
Alberta rechaza por amplia mayoría avanzar hacia la independencia de Canadá
Edmonton, Canadá, 20 de octubre.– Los electores de Alberta rechazaron por amplia mayoría iniciar el procedimiento para celebrar un futuro referendo vinculante de independencia, un resultado que refuerza la unidad canadiense en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos y de las amenazas de anexión formuladas por el presidente Donald Trump.
Los resultados provisionales de la consulta del lunes mostraban un respaldo del 76 % a permanecer en Canadá, frente a un 24 % favorable a abrir el camino hacia una eventual separación. La proporción se mantenía durante la madrugada del martes, cuando el escrutinio había avanzado hasta aproximadamente tres cuartas partes de los votos, según Reuters.
En un corte anterior, correspondiente al 61 % de los centros de votación, Elections Alberta había registrado 1,184,018 sufragios por la permanencia y 373,053 a favor de comenzar el procedimiento constitucional para otra consulta.
La votación no decidía directamente la independencia de Alberta. La pregunta ofrecía dos opciones: continuar como provincia canadiense o solicitar al Gobierno provincial que iniciara el proceso legal necesario para organizar posteriormente un referendo vinculante sobre la separación. La propia autoridad electoral precisó que el resultado de esta primera consulta no tenía carácter obligatorio.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, celebró el desenlace y afirmó que los habitantes de Alberta habían adoptado una decisión clara en favor de la unidad, la cooperación y el cuidado mutuo. El mandatario, que creció en esa provincia, sostuvo que los votantes habían elegido Canadá.
Carney señaló que, aunque continuaba el conteo de las diez preguntas sometidas a consideración de los electores, el rechazo a la separación permitiría a Alberta y al resto del país avanzar con un propósito renovado y mayores ambiciones compartidas.
La movilización había sido considerable incluso antes de la jornada principal. Según la información difundida por la autoridad electoral, alrededor de 1.4 millones de los 3.1 millones de ciudadanos habilitados sufragaron anticipadamente.
Thomas Lukaszuk, dirigente de Forever Canadian, organización que promovió la permanencia en la federación, destacó el entusiasmo y la determinación mostrados durante la campaña. Sus simpatizantes celebraron el resultado con banderas canadienses.
La primera ministra provincial, la conservadora Danielle Smith, había anunciado que votaría contra la independencia. Defendió, sin embargo, la convocatoria como una vía para conocer la voluntad de los ciudadanos y resolver una discusión que ha dividido a Alberta. Tras los primeros resultados, expresó satisfacción por el amplio respaldo a continuar dentro de Canadá.
El separatismo provincial se alimenta, principalmente, del descontento con las políticas energéticas de Ottawa. Sus promotores consideran que las restricciones federales limitan el desarrollo petrolero y que la riqueza de Alberta beneficia de manera desproporcionada a otras regiones del país.
La provincia posee las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, lo que convierte la relación entre explotación energética, protección ambiental y autonomía provincial en uno de los asuntos centrales de su debate político.
Buena parte de ese malestar se concentró durante años en el ex primer ministro Justin Trudeau. Sectores de Alberta lo acusaron de obstaculizar la producción petrolera para impulsar su agenda climática. Smith también lo responsabilizó recientemente de haber contribuido al crecimiento del sentimiento separatista.
La controversia adquirió una dimensión internacional por el interés mostrado desde Estados Unidos. Elon Musk, empresario y destacado aliado de Trump, escribió este mes en la red social X que Alberta debía separarse. Representantes separatistas también mantuvieron contactos con políticos republicanos y reuniones en el Departamento de Estado estadounidense.
Carney había advertido que abrir esa discusión en medio de la confrontación comercial con Washington representaba un riesgo para la estabilidad nacional. Las reiteradas declaraciones de Trump sobre la posibilidad de incorporar Canadá a Estados Unidos añadieron tensión a la campaña.
Como antecedente, Canadá ya había enfrentado dos grandes consultas soberanistas en Quebec, celebradas en 1980 y 1995, ambas con victoria de la permanencia. En Alberta, además, organizaciones de las Primeras Naciones han objetado la separación y recordado que sus tratados con Ottawa anteceden a la creación de la provincia.
Una eventual independencia tampoco habría sido automática con una victoria separatista: habría requerido negociaciones y cambios constitucionales, además de considerar los derechos de los pueblos indígenas.
Aunque la derrota constituye un revés contundente, dirigentes separatistas han anunciado que mantendrán su causa. El resultado frena su objetivo inmediato, mientras deja abiertas las diferencias entre Alberta y el Gobierno federal sobre energía, recursos y competencias provinciales.
