Una mirada a la industria dominicana
Por Euri Cabral
El pasado jueves 16 de abril recibí la invitación de la Escuela de Economía de la UASD para dictar una conferencia sobre el desarrollo histórico de la industria dominicana y proyectar el documental “La industria en RD (1962-2022)” a los estudiantes y profesores de esa academia, un trabajo cinematográfico que realizamos bajo la sombrilla de la Ley de Cine con el patrocinio de la AIRD, donde se muestra con cifras, imágenes y testimonios, el gran aporte de la industria al crecimiento y desarrollo de la nación dominicana.
El evento recibió un gran apoyo de estudiantes, profesores y autoridades de la UASD. Más de doscientos personas asistieron y escucharon con mucha atención la conferencia y disfrutaron de la proyección del documental. Las palabras de presentación estuvieron a cargo del decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Antonio Ciriaco, y del director de la Escuela de Economía, Nicolás Jiménez. El ex rector de la UASD y destacado economista, Edylberto Cabral, hizo un brillante comentario sobre el papel de la industria en el desarrollo de nuestro país y valoró favorablemente el documental y la conferencia.

De manera personal, para mi fue muy gratificante retornar a la facultad de economía para presentar un trabajo de investigación económica, porque soy un orgulloso egresado de esa facultad, un hijo agradecido y un firme defensor de la UASD. En ese edificio y en el paraninfo donde dicté la conferencia, viví momentos inolvidables como estudiante y como dirigente estudiantil, y en las aulas y los pasillos de esa facultad me formé como profesional de la economía.
Al iniciar mis palabras, di las gracias a Jesús, mi Señor y Salvador, que me ha sabido guiar en todo momento para que lo aprendido en esas aulas universitarias pueda servir de puente de bendición para muchos otros, y por permitirme brindar mi experiencia y mi testimonio a la nueva generación de estudiantes de economía.
Durante mi intervención expresé que la actividad industrial durante las seis décadas comprendidas entre 1962 y 2022, ha jugado un papel estelar en el desarrollo económico y social de la República Dominicana. En todo momento, en prosperidad o en crisis, en bienestar o dificultad, durante pandemia y después de la pandemia, la industria ha sido siempre un soporte fundamental para el progreso del país.

El devenir histórico de la industria es un cúmulo de luchas, obstáculos y retos, pero también de coraje, éxitos, negociaciones, sinsabores y muchas satisfacciones por los logros obtenidos. Afirmé que la actividad industrial durante las seis décadas comprendidas entre 1962 y 2022, ha jugado un papel estelar en el desarrollo económico y social de la República Dominicana.
Para demostrar esa afirmación ofrecimos las siguientes cifras: Solo en el año 2022, más del 25 % de las ventas registradas por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), fueron realizadas por el sector industrial, que alcanzó un monto de 1 billón 650 mil millones de pesos; el sector industrial aportó más de 360 mil empleos directos según la Tesoreria de la Seguridad Social (TSS) y pagó más de 200 mil millones de pesos en impuestos al fisco. Esos datos son una confirmación de que la industria ha sido parte esencial del motor de desarrollo de nuestra nación.
Durante la conferencia, afirmé que los orígenes de nuestra industria se remontan a la época de la dictadura de Trujillo, pero en ese momento no se permitió el desarrollo de un sector empresarial en tanto clase social propiamente dicho, pues el dictador emergió y se mantuvo como ley, batuta y constitución de todos los aspectos de la economía dominicana. La gran expansión de la industria y el surgimiento de esa clase social burguesa industrial se inició en 1962 y se ha desarrollado durante los últimos sesenta años de vida democrática de la nación dominicana.

Destaqué el gran papel que jugó la industria dominicana en los difíciles y complicados momentos de la pandemia del Covid-19. Con esa pandemia el país atravesó por una gran incertidumbre. En esas circunstancias, el sector industrial asumió un papel de primer orden y respondió con firmeza a la situación. En medio de esa pandemia que tenía a todos atemorizados, la industria y sus colaboradores respondieron con eficacia y con responsabilidad. La industria no se paró. Y no podía hacerlo porque las consecuencias hubiesen sido terribles. La industria dominicana trabajó con eficacia, adecuada a la nueva realidad de esa pandemia y las serias limitaciones que implicaba un mundo cerrado económicamente y lleno de temor.
Después de ponderar los aportes de la industria en el período investigado, finalice mis palabras de la forma siguiente: “En estas seis décadas , el sector industrial dominicano ha asumido con eficacia su papel. Sus líderes han tenido visión y decisión. La industria ha realizado grandes inversiones. Ha creado muchos empleos. Ha generado muchas riquezas y se ha convertido en uno de los soportes principales del crecimiento de la nación dominicana”.

Euri Cabral
Economista y Comunicador

