Acaba sueño de Noruega, con Erling Haaland neutralizado por Inglaterra y sustituido al final

MIAMI GARDENS, Florida, EE.UU. 12 julio. — La jornada de Erling Haaland terminó antes de lo que muchos esperaban. Unos 15 minutos después, también terminó la travesía de Noruega en el Mundial.
El baluarte de los Vikingos no brilló el sábado.
Haaland fue apenas un actor secundario durante gran parte del partido de cuartos de final de su equipo ante Inglaterra y —quizá por el desgaste de lidiar con las condiciones calurosas y húmedas en el sur de Florida— fue sustituido cuando las esperanzas de Noruega pendían de un hilo de cara a los últimos 15 minutos de la prórroga.
El marcador final: Inglaterra 2, Noruega 1. Haaland se quedó sin anotar por primera vez en este Mundial. Había marcado seis veces en sus cuatro apariciones antes del sábado.
“Fue una loca aventura”, dijo Haaland.
El delantero del Manchester City fue, sin duda, una de las figuras del torneo, pero Inglaterra lo anuló. Y Jude Bellingham, su excompañero del Borussia Dortmund, terminó robándose el protagonismo al marcar ambos goles.
Haaland y Bellingham se fundieron en un abrazo cuando terminó el partido, antes de que el delantero noruego emprendiera la larga y lenta caminata desde el campo hasta el vestuario por última vez en este Mundial.
Ya era un astro consagrado del fútbol antes del torneo —pero su físico, más grande que el de la mayoría en el fútbol, y su personalidad arrolladora, combinados con su largo cabello rubio y sus gestos característicos, llevaron a Haaland a otra dimensión.
“Creo que esto me ha cambiado la vida, la verdad”, expresó Haaland.
El plan de Inglaterra, concebido en parte con aportes de sus compañeros del Manchester City y de otros que han jugado con él y contra él a nivel de clubes, era claro: no dejar que Haaland recibiera el balón. En gran medida, funcionó.
Haaland apenas probó dos remates en el partido, uno a puerta, y quedó prácticamente neutralizado después del primer tiempo. Noruega dispuso una ocasión en la que quedaron dos contra uno al final de la primera mitad en la que el pase de Alexander Sørloth no le llegó. De haberlo hecho, quizá habría sido su mejor oportunidad de gol.
No hubo mucho más que pudiera entusiasmarlo el resto del encuentro. Se quedó en el campo unos minutos después del pitazo final, saludando a los aficionados de Noruega tras la mejor actuación del equipo en un Mundial. Cuando llegue el torneo de 2030, no sorprenderá que Noruega vuelva a avanzar lejos y ese, claramente, será el objetivo.
“Creo que pusimos a Noruega en el mapa”, señaló. (AP)
