que Trump advirtiera que atacaría a Irán “VEINTE VECES MÁS FUERTE” si Teherán impedía el flujo de petróleo por el estrecho.
“La nación sacrificada de Irán no teme sus amenazas vacías”, escribió Larijani en X. “Incluso aquellos más poderosos que usted no pudieron eliminar a Irán. Tenga cuidado de no ser eliminado usted mismo”.
El aliado de Trump, Newt Gingrich, ex presidente republicano de la Cámara de Representantes, dijo que la administración debió asegurar el estrecho desde el primer día del conflicto.
“Si no pueden mantenerlo abierto, esta guerra terminará siendo una derrota estadounidense en poco tiempo, porque todo el mundo, incluido el pueblo estadounidense, reaccionará al precio del petróleo si el estrecho permanece cerrado durante mucho tiempo”, afirmó Gingrich en una entrevista en Fox Business.
Explicar la guerra a los estadounidenses
Trump ha tenido dificultades para explicar a los estadounidenses por qué era necesario tomar medidas preventivas contra Irán y cómo esa decisión encaja con su promesa de mantener a Estados Unidos fuera de las “guerras interminables” de las últimas dos décadas.
Hasta ahora, siete soldados estadounidenses han muerto y alrededor de 140 han resultado heridos en los ataques de represalia lanzados por Irán en distintas partes de la región.
Una de las razones que Trump ha ofrecido para justificar el inicio de la guerra fue que tenía una “corazonada” de que Irán se estaba preparando para atacar a Estados Unidos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, matizó ligeramente esa posición al decir a los periodistas que el presidente “tenía una corazonada” que estaba “basada en hechos”.
Sin embargo, funcionarios del Pentágono han dicho a asesores del Congreso en sesiones informativas privadas que Estados Unidos no cuenta con inteligencia que indique que Irán planeaba atacar preventivamente al país.
Encuestas recientes muestran que la decisión de Trump de atacar a Irán no ha generado el efecto de unidad nacional que suele acompañar el inicio de guerras estadounidenses.
Aproximadamente la mitad de los votantes en encuestas de Quinnipiac y Fox News dijo que la acción militar de Estados Unidos en Irán hace que el país sea “menos seguro”, mientras que solo alrededor de tres de cada diez consideraron que lo hace más seguro.
Una encuesta de CNN encontró que cerca de la mitad de los adultos estadounidenses cree que la acción militar hará que Irán sea “una amenaza mayor” para Estados Unidos, mientras que solo alrededor de tres de cada diez piensa que reducirá el peligro.
En ese mismo sondeo, seis de cada diez adultos estadounidenses dijeron que confían “poco” o “nada” en Trump para tomar las decisiones correctas sobre el uso de la fuerza en Irán.
Aliados europeos con cautela
Los aliados europeos avanzan con cautela después de que el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente del gobierno español Pedro Sánchez enfrentaran la ira de Trump, quien consideró que no lo respaldaron suficientemente en su decisión de ir a la guerra.
Incluso el canciller alemán Friedrich Merz, que ha apoyado en términos generales la campaña estadounidense e israelí contra Irán, afirmó el martes que “cada día de guerra genera más preguntas”.
“Sobre todo, nos preocupa que aparentemente no exista un plan conjunto sobre cómo llevar esta guerra a un final convincente y rápido”, dijo Merz.
El líder alemán subrayó además que “Alemania y Europa no tienen ningún interés en una guerra interminable” ni en que la integridad territorial de Irán se desintegre.
Desviar la responsabilidad por el bombardeo de una escuela
Trump ha optado por desviar la responsabilidad por el bombardeo de una escuela de niñas en el sur de Irán durante el primer día del conflicto, ataque que dejó al menos 165 muertos.
El sábado, Trump culpó a Irán por el ataque, afirmando que sus fuerzas de seguridad son “muy imprecisas” al utilizar municiones.
El lunes, después de que el grupo de investigación Bellingcat publicara un video verificado que mostraba un misil de crucero Tomahawk estadounidense impactando una instalación de la Guardia Revolucionaria cerca de la escuela, lo que provocó la explosión, Trump volvió a insistir en que podría haber sido culpa de Irán, aunque dijo que aceptaría lo que determine una investigación estadounidense.
El presidente afirmó erróneamente que Teherán tenía acceso a misiles Tomahawk, un sistema de armas fabricado en Estados Unidos y disponible únicamente para ese país y algunos aliados cercanos.
Consultada por un periodista, Leavitt no respondió directamente por qué Trump aseguró falsamente que Irán tiene acceso a ese misil estadounidense.
En su lugar, respondió en parte que “el presidente tiene derecho a compartir sus opiniones con el público estadounidense”, al tiempo que recordó que “ha dicho que aceptará las conclusiones de la investigación”.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó la afirmación de Trump como “más allá de absurda”.
“Otra vez dice lo primero que se le ocurre sin importar cuál sea la verdad”, dijo Schumer. “Todos sabemos que miente, pero en algo tan grave como esto, resulta indignante”.
El senador republicano Kevin Cramer, aliado de Trump, fue uno de los que planteó de manera más moderada que es importante que la administración aclare lo ocurrido con la escuela.
Cramer señaló que el ejército debe “hacer todo lo posible para eliminar esos errores en el futuro”.
“Pero tampoco se puede deshacer lo que ya ocurrió”, añadió. (AP)

