Nueva York y fortaleza de la dominicanidad

Por Euri Cabral

 La ciudad de Nueva York es un refugio y fortaleza de la dominicanidad. Es un espacio donde se ha asentado una gran comunidad de compatriotas que, buscando nuevos horizontes económicos, han logrado consolidar una parte esencial de la patria en la distancia.

Siempre he afirmado que uno de los lugares donde más se valora y se defiende el valor de la patria dominicana, es cuando estamos fuera de ella. Los dominicanos que viven en el exterior, y muy especialmente los de Nueva York, son quienes más defienden y más expresan el orgullo de la dominicanidad. Son los que más exhiben las banderas, los que más disfrutan el himno, el merengue, la bachata, y los que más sienten que República Dominicana es su casa principal.

Ellos defienden la patria con su amor, su corazón y sus recuerdos. Pero también con sus bolsillos, pues cada año envían más de 10 mil millones de dólares de remesas, ls cuales vienen como ayuda directa a sus familiares, pero sirven de sustento a la estabilidad macroeconómica de la nación.

Desde hace muchos años, la dominicanidad ha ganado con fuerza todos los espacios de Nueva York y se ha consolidado como una muestra de orgullo. Pero este mes de febrero, la dominicanidad alcanzó un logró histórico en una de las principales ciudades del mundo.

En un hecho histórico sin precedentes para la comunidad dominicana que vive en los Estados Unidos, el viernes 27 de febrero de 2026, día del 182 aniversario de la Independencia Nacional, 16 edificios y puntos emblemáticos del estado de Nueva York fueron iluminados de manera simultánea con los colores de la bandera dominicana, como un gesto público de reconocimiento a la dominicanidad.

Esta patriótica iniciativa fue impulsada por el cónsul dominicano Jesús Vazquez Martínez y el asambleísta de origen dominicano Adriano Espaillat, quienes convencieron a la gobernadora del estado Kathy Hochul, para implementar este hecho que enaltece la dominicanidad.

Todos los habitantes de Nueva York, este viernes 27 de febrero, pudieron ver y disfrutar vestidos de luces rojas, azules y blancas, edificios como el Empire State, el World Trade Center, el Puente Gobernador Mario M. Cuomo, el Edificio H. Carl McCall de la Universidad Estatal, el Edificio de Oficinas Estatales Alfred E. Smith, las Cataratas del Niágara, el Puente «Franklin D. Roosevelt», la Terminal Grand Central, la Puerta de entrada al Aeropuerto Internacional de Albany y el Faro de Roosevelt Island, entre otras.

Governor Kathy Hochul and Representative Adriano Espaillat celebrate Dominican Independence Day.

Fue algo realmente increíble, extraordinario e histórico. Muchos dominicanos lloramos de alegría al ver el famoso Empire State con sus 443 metros de alto y sus 102 pisos, vestidos de la bandera nacional dominicana. Nueva York se vistió de dominicanidad y nos colocó en el punto más alto de valor patrio. La decisión de iluminar todos esos íconos neoyorquinos con los colores patrios dominicanos, es un reconocimiento de la importancia y valor de la comunidad dominicana.

La gobernadora de Nueva York Kathy Hochul, en el acto donde anunció esa medida, dijo que la misma era parte de su plan para ampliar las relaciones estratégicas entre Nueva York y la República Dominicana. Expresó que los dominicanos somos muy importantes, que el intercambio comercial entre Nueva York y nuestra nación supera los mil millones de dólares y anunció que se fortalecerán los lazos económicos e institucionales. Para ella, Nueva York no sería el mismo sin la vitalidad y el aporte de la comunidad dominicana, la más grande fuera de la isla.

El congresista Adriano Espaillat, uno de los artrífices de este evento histórico, dijo que todo esto lo hacía como parte de  su compromiso con la visibilidad y el reconocimiento formal de la comunidad dominicana que es una fuerza cultural, económica y política dentro del estado. El cónsul Jesús Vásquez Martínez, elemento central de este acontecimiento de trascendencia, dijo que esa iluminación simultánea de 16 estructuras de la ciudad de Nueva York, es un hecho histórico. En sus palabras en el acto donde se anunció, el cónsul afirmó que la dominicanidad se mantiene viva en cada acto de servicio y en cada logro alcanzado por los compatriotas en el exterior. De forma precisa dijo que  la iluminación de los monumentos no es solo un gesto simbólico, sino una afirmación pública de la presencia institucional y la relevancia política de la comunidad dominicana.

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Por ese acontecimiento histórico, felicitamos al cónsul Jesús Vázquez, al asambleísta Adriano Espaillat y a la gobernadora Kathuy Hochul. Este 27 de febrero de 2026, cuando los colores de nuestra bandera se reflejaron en edificios, ríos y puentes del estado de Nueva York, la dominicanidad fue ampliada, fortalecida, dignificada y mostrada con profundo orgullo para todo el mundo.

Euri Cabral

Economista y Comunicador

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