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viernes, 4 de septiembre de 2026
Acuerdo petrolero con Estados Unidos golpea el orgullo nacional de los venezolanos

Acuerdo petrolero con Estados Unidos golpea el orgullo nacional de los venezolanos

·3 de septiembre de 2026·7

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CARACAS, Venezuela, 3 sept.– Durante más de un siglo, pocos elementos han influido tanto en la identidad venezolana como el petróleo. En tiempos de prosperidad y durante las sucesivas crisis económicas, una parte importante de la población ha mantenido la convicción de que esa riqueza pertenece a todos los ciudadanos y no exclusivamente al gobierno de turno ni a una compañía privada.

Esa concepción de soberanía nacional ha sido golpeada por el acuerdo mediante el cual la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, concedió a Estados Unidos el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela, consideradas las mayores del mundo.

El convenio podría atraer miles de millones de dólares para recuperar una industria deteriorada por años de falta de inversiones, corrupción y deficiencias administrativas. Sin embargo, numerosos venezolanos interpretan la decisión como una entrega de sus recursos naturales.

Algunos tampoco se muestran sorprendidos. Consideran que obtener acceso directo al petróleo fue uno de los objetivos de la operación ordenada por el presidente Donald Trump que terminó en enero con la captura de Nicolás Maduro y dejó a Rodríguez al frente del gobierno.

Lisandro Castro, arquitecto residente en Caracas, dijo que existe preocupación colectiva porque los ciudadanos sienten que no tienen capacidad para intervenir en una decisión de semejante magnitud.

El petróleo transformó a Venezuela

El descubrimiento de grandes yacimientos en el noroeste de Venezuela durante la década de 1920 impulsó una industria que convirtió a una nación pobre y fundamentalmente agrícola en una potencia urbana de la región.

La actividad petrolera también produjo cambios culturales. Trabajadores de empresas estadounidenses contribuyeron a popularizar el béisbol mediante la construcción de campos deportivos en las zonas de producción. El deporte se extendió entre los obreros y posteriormente al resto del país.

La prosperidad atrajo además a europeos que buscaban oportunidades después de la Segunda Guerra Mundial. Los portugueses establecieron panaderías que todavía funcionan y los italianos participaron en el diseño de edificaciones que siguen formando parte del paisaje urbano venezolano.

Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Colombia, explicó que el Estado obtuvo históricamente la mayor parte de sus ingresos de las exportaciones petroleras y no del cobro de impuestos a ciudadanos y empresas. Esa dependencia permitió a los políticos utilizar los beneficios del crudo para ganar respaldo popular.

Venezuela fue uno de los países fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En la década de 1970, cuando registraba uno de los ingresos por habitante más elevados de América Latina, nacionalizó la industria y creó Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

Desde entonces, las compañías extranjeras solamente podían participar como socios minoritarios en empresas mixtas. Los ingresos de PDVSA financiaron combustibles subsidiados, becas internacionales, intervenciones quirúrgicas gratuitas y otros programas sociales.

Una historia de prosperidad y crisis

La caída internacional de los precios del petróleo durante la década de 1980 golpeó severamente la economía y obligó al país a recurrir al Fondo Monetario Internacional. La eliminación de subsidios provocó protestas sociales, mientras el entonces militar Hugo Chávez encabezó posteriormente un intento de golpe de Estado.

Elegido presidente en 1998, Chávez amplió los programas de salud, educación y vivienda gracias a una nueva etapa de altos precios. Entre 1999 y 2011, PDVSA recibió ingresos estimados en US$981,000 millones.

Durante ese período, el gobierno distribuyó viviendas, electrodomésticos y medicamentos, mientras miles de familias accedían a empleos bien remunerados en los sectores público y privado. El respaldo popular permitió a Chávez aumentar el control estatal sobre PDVSA, afectando los intereses de compañías estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips.

La situación volvió a cambiar cuando disminuyeron los precios. La corrupción y la mala administración redujeron los ingresos y la producción, primero bajo Chávez y después durante el gobierno de Nicolás Maduro.

Desde 2013, Venezuela atravesó una profunda crisis económica. Las sanciones impuestas por Estados Unidos por violaciones a los derechos humanos y al orden democrático agravaron las dificultades de la industria petrolera.

El país, que durante décadas recibió inmigrantes, pasó a expulsar a millones de sus ciudadanos. Aunque actualmente los establecimientos comerciales disponen de mercancías, la inflación mantiene los productos básicos fuera del alcance de muchas familias.

Los empleados públicos ganan alrededor de US$160 mensuales, mientras el salario promedio en el sector privado se situó el año pasado en unos US$237.

Romel Abreu, exempleado petrolero que ahora trabaja como vigilante en Cabimas, reconoce que la producción actual de cerca de un millón de barriles diarios resulta insuficiente, pero considera que sigue representando un ingreso indispensable. Como muchos habitantes de esa zona, espera que una recuperación de la industria genere nuevos empleos.

Un convenio recibido con escepticismo

Una parte de la población confiaba en que la captura de Maduro pondría fin a los 27 años de permanencia del oficialismo en el poder. Eso no ocurrió porque Trump decidió respaldar a Rodríguez en lugar de entregar la conducción política a la oposición venezolana.

Pese a esa decepción, algunos ciudadanos conservaron la esperanza de que el levantamiento de sanciones pudiera mejorar la economía. En febrero fue aprobada una reforma legal destinada a facilitar la inversión privada en la industria petrolera.

El nuevo acuerdo establece que Estados Unidos participará en una empresa conjunta con North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda mayor compañía petrolera privada que opera en Venezuela, detrás de Chevron.

La empresa conjunta recibirá derechos por 100 años sobre 17 campos con reservas probadas de 65,000 millones de barriles. Las reservas totales de Venezuela se estiman en unos 300,000 millones de barriles.

Los expertos advierten que el deterioro de la infraestructura energética impedirá un aumento inmediato de la producción. Serán necesarios varios años y cuantiosas inversiones antes de que los nuevos proyectos comiencen a generar resultados significativos.

Durante una visita a Caracas, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, sostuvo que la política de Trump busca llevar paz, libertad, oportunidades y prosperidad a Venezuela. Rodríguez, por su parte, defendió el convenio y afirmó que pretende convertir al país en una potencia energética.

En Cabimas, Erwin Ayala, trabajador de una empresa petrolera, expresó los sentimientos encontrados de numerosos venezolanos. Por un lado, reconoció la impresión de que una parte de las mayores reservas del planeta ha sido entregada; por otro, consideró aceptable el convenio si produce beneficios para el país y las futuras generaciones, debido a que Venezuela carece actualmente de las maquinarias y tecnologías necesarias para aprovechar toda su riqueza.

La expectativa permanece acompañada de dudas. Después de tantos períodos de bonanza frustrada, los venezolanos todavía esperan comprobar si el nuevo acuerdo mejorará sus condiciones de vida o si el petróleo volverá a beneficiar principalmente a quienes ejercen su control.

Con información de The Associated Press.

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