
ADP alerta sobre violencia, pandillas, alcohol y falta de seguridad en las escuelas
Santo Domingo, 11 agosto.– La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) alertó sobre los niveles de inseguridad y violencia que se registran en centros educativos del país, donde asegura que los docentes deben enfrentar situaciones que incluyen pandillas escolares, estudiantes que consumen alcohol y cigarrillos, falta de policías escolares y problemas familiares que terminan reflejándose en las aulas.
El gremio magisterial advirtió que numerosos niños y adolescentes proceden de hogares afectados por distintas dificultades familiares que repercuten directamente en su comportamiento, estabilidad emocional y proceso de aprendizaje.
Entre esas situaciones citó la separación o el divorcio de los padres, la ausencia de adultos en el hogar y la falta de acompañamiento familiar, circunstancias que en algunos casos obligan a menores a asumir responsabilidades propias de adultos desde edades tempranas.
Según la ADP, existen estudiantes que deben preparar sus propios alimentos, ocuparse solos de su higiene y desenvolverse cotidianamente sin la supervisión y orientación de un familiar, una realidad que puede repercutir en su desarrollo emocional y posteriormente manifestarse dentro de las escuelas.
“Entonces, ese niño que no está siendo educado en el hogar, que no tiene quien lo guíe, quien le inculque valores, quien le inculque respeto, quien le inculque amor, ese niño es el que llega a las aulas de nuestro país”, expresó a Listín Diario la profesora Génesis Santos, secretaria de Educación y Formación Sindical de la ADP.
Escuelas asumen responsabilidades adicionales
Ante esa realidad, la ADP considera que los centros educativos han terminado asumiendo una doble responsabilidad. Además de cumplir con su función académica, profesores y demás miembros de la comunidad educativa deben responder en muchas ocasiones a necesidades familiares, psicológicas y afectivas de los estudiantes.
Santos señaló que hay niños para quienes las manifestaciones de afecto de sus profesores adquieren una importancia especial debido a la falta de atención que experimentan en sus hogares. Incluso, indicó, algunos reciben un abrazo de un adulto únicamente cuando se lo proporciona su maestro.
La falta de acompañamiento familiar también puede contribuir, de acuerdo con el gremio, a que algunos estudiantes se integren a pandillas o adopten comportamientos que ponen en riesgo su desarrollo.
La ADP sostuvo que el fenómeno de las pandillas escolares ha experimentado un crecimiento durante los últimos años y considera que entre las razones que llevan a los adolescentes a integrarse a estos grupos figuran principalmente la búsqueda de aceptación y de reconocimiento.
“Lo que no están recibiendo en el hogar, lo que no están recibiendo de las instituciones que deben dedicarse a eso. Ahí, en las pandillas, ellos sienten que es donde pertenecen”, explicó Santos.
ADP denuncia estudiantes que llegan alcoholizados
Otra situación que preocupa a los profesores es el consumo de alcohol y cigarrillos entre estudiantes. De acuerdo con los testimonios ofrecidos por dirigentes de la ADP, algunos jóvenes han desarrollado hábitos de consumo que se hacen evidentes incluso durante la jornada escolar.
“Los niños también los lunes llegan a los centros alcoholizados”, aseguró la dirigente magisterial al describir algunos de los casos que enfrentan los docentes.
El gremio explicó que profesores han detectado estudiantes que llegan a las aulas somnolientos por falta de descanso y que, al acercarse a ellos, perciben olor a bebidas alcohólicas o cigarrillos.
Para la ADP, estas situaciones representan problemas que trascienden las posibilidades de intervención de los maestros y requieren una respuesta coordinada de las familias, las autoridades educativas y otras instituciones del Estado.
Unos 3,000 policías para cerca de 9,000 escuelas
La organización también expresó preocupación por la insuficiente cantidad de policías escolares disponibles para garantizar la seguridad en los planteles.
Ángel Cuello, secretario de Investigación y Estadística de la ADP, consideró que la violencia observada dentro de las escuelas es también un reflejo de los cambios experimentados por la sociedad dominicana.
A su juicio, los índices de violencia existentes en República Dominicana son preocupantes y justifican la realización de un estudio sociológico que permita identificar las causas del problema y determinar las medidas necesarias para enfrentarlo.
Según las cifras manejadas por la ADP, el país dispone de alrededor de 3,000 policías escolares para aproximadamente 9,000 centros educativos, una proporción que el gremio considera insuficiente para responder adecuadamente a las necesidades de seguridad.
El Ministerio de Educación había prometido que antes del inicio del año escolar 2025-2026 sería enfrentada la falta de policías escolares y porteros, luego de las denuncias formuladas desde diferentes puntos del territorio nacional, entre ellos Hato Mayor, San Francisco de Macorís y Santo Domingo Oeste.
La Policía Escolar tiene entre sus responsabilidades mantener una coordinación integral con las autoridades de los centros, asociaciones de padres y amigos de la escuela, estudiantes y organizaciones de la sociedad civil.
Su labor procura garantizar la seguridad de la comunidad educativa y proporcionar información que contribuya a la toma de decisiones de las autoridades del sector en materia de prevención y protección dentro de los planteles.
Escuelas mantienen plazas docentes vacantes
Durante su exposición, la ADP abordó además el déficit de profesores que persiste en numerosos centros educativos públicos.
Según el informe correspondiente al cierre del año escolar 2025-2026 elaborado por el Observatorio Educativo, en el nivel Primario, el 58.1 % de los encuestados indicó que existe al menos una plaza docente vacante en cientos de escuelas, mientras que el 14.6 % reportó tres o más plazas disponibles.
Cuello explicó que entre las áreas donde existe mayor necesidad de personal figuran Informática, Artes e Idiomas, además de coordinadores y psicólogos.
El déficit también alcanza materias tradicionales del currículo escolar, entre ellas Matemáticas, Lengua Española, Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales.
La ADP indicó además que en el Banco de Elegibles permanecen desde 2021 unos 983 docentes a la espera de nombramiento, mientras las autoridades han recurrido a asignaciones de profesores mediante contratos para cubrir parte de las necesidades existentes.
Sobrecarga afecta salud de los profesores
Los dirigentes de la ADP advirtieron que las deficiencias del sistema educativo no solo repercuten en los estudiantes, sino también en la calidad de vida y las condiciones de salud de los docentes.
Cuello señaló que se ha observado un deterioro de la salud de profesores asociado, entre otras causas, al denominado síndrome de burnout, relacionado con el agotamiento físico, mental y emocional derivado de las condiciones laborales.
De acuerdo con el dirigente gremial, en el caso de los maestros dominicanos esa situación estaría vinculada con la elevada carga de trabajo, parte de la cual continúa después de abandonar los centros educativos debido a las tareas que deben realizar desde sus hogares.
La ADP sostiene que las consecuencias de esa sobrecarga pueden acompañar a los educadores incluso después de abandonar las aulas.
El presidente del gremio, Eduardo Hidalgo, afirmó que numerosos profesores pensionados dependen de medicamentos para tratar enfermedades que, según planteó, están relacionadas en muchos casos con años de estrés y presión laboral.
Cuello también llamó la atención sobre las responsabilidades adicionales que deben asumir los profesores durante la jornada escolar, incluyendo la supervisión de los alumnos durante el recreo y el período destinado al almuerzo.
“Ustedes sabían que el recreo lo atienden los maestros. Que el almuerzo, violando leyes internacionales, los maestros no tienen la hora de almuerzo. Son los maestros que ustedes ven en una escuela hasta dándole la comida a los niños”, manifestó.
El dirigente agregó que parte del tiempo personal de los profesores termina siendo utilizado para cumplir obligaciones relacionadas con la docencia, situación que, según la ADP, incrementa la sobrecarga laboral y contribuye al deterioro físico y emocional de quienes trabajan diariamente en las aulas del sistema educativo dominicano.
