Abinader defiende el diálogo con sectores en conflicto mientras crece el debate sobre quiénes deben ser los interlocutores del Gobierno

Santo Domingo, 13 julio. - El presidente Luis Abinader reiteró que mantendrá su política de diálogo con los distintos sectores de la sociedad, incluso con aquellos que encabecen protestas, formulen reclamos o establezcan plazos al Gobierno para atender sus demandas, al considerar que escuchar a los ciudadanos forma parte de las responsabilidades inherentes al ejercicio democrático y a la conducción del Estado.
Durante una entrevista concedida al programa Al Día, que conduce la periodista Edith Febles, el mandatario defendió su estilo de gobierno basado en el contacto permanente con los diferentes actores sociales.
Sus declaraciones se producen pocos días después del encuentro que sostuvo en el Palacio Nacional con tres creadores de contenido o influencers, una reunión que generó un amplio debate público por producirse en medio de la controversia en torno a las modificaciones al nuevo Código Penal.
Abinader dejó claro que gobernar implica escuchar posiciones diversas, aun cuando provengan de sectores críticos o de grupos que expresan públicamente su inconformidad.
Sostuvo que un presidente no puede limitar el diálogo únicamente a quienes respaldan las políticas oficiales, sino que debe mantener abiertos los canales de comunicación con toda la sociedad para conocer de primera mano sus preocupaciones y buscar soluciones.
El jefe de Estado explicó que esa disposición al diálogo no significa que el Gobierno ceda a presiones o renuncie a sus responsabilidades institucionales.
Precisó que escuchar opiniones constituye una obligación de cualquier administración democrática, pero que las decisiones finales corresponden al Poder Ejecutivo, tomando siempre como referencia el interés nacional y el bienestar colectivo.
En ese contexto, Abinader afirmó que gobernar supone adoptar decisiones complejas que, en ocasiones, favorecen a determinados sectores y afectan a otros, razón por la cual corresponde al presidente actuar con equilibrio y ponderación.
"El presidente es una especie de juez que tiene que buscar el equilibrio en cada decisión para favorecer, en términos generales, a la población y al interés nacional", expresó durante la entrevista.
El mandatario agregó que el ejercicio de la Presidencia exige una atención permanente a los problemas nacionales, independientemente de su dimensión, debido a las elevadas expectativas que la ciudadanía deposita en quien ocupa la primera magistratura del Estado.
Asimismo, recordó que durante sus dos períodos de gobierno ha debido enfrentar de manera simultánea situaciones de alta complejidad, entre ellas la pandemia del COVID-19, las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Europa, la prolongada crisis haitiana y las tensiones geopolíticas internacionales, escenarios que, afirmó, han requerido decisiones difíciles y una dedicación constante.
"Es una enorme distinción que el pueblo dominicano me haya dado la oportunidad dos veces de servirle, y lo hago con total transparencia, mucho trabajo y 24-7 al servicio de la población dominicana", manifestó el presidente.
El debate sobre los interlocutores del Gobierno
Las declaraciones del mandatario coinciden con el análisis publicado este lunes por el periodista Aníbal de Castro, director del diario Diario Libre, quien dedicó su columna ADC a reflexionar sobre el encuentro del presidente con los tres influencers.
En su artículo, De Castro reconoce que el diálogo ha sido una característica constante de la administración de Abinader y considera positivo que un gobernante mantenga abiertas las puertas al intercambio de ideas.
Sin embargo, advierte que esa práctica puede perder legitimidad cuando se difuminan las diferencias entre los representantes de sectores organizados y figuras cuya notoriedad proviene exclusivamente de las redes sociales.
El articulista plantea que la creciente influencia del mundo digital no debe traducirse automáticamente en reconocimiento institucional. A su juicio, una cosa es aceptar que las plataformas digitales han transformado la comunicación política y otra muy distinta es conferir la condición de interlocutores del Estado a personas cuya visibilidad se sustenta, en algunos casos, en la confrontación, la provocación o la búsqueda deliberada de polémicas.
De Castro sostiene que la democracia requiere escuchar todas las voces, incluyendo las críticas, pero advierte que el poder debe distinguir entre quienes contribuyen al debate público mediante argumentos y quienes construyen audiencias principalmente a partir de la estridencia o la controversia permanente.
El director de Diario Libre también subraya que las reuniones presidenciales poseen un fuerte contenido simbólico, ya que cada encuentro transmite un mensaje sobre las personas y sectores que el Estado considera interlocutores válidos.
Desde esa perspectiva, entiende que el reconocimiento institucional otorga una legitimidad política que trasciende la popularidad en las redes sociales.
En la parte final de su reflexión, De Castro sostiene que la popularidad digital no constituye, por sí sola, una garantía de autoridad moral o representatividad social.
En consecuencia, considera que la selección de quienes dialogan directamente con el presidente debe responder a criterios más amplios que el número de seguidores o la capacidad de generar impacto en las plataformas digitales, pues, a su juicio, esos interlocutores terminan representando ante la opinión pública una parte de la sociedad y proyectando una imagen de las prioridades del Estado.
