
Alza de combustibles amenaza con trasladarse al transporte y al costo de vida y abre un difícil escenario para el Gobierno
Por Manuel Jiménez
SANTO DOMINGO, 18 sept.– Los nuevos aumentos aplicados desde este sábado a las gasolinas y el gasoil colocan a la economía dominicana frente al riesgo de una nueva cadena de presiones sobre los costos del transporte de pasajeros y mercancías, con potencial para trasladarse gradualmente a los precios de bienes y servicios, justo cuando la inflación se mantiene ligeramente por encima del rango meta del Banco Central y sectores de la población expresan preocupación por el costo de la vida.
El escenario externo tampoco ofrece garantías de alivio inmediato. Aunque los precios internacionales del petróleo retrocedieron al cierre de la jornada del viernes, amanecieron este sábado todavía alrededor o por encima de los US$100 por barril: el West Texas Intermediate (WTI) cerró en US$100.30, con una caída de 1.58 %, mientras el Brent terminó alrededor de US$104 por barril, después de una semana caracterizada por fuertes oscilaciones vinculadas principalmente a las tensiones y problemas de suministro en Medio Oriente.
Los niveles actuales son, de hecho, superiores al escenario de US$80-US$90 por barril que se había manejado en algunas proyecciones para el último tramo del año.
La evolución reciente demuestra la dificultad de anticipar dónde terminará el crudo en diciembre: las interrupciones del suministro, los conflictos de Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania mantienen incorporada una elevada prima de riesgo. Por ello, cualquier previsión de US$80-US$90 debe entenderse como un escenario y no como una certeza.
Gasolina premium supera los RD$350
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) dispuso para la semana del 19 al 25 de septiembre un incremento de RD$9 por galón en la gasolina premium y el gasoil óptimo, mientras la gasolina regular y el gasoil regular aumentaron RD$5.
De acuerdo con la información oficial, la gasolina premium pasa a RD$350.10 por galón, la regular a RD$315.50, el gasoil regular a RD$267.80 y el óptimo a RD$302.10. El gas licuado de petróleo (GLP), utilizado ampliamente por hogares y vehículos del transporte público, permanece congelado en RD$135.20 por galón, mientras el gas natural continúa en RD$43.97 por metro cúbico.
Los incrementos pudieron ser considerablemente mayores. El Gobierno informó que destinará esta semana RD$1,985.7 millones para subsidiar los combustibles.
El Estado absorberá RD$44.69 por cada galón de gasolina premium, RD$66.93 en la regular, RD$132.64 en el gasoil regular y RD$133.82 en el óptimo, además de RD$31.73 por galón de GLP.
El costo fiscal de esa política se ha disparado. El presupuesto originalmente contemplaba poco más de RD$13,500 millones para amortiguar las fluctuaciones de los hidrocarburos durante 2026, pero hasta ahora el Gobierno afirma haber ejecutado más de RD$33,807 millones, aproximadamente dos veces y media el monto inicialmente programado.
El gasoil, punto especialmente sensible
El comportamiento del gasoil resulta particularmente importante porque constituye uno de los combustibles fundamentales para el transporte de mercancías, vehículos pesados y determinadas actividades productivas.
Por esa razón, una permanencia prolongada de los precios elevados puede terminar ejerciendo presión sobre los costos de distribución. Los comerciantes reciben mercancías transportadas por carretera; los productos agrícolas deben trasladarse desde las zonas productoras hasta los mercados; las industrias movilizan materias primas y productos terminados, y buena parte de esas operaciones depende directa o indirectamente de derivados del petróleo.
No significa que cada peso de aumento del combustible tenga que trasladarse automáticamente y en igual proporción al consumidor. El impacto depende del peso del transporte dentro de la estructura de costos de cada actividad, de los márgenes de las empresas y de cuánto tiempo permanezca elevado el combustible. Pero mientras más prolongado sea el choque energético, mayor es el riesgo de efectos indirectos sobre otros precios.
Riesgo sobre los pasajes
El transporte público constituye otro frente que las autoridades siguen de cerca. El propio Gobierno reconoció anteriormente ese peligro: en mayo estableció una mesa permanente con representantes del transporte precisamente con el objetivo declarado de mitigar los efectos del encarecimiento de los combustibles y evitar que fueran trasladados a las tarifas pagadas por los pasajeros.
La situación adquiere ahora mayor relevancia porque terminó el período de 90 días de congelamiento de los principales carburantes establecido por el Ejecutivo desde el 13 de junio.
El Gobierno continúa protegiendo totalmente el GLP y el gas natural, pero comenzó a trasladar una fracción de las variaciones internacionales a las gasolinas y los gasoiles.
El desafío consistirá en determinar cuánto tiempo puede mantenerse esa combinación de subsidios extraordinarios y aumentos parciales si el petróleo permanece cerca o por encima de US$100.
Inflación ya está en 5.13 %
El nuevo choque ocurre en un momento delicado para los precios internos. El Banco Central de la República Dominicana reportó que la inflación interanual se situó en 5.13 % en agosto, luego de haber alcanzado 5.67 % en junio. La inflación mensual fue de 0.38 %, mientras la subyacente interanual se colocó en 4.76 %.
Aunque el Banco Central destaca que la inflación viene moderándose y convergiendo gradualmente hacia su objetivo, el 5.13 % permanece ligeramente por encima del límite superior del rango meta de 4 % ± 1 punto porcentual.
Los combustibles introducen, por tanto, un nuevo factor de incertidumbre. Una transmisión significativa hacia transporte, distribución y producción podría dificultar el proceso de convergencia inflacionaria, aunque todavía es prematuro determinar cuánto terminará reflejándose en el índice de precios al consumidor.
Comienzan las críticas
Los incrementos anunciados el viernes provocaron reacciones adversas entre ciudadanos y organizaciones sociales. La Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco, el Centro de Educación para la Paz, Tolerancia y Desarrollo, el Instituto de Resolución Alternativa de Conflictos Alexis Rafael Peña y la Asociación de Comités de Amas de Casas del Distrito Nacional y Santo Domingo expresaron públicamente su rechazo.
Esas organizaciones argumentan que el incremento podría repercutir sobre productos de primera necesidad, transportistas, comerciantes, agricultores y productores, aunque reconocieron como favorable que el GLP permanezca congelado.
Medios nacionales también recogieron este viernes quejas de ciudadanos que temen una nueva cadena de aumentos y señalan que el encarecimiento de los carburantes reduce sus ingresos disponibles para cubrir otras necesidades.
Petróleo retrocede, pero continúa caro
El mercado internacional ofreció una pequeña señal de alivio antes del fin de semana. Reuters informó que los precios bajaron el viernes después de conocerse gestiones de China ante Irán para limitar los ataques hutíes contra instalaciones petroleras sauditas y aumentar las expectativas de que las interrupciones del suministro pudieran mantenerse contenidas.
Pero el descenso debe colocarse en perspectiva. El WTI cerró la semana en US$100.30 por barril y el Brent alrededor de US$104, niveles todavía excepcionalmente elevados para una economía importadora de petróleo como la dominicana.
Durante los últimos días, los precios habían recibido nuevos impulsos después de problemas en infraestructura energética saudita y cancelaciones de cargamentos. Reuters informó el martes que el petróleo había subido alrededor de US$3 en una sola jornada por preocupaciones relacionadas con interrupciones en Yanbu y nuevos ataques que amenazaban el suministro.
La situación rusa agrega otro componente. Reuters reportó esta semana que el crudo ruso ESPO superó los US$120 por barril, mientras las restricciones de oferta y la demanda china añadían tensión al mercado internacional.
Una factura doble para el Gobierno
Para República Dominicana, un petróleo persistentemente caro plantea un dilema. Si el Gobierno absorbe una proporción mayor de los incrementos internacionales, aumenta la factura de los subsidios y la presión sobre las finanzas públicas. Si reduce esa protección y permite que una mayor parte del incremento llegue a los surtidores, aumenta el riesgo de presión sobre transporte, inflación y poder adquisitivo.
A esa ecuación se suma el tipo de cambio. El MICM utilizó para establecer los precios de esta semana una tasa promedio de RD$59.13 por dólar, mientras el Banco Central reportaba para el 18 de septiembre una tasa de venta de RD$59.3245. Como las importaciones petroleras se pagan fundamentalmente en dólares, la combinación entre petróleo caro y depreciación cambiaria puede incrementar todavía más la factura energética.
La incertidumbre económica entra también en terreno político
La prolongación de este escenario tendría igualmente una dimensión política conforme República Dominicana avance hacia las elecciones presidenciales y congresuales de 2028. El precio de los combustibles, los pasajes, los alimentos y otros componentes cotidianos del gasto familiar son variables con una alta visibilidad pública.
No es posible establecer ahora qué efecto electoral tendrá la situación ni atribuir automáticamente las preocupaciones económicas a una determinada conducta de los votantes. Sí puede afirmarse que el Gobierno afronta una decisión fiscal y económica compleja: continuar destinando miles de millones de pesos a contener el choque petrolero o permitir gradualmente una mayor transmisión de los precios internacionales hacia los consumidores.
Por ahora, los RD$1,985.7 millones que el Gobierno destinará solamente esta semana muestran la magnitud del esfuerzo requerido para evitar un incremento todavía mayor. Aun después de ese subsidio, las gasolinas y los gasoiles subieron entre RD$5 y RD$9 por galón.
El comportamiento del petróleo durante las próximas semanas será decisivo. Una moderación sostenida permitiría reducir la presión sobre las cuentas públicas y los precios domésticos; una nueva escalada en Medio Oriente, mayores interrupciones del suministro o un agravamiento de otros conflictos internacionales podría producir el efecto contrario.
Así, más que el aumento aplicado este sábado de manera aislada, el principal riesgo para República Dominicana es la duración del choque petrolero. Con el crudo todavía alrededor de los US$100, una inflación interanual de 5.13 % y más de RD$33,800 millones gastados este año en subsidios, el país entra al último trimestre de 2026 con una variable externa —el petróleo— convertida nuevamente en uno de los principales focos de incertidumbre para la economía, las finanzas del Gobierno y el bolsillo de los consumidores.
