Valiosos hitos del sector turístico

Por Juan Llado

La recuperación de nuestro sector turístico se muestra vigorosa con el extraordinario repunte del flujo de visitantes extranjeros de vía aérea y las altas tasas de ocupación hotelera. Eso también ha venido acompañado de históricos avances en su gestión pública. En ese último renglón se registran logros sobresalientes en materia de transparencia y de intervenciones para mejorar el producto turístico. De estos avances se colige que la política turística da muestra de estar enrumbándose por buen camino, aunque todavía sea perfectible en varios aspectos.

El ministro del ramo ha propalado las buenas nuevas sobre el flujo en sus recientes comparecencias ante la prensa. Aquí preferimos circunscribirnos a los avances de la gestión pública, un aspecto siempre soslayado comparado con el avance del flujo de visitantes. Y lo primero a destacar es la confirmación, por parte de un puñado de prestigiosas universidades, de que las cuentas del MITUR están pulcras y correctas en lo relativo a las obras del CEIZTUR. El incumbente procuró que esas instituciones (INTEC, UNAPEC, UNPHU, UNIBE, PUCMM) actuaran como veedores de sus licitaciones y en una reciente conferencia de prensa rindió cuenta de los positivos resultados.

Durante el anterior gobierno la herramienta de las veedurías no sirvió de nada en la mayoría de las dependencias estatales. Ahora, sin embargo, en el caso del MITUR está rindiendo buenos frutos, tal vez por la nueva composición de los veedores. Esos veedores podrían supervisar también otras áreas del Ministerio. En representación de las universidades, el rector del INTEC señaló: “Estamos dispuestos a colaborar en temas como algunas transversales como los del sargazo, el de la erosión de la playa, del ordenamiento del territorio y todo lo que tiene que ver con el proceso de transparencia”. Obviamente la participación de las universidades en tales áreas es muy deseable, pero la oferta veedora se torna más interesante porque quedó abierta para otra área de neurálgica importancia como es la de la promoción turística internacional.

De hecho, el sector privado de la industria ha venido reclamando la creación de un fideicomiso para el manejo idóneo de la promoción. En la campaña electoral del 2020 el entonces candidato Abinader prometió esa medida, pero eso no se ha concretizado tal vez por los estragos que en la gestión del MITUR significó la pandemia todavía. El ministro Collado ha informado que ha hecho ahorros montantes a RD$1,400 millones en un año ese renglón, pero todavía está pendiente que se cree el fideicomiso como alianza público-privada, tal y como fue prometido. El gasto en promoción turística internacional es cuantioso –US$75 millones anualmente según el ministro– y amerita ser objeto de la veeduría en cualquier gestión del MITUR.

Mas recientemente el ministro informó que el ahorro en promoción a la fecha es de $5,000 millones. “Para el 2021, el Ministerio de Turismo registró RD$496 millones por la promoción internacional del sector turístico dominicano. Según el funcionario esta disminución de un 79.2% entre el 2020 y 2021, se trató de un “cambio de la estrategia publicitaria”. Explicó que se pasó de imprimir libros, folletos y volantes a usar la tecnología a su favor, implementando la promoción a las plataformas digitales como las redes sociales y páginas webs”. Estamos siguiendo el ejemplo de México en ese sentido. Y la digitalización tornara obsoleta muchas de las actuales OPTs.

En otro orden, se ha anunciado la buena nueva de que el Grupo IFEMA, la entidad que patrocina la feria FITUR de Madrid, construirá, con el financiamiento de Banreservas, un Centro de Convenciones en Santo Domingo. Si el anuncio es serio –y no hay por qué dudarlo—esto supondría un avance gigantesco en el aprovechamiento turístico de la Ciudad Primada de América. Hace tres décadas que este proyecto se viene pidiendo, habiéndose planteado por primera vez en un estudio del 1996 patrocinado por el hoy CONEP. Desde entonces han sido varios los estudios y los anuncios, incluyendo el de ITB Consulting Inc. del 2008, tal vez el mejor de todos.

En ese reporte se concluyó que el mejor sitio para ubicar el centro sería en los terrenos ocupados por el Hospital Robert Reid Cabral. Pero ahora se rumora que un grupo de empresarios dueños del edificio de IKEA propone esa ubicación. No se ha especificado, por otro lado, si los hoteleros capitalinos contribuirán a sufragar parcialmente la inversión, en vista de que una vez ofrecieron poner una contribución de US$2 a cada huésped con esos fines. Habrá que esperar a que se ofrezcan detalles sobre el diseño y el financiamiento de la obra para juzgarla. Pero debe tenerse claro que tienden a ser estatales por casi siempre comportar una baja rentabilidad.

En materia de mejoramiento del producto turístico, el ministro Collado recientemente anunció una intervención del malecón de Santo Domingo Este. La obra tendrá un costo de $550 millones, la más costosa de la historia de CEIZTUR. La justificación patente de esa inversión es que el malecón de la Avenida España se ha tornado en el más grande centro de diversión de la ciudad capital durante los fines de semana. No está claro si los turistas extranjeros que visitan diariamente la ciudad se inclinarán a visitar el lugar, especialmente porque el grueso de ellos se concentra en el Centro Histórico y su visita solo dura unas cinco horas. Pero eventualmente los huéspedes de los hoteles locales podrían engalanar ese escenario con su presencia.

La intuición sugiere, sin embargo, que CEIZTUR debe conceder prioridad a aquellas obras que realcen los atractivos del producto turístico para los extranjeros. Esto así porque ellos son los que traen divisas y generan empleo, mientras los habitantes locales solo generan simpatías políticas cuando les acomodan sus sitios de esparcimiento. No es lo mismo, por ejemplo, adecuar y equipar al área protegida de Los Haitises –donde visitan más de 125,000 turistas extranjeros al año—que construir un parque en Bánica. La política turística debe estar orientada a satisfacer prioritariamente a los visitantes extranjeros, aunque sin soslayar la satisfacción de los nacionales.

En una reciente comparecencia ante la Cámara Americana de Comercio, el ministro Collado ofreció algunas consideraciones que revelan una emergente estrategia para el resto de su gestión. (En eso supera a su anterior incumbente que se limitaba a hacer anuncios, rimbombantes e insípidos, sobre el crecimiento del flujo.) Los retos sectoriales que destacó incluyen la adición de unas 30,000 nuevas habitaciones, mejorar la conectividad aérea para reducir el costo de los boletos, regularizar el turismo inmobiliario y lograr que este pague impuestos (incluyendo Airbnb) y mejorar la seguridad con mejores salarios para los policías turísticos y más cámaras de seguridad. Son medidas deseables porque fortalecerán el producto turístico, pero tal vez no tan prioritarias si estuvieran engarzadas en un Plan Integral de Desarrollo Turístico.

El ministro da señales de querer enrumbar la política turística para que responda mejor a los interés colectivos y menos a los intereses empresariales. En eso tiene pendiente difíciles retos, tales como la desalinización para salvar el Acuífero del Este, la creación de un sistema de atractivos y la puesta en valor del patrimonio historio y cultural. Para confrontar esos retos deberá desarrollar una visión de más largo plazo que la concerniente a su limitada gestión. Esta última presenta el peligro de caer en la trampa de las prioridades electoralistas que no son necesariamente las más importantes. El “vaho embriagante de la popularidad” muchas veces no compagina con la racionalidad.

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