Una oleada de damnificados sale de la zona más castigada por el terremoto

Ankara, 14 feb (EFE).- Muchos de los supervivientes del terremoto que devastó una amplia zona del sureste de Turquía han emigrado a otras provincias, lo que supone un desafío para un país abrumado por el desastre.

La región golpeada por el sismo, de unos 100.000 kilómetros cuadrados y con ello mayor que un país como Portugal, estaba habitada por unos 13 millones de personas, de los cuales un millón ha perdido sus viviendas, según datos oficiales.

A los desplazados internos se puede sumar la llegada de sirios de la zona al otro lado de la frontera también arrasada por el temblor, algo que el ministro de Exteriores turco, Mevlut Çavusoglu, ha negado que, por ahora, esté sucediendo.

Helga Rittersberger-Tilic, presidenta de la Asociación de Ciencias de la Población de Turquía, considera que en el país ya hay una nueva ola migratoria sólo con los desplazados internos causados por el sismo.

La experta señala que la agencia de gestión de emergencias AFAD informó que evacuó a 160.000 personas, mientras que más de 400.000 salieron en avión desde algunos de los aeropuertos de la zona afectada.

«Muchos más supervivientes se marcharon por sus propios medios y empezaron a residir en casas de parientes y amigos. Además de los esfuerzos organizados por el gobierno, hay muchas redes establecidas para asentar a los supervivientes en otras ciudades», indica la experta.

«Dentro de unas semanas nos enfrentaremos a las consecuencias de una gran oleada migratoria», agregó.

Rittersberger-Tilic indica que tal desplazamiento de población crea de forma inevitable problemas socioeconómicos, desde el encarecimiento de la vivienda hasta el empleo, y además es posible que muchos abandonen de forma definitiva su región de origen y nunca vuelvan.

«Más de 13 millones de personas se han visto afectadas en la región y es difícil saber por el momento cuántas de ellas volverán. Pero veremos un aumento de los alquileres, una escasez de viviendas en la primera etapa, luego encontrar trabajo a toda esa gente será el principal problema», señaló la experta.

Aunque las autoridades han establecido dispositivos de acogida en algunas ciudades cercanas a la zona del terremoto, los damnificados llegan a lugares más lejanos, como Ankara, Estambul, Esmirna e incluso Edirne, en la zona europea de Turquía.

Vahap Seçer, el alcalde de la ciudad de Mersin, donde se encuentra uno de esos puntos de acogida para los supervivientes del terremoto que salen de la región, dijo a EFE que «Mersin no puede soportar esta carga».

Mersin, que tiene un millón de habitantes, es una de las ciudades que ya tenía problemas por la escasez de viviendas antes del terremoto.

Los alquileres se han dispararon por la demanda debido a que a la ya amplia comunidad siria en la ciudad mediterránea se han unido también emigrados rusos que salieron del país tras la invasión de Ucrania.

Además, la construcción de la cercana central nuclear de Akkuyu ha aumentado la demanda de viviendas para trabajadores y técnicos.

«Ya tenemos más de 4.000 ciudadanos acogidos por el municipio, además de por otras instituciones públicas y también hay quienes se refugiaron junto a sus familiares», relata el alcalde.

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