Cubanos marchan ante embajada de EEUU por muerte de 32 militares y Díaz-Canel rechaza presiones

LA HABANA, 16 enero. — Desafiando el frío y las altas olas que azotaron el viernes el Malecón, cientos de miles de cubanos marcharon a modo de protesta frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana en el segundo día de las honras fúnebres de 32 militares muertos en Caracas durante la sorpresiva operación que concluyó con la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro.

La marcha encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel —vestido de uniforme verde olivo— y la plana mayor de su gobierno, arrancó desde la Tribuna Antiimperialista, una plaza ubicada junto a la sede diplomática, y estuvo precedida por un discurso del gobernante isleño en el que advirtió que no cederá las presiones del titular de la Casa Blanca, Donald Trump.

La demostración de fuerza popular se produjo luego de que Trump le exigiera al gobierno cubano ceder a sus presiones antes de que sea “tarde” y ante un presumible recorte de los envíos del vital petróleo venezolano a la isla.

Los participantes agitaban banderas cubanas y venezolanas y portaban carteles exigiendo el regreso del dirigente socialista al poder o en homenaje a los 32 militares muertos. “Devuelvan a Maduro”, “Libertad al presidente Maduro” y “Honor y Gloria” —en referencia a los fallecidos—, rezaban algunas de las pancartas.

Multitudinario homenaje a 32 militares cubanos muertos en operativo de EEUU en Venezuela

Maduro fue apresado el 3 de enero junto a su esposa Cilia Flores. Luego la pareja fue trasladada a Estados Unidos y ahora enfrenta cargos por supuesto narcotráfico desde una cárcel de Nueva York de los cuales ambos se han desligado.

Las autoridades cubanas calificaron en reiteradas ocasiones de “secuestro” la captura del dirigente socialista y su esposa, al tiempo que rechazaron cualquier tipo de conversación con Trump que no respete la soberanía de la isla.

Díaz-Canel arremete contra EEUU; los manifestantes cuestionan

“No creo que se pueda ejercer mucha más presión, ha dicho Trump, en un tácito reconocimiento de los niveles extremos a los que ha llegado el bloqueo a Cuba”, cuestionó el mandatario cubano. “La grotesca frase que ha despertado profunda indignación en el pueblo cubano solo puede interpretarse como una incitación a la masacre sin miramiento de un país que jamás ha promovido el odio hacia otro”.

“No hay rendición ni claudicación posible como tampoco ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación. Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política”, agregó Díaz-Canel, para quien la isla está siempre dispuesta al diálogo pero en “igualdad de condiciones”.

Las “marchas combatientes”, tal como se convocó a la de este viernes, fueron instaladas desde los años 80 por el fallecido líder Fidel Castro, quien las usó con frecuencia para demostrar el alcance del apoyo popular a su causa.

Entre la multitud, uno de los manifestantes, René González, de 64 años, criticó a Trump. “La humanidad está viviendo algo muy complejo y gobierna un presidente que se considera un emperador”, dijo a The Associated Press. “Esta marcha es un mensaje de la unidad nuestra. La independencia es sagrada y la vamos a defender con las uñas si hace falta”.

La docente Dainubis Despaigne, de 50 años, se mostró compungida. “Ni palabras me salen para decir el sentimiento que tengo. Es un dolor grande de esa atrocidad que han hecho…Este es mi país. Es Cuba. Nosotros no nos vamos a rendir”.

“Siento que la patria está herida con la pérdida de los 32 cubanos”, afirmó por su lado Sisi Abay, historiadora de 40 años. “Hay un país, un proyecto. Tal vez han cambiado los tiempos y las generaciones (desde el triunfo de la revolución) pero estamos apegados a su esencia de justicia social”, señaló.

Washington mantiene una política de sanciones contra Cuba desde los años 60, pero durante el mandato de Trump las mismas se incrementaron de tal forma que asfixian a la economía isleña, un objetivo reconocido explícitamente por parte del titular de la Casa Blanca.

Como consecuencia de la crisis, los cubanos sufrieron en los últimos años largos apagones, falta de combustible, afectaciones al transporte, desabastecimiento y una ola migratoria.

La marcha se prolongó por más de dos horas.

Homenajes a los fallecidos

La víspera, en el primer día de los dos de homenaje, llegaron a la nación caribeña las urnas con las cenizas de los 32 militares.

Una multitud de personas rindió honor a los caídos con banderas al paso de la caravana que transportaba sus restos desde el aeropuerto hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas –contiguo a la icónica Plaza de la Revolución— donde las pequeñas cajas fueron después instaladas y ante las cuales otros miles de personas desfilaron por horas y bajo la lluvia.

El miércoles por la noche la televisión cubana mostró también el arribo de un grupo de heridos durante el operativo militar estadounidense en Caracas. No se detalló la cantidad de ellos, pero en las imágenes aparecieron al menos una docena, algunos de los cuales estaban vendados y otros en sillas de ruedas.

El gobierno cubano nunca informó el alcance de los intercambios en materia de seguridad con Venezuela o el rango y misiones de los militares ahora muertos o heridos, pero de la difusión de sus historias en medios de prensa oficiales y reportes familiares se estima que pertenecían a la guardia personal del propio Maduro.

La incógnita sobre el acceso al petróleo

El mandatario estadounidense dejó en claro su interés de controlar el comercio del petróleo venezolano y dejar a Cuba sin crudo en momentos en que la isla atraviesa una dura crisis económica, sobre todo energética, y cuando depende de sus aliados —Venezuela, México y Rusia— para abastecer el 60% del combustible que consume.

Expertos estiman que Venezuela vende a Cuba a precios preferenciales unos 35.000 barriles diarios de petróleo, mientras que México le provee de unos 5.600 barriles al día y Rusia unos 7.600 barriles diariamente, pero todavía nadie tiene claro si el país sudamericano continuará con sus entregas o, como mencionó Trump, estas se cortarán.

“Aquí el problema es que no tenemos acceso a los tanqueros fantasma que apagan sus transpondedores (sistemas de localización). Tendremos que esperar las próximas (de) 4-8 semanas a ver qué pasa”, sobre los suministros del petróleo, explicó a AP Jorge Piñón, un experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.

Hay “muchas opciones, desde cero (envíos) a continuar con 30.000 o 35.000 (barriles) al día”, e incluso como parte de un acuerdo de los venezolanos —afines ideológicamente a la isla—con el propio Estados Unidos, indicó Piñón. AP

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