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viernes, 21 de agosto de 2026
A quién pretende engañar Marco Rubio.

A quién pretende engañar Marco Rubio.

·20 de agosto de 2026·10

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Por Arthur González.
Al secretario de Estado Marco Rubio se le está acabando el tiempo para su sueño de ver caer a la Revolución socialista cubana y por tanto ya no sabe que más inventar.
Según comentan sus empleados más cercanos, tiene el hígado inflamado y los nervios destrozados, al constatar que sus políticas criminales para asfixiar la economía de la Isla, no provocan las esperadas manifestaciones populares contra el gobierno y el pueblo cubano resiste estoicamente las medidas del cerco económico al mejor estilo de Adolfo Hitler, como hicieron los habitantes de la ciudad de Leningrado, hoy San Petersburgo, que demostraron que la victoria es de aquellos que resisten los embates imperiales.
Hoy las ciudades de la Isla muestran los efectos de casi 70 años de guerra económica, comercial y financiera aplicada por Estados Unidos desde el 19 de octubre de 1960, cuando el presidente Dwight Eisenhower le aplicó a Cuba la Ley de Comercio con el Enemigo, la cual prohíbe “cualquier tipo de transacción comercial o financiera, incluidas las relativas a viajes, transportes o negocios, en tiempos de guerra o cuando se haya declarado una emergencia nacional en relación con un país específico”.
Su compromiso con la mafia de Miami, “Capital del terrorismo internacional” que ha financiado su carrera política, lo ha llevado a mentir consuetudinariamente, algo puesto de manifiesto en su libro autobiográfico “Un hijo americano”, publicado en 2012, donde afirma otra de sus falacias: “cuando era niño, le dije a mi abuelo que un día iba a liberar Cuba con mi propio ejército”.
Recordemos que sus padres huyeron de Cuba por los asesinatos y la falta de oportunidades para el pueblo que imponía la tiranía de Fulgencio Batista y no Fidel Castro.
Marco Rubio ya no sabe que más fabricar para justificar ante la opinión pública yanqui y mundial, sus acciones criminales que buscan matar de hambre y enfermedades a todo un país, de ahí que ha sacado el invento de que la pequeña Isla de solo 9 millones y medio de habitantes, calificada por él mismo como un “estado fallido”, “representa un peligro para la seguridad nacional” del país más poderoso militarmente del mundo, con el presupuesto más alto para gastos militares y sus decenas de agencias de inteligencia.
¿Quién con al menos dos dedos de frente se puede creer una mentira tan infantil?
Él que se formó en una escuela católica y se dice católico practicante, hace todos los esfuerzos a su alcance para impedir el normal desarrollo de una nación, solo por complacer a quienes desde hace 20 años le financian sus campañas políticas con cientos de millones de dólares, algo que es público y está a la mano de quienes lo busquen en Internet.
Cuba se destruye a cada paso ante la falta de dinero para enfrentar la crisis económica que provoca los 67 años de más de 7 leyes y dos centenares de sanciones que conforman el complejo entramado de la guerra económica, comercial y financiera diseñada para hacer fracasar el modelo socialista, mientras en Florida el grupo de descendientes de los esbirros y asesinos del dictador Batista y la burguesía criolla que lo apoyó hasta el final a pesar de sus crímenes, se debaten en el posible diseño de la anhelada vuelta al capitalismo, aquel sistema del que huyeron los padres de Marco Rubio.
Por supuesto que el dinero está jugando su papel, porque a río revuelto ganancia de pescadores y todos ellos viven del sueño de embolsarse lo más que puedan, de ahí que el miércoles 22 de julio 2026 se reunieron en The American Museum of the Cuban Diaspora, académicos, empresarios, ingenieros y arquitectos cubanoamericanos, para diseñar estrategias de cómo restaurar lo que su guerra económica y financiera ha provocado en el país.
Esa pandilla de lobos sedientos de dinero tiró el anzuelo para atraer al capital privado, con el que supuestamente resolverán los problemas urgentes que sufre Cuba, entre ellos la grave crisis energética, la escasez de agua, las carreteras, líneas de ferrocarril y aeropuertos, temas debatidos en el Foro de Reconstrucción de la infraestructura de Cuba, ante la añorada transición a la democracia capitalista.
Ya se relamen los bigotes del dinero que aspiran a ganar con el turismo, sector que Cuba desarrolló y Estados Unidos con su ensañamiento de impedir toda entrada de divisas a la Isla ataca desde hace años, hasta llegar recientemente a la amenaza y chantaje de las cadenas hoteleras internacionales, las líneas aéreas y hasta las agencias de reservaciones para hacer sucumbir el mercado cubano.
Si en vez de entorpecer ese mercado hubiesen aprovechado las oportunidades de invertir en Cuba, hoy las principales cadenas estadounidenses tendrían una amplia participación, como sucedió durante la presidencia de Barack Obama cuando cadenas yanquis llegaron a administrar dos hoteles en La Habana, acción cortada por Donald Trump.
Aunque desde Miami han criticado enfáticamente la construcción de hoteles en Cuba en los últimos años, ahora Rafael Romeu, presidente de la Association for the Study of the Cuban Economy, organización fundada con la misión de estudiar la operación y estructura de la economía cubana y además asociado sénior del Center for Strategic and International Studies y otros lobos que anhelan dominar la economía cubana ante un cambio de gobierno, dice sin sonrojarse: “el turismo es uno de los sectores más atractivos para los inversionistas, pues podría atraer de 7 a 10 millones de visitantes”, cínicos y ausentes de vergüenza que han celebrado cada sanción de Trump contra el turismo cubano.
Para tener una idea de cómo esa administración ha trabajado por destruir el turismo e impedir su desarrollo, basta recordar que:
El 22 de febrero 2018 Donald Trump emitió una Proclama Presidencial para extender el estado de Emergencia Nacional que extendía hasta 2019 la capacidad del gobierno de regular el movimiento y el fondeo de las embarcaciones que, dentro de sus aguas territoriales, vayan a viajar o sean susceptibles de viajar a Cuba.
El 11 de marzo 2019 el Departamento de Estado anunció una actualización de la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, con la incorporación de cinco nuevas subentidades (Gaviota Hoteles Cuba, Hoteles Habaguanex, Hoteles Playa Gaviota, Marinas Gaviota Cuba y Fiesta Club Adults Only), lo que hace un total de 211 entidades sancionadas.
El 4 de junio 2019 la OFAC anunció una política de denegación de licencias para los viajes de cruceros, embarcaciones recreativas y aeronaves privadas. La OFAC dispuso que los viajeros estadounidenses que lleguen a Cuba bajo cualquiera de las 12 categorías, no pueden realizar transacciones financieras directas con empresas incluidas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.
El 13 de junio 2019 la OFAC sancionó a las compañías estadounidenses Expedia Group Inc, Hotelbeds Usa Inc y Cubasphere Inc., por supuestas violaciones a las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
El 15 de noviembre de 2019 el Departamento de Estado amplió con cinco nuevas entidades la lista negra de empresas cubanas: el Gran Hotel Bristol Kempinski, Grand Aston Varadero Resort, Grand Aston Cayo Las Brujas Beach Resort and Spa, Gran Muthu Imperial Hotel y Gran Muthu Rainbow Hotel.
El 5 de junio 2020 el Departamento del Tesoro denegó la renovación de la licencia que permitía a Marriott International operar un hotel en Cuba, al tiempo que prohibió a la compañía desarrollar futuros negocios en la isla.
El 24 de septiembre 2020 anunciaron la creación de la Lista de Alojamientos Prohibidos en Cuba, a la que incorporaron entidades bajo la propiedad o el control del gobierno y las privadas de un funcionario del gobierno, de un miembro del Partido Comunista, o de familiares cercanos de estos.
Desde el año 2018 para reforzar la guerra económica y comercial contra Cuba, la administración Trump sancionó 33 hoteles ubicados en La Habana, 30 en Varadero, 3 en Pinar del Río, 7 en Baracoa, 26 en los cayos de Villa Clara, 12 hoteles en Holguín, 10 en Jardines del Rey y 5 Marinas en toda la isla.
Si eso lo hicieran en Santo Domingo, hoy no tendría el crecimiento del turismo que ha ganado por las sanciones que sufre Cuba.
Esos que en Miami se preocupan por la recuperación del ferrocarril en Cuba, deberían saber que, desde 2018 inversionistas extranjeros, entre ellos la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF), con un proyecto de colaboración por 40 millones de euros para modernizar dos talleres de locomotoras en Cuba y dar mantenimiento a la anticuada red de ferrocarriles de la isla, cancelaron sus contratos debido a las presiones y amenazas de sanciones por Estados Unidos.
Los chantajes yanquis obligaron a las empresas petroleras y de gas a romper sus contratos con Cuba, todo como parte de esa cruel guerra económica para evitar las satisfacciones de la sociedad cubana y después afirmar que existe un “estado fallido”.
Lo más reciente es la denominación de Cuba como “centro del espionaje comunista”, cuando Estados Unidos y sus agencias, en especial la CIA, tienen una larga hoja de crímenes, entre ellos los planes de asesinato a los líderes cubanos y la guerra biológica y bacteriológica, hechos sin parangón en el mundo.
Ahora los estudiosos que apoyan la denominación de que Cuba es un “estado fallido”, reconocen que Cuba no parte de cero para hacer la transición de las refinerías a terminales de almacenamiento, porque cuenta con una red nacional de puertos petroleros como Mariel, La Habana, Matanzas, Nuevitas, Moa, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Nueva Gerona, todo eso hecho por la Revolución socialista.
Sin embargo, los expertos afirman que la crisis del agua, podría tomar hasta dos años para solucionarse, aunque también confiesan que la Isla cuenta con recursos naturales acuíferos y dispone de 59 plantas de tratamiento de agua construidas por la Revolución y afectadas por la guerra económica yanqui y por eso algunas no funcionan o tienen bajo rendimiento, hay escasez de químicos y equipos, bombas rotas y filtros de mala calidad, pero no culpabilidad de la Revolución sino de Estados Unidos.
Con total cinismo afirman esos estudiosos yanquis que la magnitud de las reparaciones e inversiones que se necesitarán para que funcione el sistema de agua, requerirá de 2 a 5 años, la modernización hasta 10 y la de expansión a las grandes ciudades, la industria y la agricultura, más de 10 años, pero omiten reconocer que las causas son las leyes criminales que desde 1960 Estados Unidos impone para evitar la satisfacción de las necesidades de Cuba.
Así analizan en Miami toda la economía cubana y se dan cuenta del daño que han causado y los altísimos costos que tendrá su modernización. Si no entorpecieran todo el desarrollo del país, otra sería la situación, pues en sus análisis no les queda otro remedio que aceptar los esfuerzos de la Revolución por desarrollar los aspectos principales como la actual situación portuaria en los 30 puertos, incluidos el de Mariel y las instalaciones en La Habana, Santiago de Cuba y Cienfuegos con terminales para los cruceros.
Quienes han impedido toda inversión internacional en el país, incluidos sus aeropuertos internacionales, ahora analizan que, para modernizar los aeropuertos habría que invertir de 8 a 10 mil millones en un período de 15 años y ponerlos al nivel de los estándares internacionales.
¿Se les olvidó las amenazas y presiones ejercidas a compañías extranjeras para impedir la modernización que Cuba ha tratado de hacer?
Lo mismo sucede con las telecomunicaciones, al impedir Estados Unidos el acceso a Internet y la conexión con los miles de cables submarinos que pasan cerca de las costas cubanas. Ahora los sábelo todo de Miami dicen que ellos pueden mejorarlas cuando caiga la Revolución, incluso introducir la 5G, pues con eso aumentaría la cobertura e impulsaría la economía de Cuba, cínicos que hoy lo impiden para hacer fracasar el sistema socialista.
En fin, que ellos mismos afirman el daño que causa la cruel política yanqui y ahora planifican el botín que se llevarán con las inversiones en su trasnochado sueño de una Cuba anexada a Estados Unidos y por eso Marco Rubio en una rueda de prensa en el Centro Internacional de Convenciones de Filipinas, confesó que “Estados Unidos está dispuesto a ser paciente y realista en el proceso que conduzca a un cambio en la Isla, porque hasta la fecha no ha logrado nada de lo planificado.
Que siga esperando otros 67 años, porque en Cuba nadie quiere volver a ser colonia de Estados Unidos y menos tener otra Enmienda Platt.
Por eso afirmó José Martí:
“Si hay algo sagrado en cuanto alumbra el Sol, son los intereses patrios”.

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