Verónica Alcocer, la jovial y enérgica primera dama con sangre conservadora

Bogotá, 20 jun (EFE).- Gustavo Petro, que este domingo fue elegido en segunda vuelta presidente de Colombia, describe a su esposa y futura primera dama, Verónica Alcocer, como una valquiria, como esas entidades femeninas germánicas que elegían a los héroes caídos y los llevaban al salón de las glorias.

Jovial, sonriente y derrochadora de fuerza, esta costeña llegará a la Casa Nariño con algunas cuentas pendientes con el feminismo, después de describirse como «provida» y mostrarse reacia al aborto y haber salido en un video criticando a las mujeres periodistas e insinuando que solo ascienden con favores sexuales.

En su papel de primera dama, Alcocer ha dicho en entrevistas que su cargo será «para servir y no para que lo sirvan a uno», por lo que quiere seguir en contacto con la gente, «escucharla», y estar vinculada al sector cultural. Su espejo es Michelle Obama.

TRADICIÓN CONSERVADORA

De familia conservadora del Caribe, admiradora de políticos tradicionales de derecha como Álvaro Gómez, tres veces candidato presidencial y constitucionalista que fue asesinado por las FARC en 1995, según declaraciones de miembros de la antigua guerrilla, y de su padre, el expresidente Laureano Gómez (1950-1951), Alcocer nació en 1976 en Sincelejo, capital del departamento de Sucre.

Quizás por eso, y por ser «ultracreyente», como se define, se entiende mejor alguna de estas decisiones y posiciones. «Yo veo a Dios y a mi Virgencita en todos lados, siempre está con nosotros», dijo hace unos meses en El Tiempo, e incluso en su adolescencia temprana, «como de los trece a los quince», quiso ser monja.

Al contrario que en otras campañas de Petro o cuando su marido fue alcalde de Bogotá que permaneció en la sombra, en esta ocasión ha decidido hacer muchas apariciones y recorrerse el país, demostrando sus dotes de bailarina y haciéndose eco de la cultura y las tradiciones regionales.

«Redoblante, clarinete, trompetas y bombardinos suenan al ritmo de la alegría de los y las sincelejanas», fue el mensaje con el que se estrenó en Twitter en enero, que acompañó con un video bailando en su pueblo natal con una comparsa.

ENCUENTRO UNIVERSITARIO

Alcocer, que es 16 años más joven que Petro, le conoció «a principios de los 2000» cuando ella estudiaba su primer semestre de Derecho -carrera que empezó tres veces y nunca acabó- en la Corporación Universitaria del Caribe, en Sincelejo, y lo invitaron a la universidad para que diera una conferencia junto a otros, según explicó ella misma hace unos meses en una entrevista con Blu Radio.

«Tengo que confesar que ese día yo no sabía quién era claramente Gustavo Petro», dijo entonces la costeña, que aseguró que la primera vez que se conocieron «no hubo mucho intercambio de palabras; simplemente pasó, dijo un piropo y siguió».

A ella le cautivó su inteligencia. Petro cuenta en su libro «Una vida, muchas vidas» que cuando encontró a Verónica, «quizás por sus ojos azules y su pelo claro», le recordó «de inmediato a las valquirias, el paraíso de los guerreros germánicos». Dice que así la llamó, y así «penetró» en su vida una mujer a la que describe con fuerza y que irradia fuerza y jovialidad.

Fue madre soltera a los 22 años, y con Petro, que también tiene hijos anteriores, ha tenido dos hijas, Sofía y Antonella, y después de casarse en el 2000, ahora llevan más de 20 años juntos.

«Me ha acompañado en lo que va del siglo, ha sufrido mis miedos, mis peligros, los momentos azarosos; la fuerza de la valquiria me ha permitido construir la fuerte alternativa popular de la historia reciente de Colombia. Quizás es hora que las valquirias me reemplacen», escribe Petro en su autobiografía.

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