Opinión

Un pacto por la gobernabilidad democrática

Francisco S. Cruz

La propuesta de la exvicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, sobre una cumbre entre los expresidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández, Danilo Medina y el actual presidente Luis Abinader, no debe entenderse como una suerte de suplantación institucional -obviando al Ministerio Público o a la Justicia en sentido general- sino como una iniciativa tendiente a construir puentes y consensos de cara a una realidad fáctica -gobernabilidad- y a una falencia sistémica-histórica-estructural -corrupción pública-privada- que no se reducirá a su mínima expresión si, como hemos sostenido otras veces, no se logra un gran pacto nacional multisectorial al respecto.

Por ello, y como abanderado convencido, fui de los que apoyaron -a contracorriente- la idea de reforma al Ministerio Público que hace un tiempo propuso el presidente Luis Abinader y que, por desgracia e intereses políticos coyunturales (más que otra cosa debatible), cayó en saco roto. Sin embargo, y bajo cualquier sospecha, esa propuesta tenía toda la validez y pertinencia, pues, por más que se diga, no tenemos un Ministerio Público independiente. Y si hay dudas al respecto, leer la memorable carta -descargo-histórico- de la actual procuradora, Miriam Germán Brito, dirigida a fiscales…

En consecuencia, el rechazo de la senadora Faride Raful -disminuida en su protagonismo parlamentario y simpatía ciudadana-electoral-, Participación Ciudadana -otrora partido de oposición- y la FNP -ultraderecha-trujillista- a la referida propuesta está sesgada y atrapada en la cultura de los “acuerdos de aposentos”, teoría de la conspiración fantasmagórica o subterfugios con que, no pocas veces, se enmascara-disfraza la socorrida y cacareada lucha contra la corrupción que deviene, casi siempre, en selectiva o show mediático. Con lo cual el país no gana -ni ha ganado- nada; y peor, no se cierran los recurrentes ciclos de retaliación política-judicial.

Y aunque la atmósfera política-electoral actual, de alguna forma, dificulta la viabilidad de la propuesta, no estaría de más que los expresidentes se reúnan, a puertas abiertas, y, por lo menos, envíen la señal-voluntad de que, independientemente de quién resulte ganador en los comicios del próximo año, han asumido un compromiso-país por la gobernabilidad democrática y la lucha sistemática e institucional contra la corrupción pública-privada que deberá parir un Ministerio Público realmente independiente y un zar anticorrupción autónomo….(que podría recaer, si lo aceptara, en el jurista, progresista y hombre público de incuestionable calidad profesional, ética y compromiso social, Ramón Antonio -Negro- Veras). Pero qué va, el inmediatismo político-electoral y el pasado trujillista-balaguerista siguen siendo la noria de nuestro subdesarrollo político-institucional. ¡Qué desgracia!

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