Una persona muere por hambre cada 48 segundos en África oriental

LONDRES, 18 julio (IPS) Decenas de millones de personas están atrapadas en una crisis de hambre en África oriental, y una muere cada 48 segundos, debido a que la peor sequía en décadas se ha exacerbado con la inflación en los precios de los alimentos, indicó este lunes 18 la coalición internacional de lucha contra la pobreza Oxfam.

Hanna Saarinen, líder de política alimentaria de Oxfam, dijo que “se está capturando una cantidad monstruosa de riqueza en la parte superior de nuestras cadenas mundiales de suministro de alimentos, mientras que el aumento de los precios de los alimentos contribuye a una catástrofe”.

Esa catástrofe “está dejando a millones de personas sin poder alimentarse a sí mismos y a sus familias. Los líderes mundiales están caminando sonámbulos hacia un desastre humanitario”, deploró Saarinen.

En Etiopía las personas atrapadas en la crisis de hambre pueden ser hasta “el asombroso 44 %” de sus 115 millones de habitantes, según Oxfam.

Agencias del sistema de las Naciones Unidas han indicado que actualmente, en Etiopía, Kenia y Somalia, 16,7 millones de personas se enfrentan a problemas alimentarios agudos, y se proyecta que aumenten a 20 millones para septiembre.

Los habitantes de África oriental gastan hasta 60 % de sus ingresos en alimentos, y la región depende excesivamente de los alimentos básicos importados.

Mientras que muchas personas en los países ricos están luchando con el aumento de los precios al consumidor, sus contrapartes en los países de África oriental se enfrentan al hambre y la indigencia.

“Se está capturando una cantidad monstruosa de riqueza en la parte superior de nuestras cadenas mundiales de suministro de alimentos, mientras que el aumento de los precios de los alimentos contribuye a una catástrofe”: Hanna Saarinen.

Por ejemplo, los alimentos y las bebidas representan 54 % del índice de precios al consumidor en Etiopía, en comparación con solo 11,6 % en Reino Unido.

En Somalia, los precios del maíz eran, en mayo de 2022 y al cabo de 12 meses de inflación, seis veces más altos (78 %) que los precios mundiales (12,9 %).

En algunas regiones, el gasto de la canasta mínima de alimentos se ha disparado más de 160% en comparación con el año pasado. El costo de un kilo de sorgo, alimento básico, fue más de 240 % superior al promedio de cinco años.

En Etiopía, la inflación de alimentos se disparó 43,9 % desde 2021. Los precios de los cereales subieron 70 % anual hasta mayo, más del doble del promedio mundial.

En Kenia, el precio de la harina de maíz, su principal alimento básico, se duplicó en siete meses y aumentó 50 % solo entre junio y julio de 2022. El alza de los precios de los alimentos y la energía aumentará la pobreza en 2,5 %, empujando a unos 1,4 millones de kenianos a la pobreza extrema.

En Sudán del Sur, los precios de los cereales en mayo triplicaron sus niveles de un año antes, mientras que el precio del pan se ha duplicado desde 2021. El precio medio de los cereales ha superado en 30 % la media quinquenal.

Por ejemplo, en la aldea Bundunbuto, en Puntlandia (el extremo oriental de África), el poder adquisitivo de las familias se redujo a la mitad en comparación con hace dos meses, y pueden comprar al mes 12 kilos de arroz y azúcar en vez de los 25 kilos que adquirían hasta abril.

En Somalia se declaró recientemente un “riesgo de hambruna”, y casi la mitad de la población (más de siete millones de personas) se enfrenta al hambre aguda, de los cuales 213 000 están en riesgo muy grave.

Oxfam resalta que, por contraste, en ese contexto, los multimillonarios del sector de la alimentación han aumentado su riqueza colectiva en 382 000 millones de dólares en dos años, según datos de su informe «Profiting from Pain» (Beneficiarse del dolor) correspondientes al período de marzo de 2020 a marzo de 2022.

“Menos de dos semanas de sus ganancias de riqueza serían más que suficientes para financiar la totalidad del llamamiento humanitario de 6200 millones de dólares de la ONU para África oriental”, expuso texto de Oxfam.

A continuación indicó que apenas se ha conseguido 16 % de los recursos solicitados por las agencias humanitarias.

Saarinen dijo que “necesitamos volver a imaginar un nuevo sistema alimentario mundial para acabar realmente con el hambre, uno que funcione para todos”.

“Este sistema alimentario global fundamentalmente roto, que es explotador, extractivo, mal regulado y en gran parte en manos de grandes agro negocios, se está volviendo insostenible para las personas y el planeta, y está empujando a millones en África oriental y en todo el mundo a la inanición”, criticó Saarinen.

Los gobiernos “pueden y deben movilizar suficientes recursos para prevenir el sufrimiento humano. Una buena opción sería gravar a los mega-ricos que han visto dispararse su riqueza a niveles récord durante los últimos dos años”, opinó.

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