
Arancel de 12.5 % de Estados Unidos amenaza la competitividad de las exportaciones dominicanas
Por Manuel Jiménez
Santo Domingo, 26 agosto.– La entrada en vigor del arancel de 12.5 % aplicado por Estados Unidos a una parte importante de las mercancías procedentes de la República Dominicana representa una nueva presión para el sector exportador nacional, especialmente para las empresas de zonas francas, responsables de más de la mitad de las ventas dominicanas en los mercados internacionales.
La medida fue dispuesta por la administración del presidente Donald Trump después de una investigación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Washington investigó a 60 economías para determinar si habían establecido y aplicado eficazmente prohibiciones contra la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
La República Dominicana quedó incluida entre los países a los que Estados Unidos atribuye no contar con mecanismos suficientemente efectivos para impedir el ingreso de esos productos a su territorio.
La decisión estadounidense no sostiene que todas las mercancías dominicanas sean fabricadas con trabajo forzoso, sino que cuestiona la capacidad del país para bloquear importaciones extranjeras elaboradas bajo esas condiciones.
La investigación también examinó el posible uso de distintas economías como puntos de transformación o transbordo de productos e insumos procedentes de terceros países.
El informe de la USTR menciona alegatos sobre una planta de capital chino establecida en la República Dominicana que habría sido utilizada para eludir controles relacionados con insumos producidos mediante trabajo forzoso.
Conforme al memorando presidencial publicado por la Casa Blanca, Estados Unidos fijó una tasa de 10 % para las economías que adoptaron prohibiciones o compromisos verificables contra esas importaciones y un gravamen de 12.5 % para los demás países investigados, entre ellos la República Dominicana.
El arancel sustituyó el gravamen temporal de 10 % que había aplicado previamente Estados Unidos, por lo que la desventaja adicional inmediata para muchos productos dominicanos es de 2.5 puntos porcentuales.
No obstante, la cobertura no es absoluta, porque la disposición contempla exclusiones por productos y tratamientos particulares para determinados textiles, materias primas, artículos sujetos a otros aranceles y bienes esenciales para la economía estadounidense.
Estados Unidos concentra casi la mitad de las exportaciones
El impacto potencial es significativo debido a la dependencia dominicana del mercado estadounidense. Durante 2025, la República Dominicana exportó bienes por US$14,644 millones, de acuerdo con estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
De esa cantidad, aproximadamente US$7,123.5 millones fueron enviados a Estados Unidos, equivalentes al 48.6 % del valor total exportado. Los despachos hacia ese mercado crecieron 3 % frente a los US$6,915 millones registrados en 2024.
Estados Unidos también vendió a la República Dominicana mercancías por US$11,853 millones durante 2025. Esto significa que el intercambio bilateral de bienes alcanzó cerca de US$18,977 millones y dejó un déficit para el país de aproximadamente US$4,729.5 millones.
Entre los principales productos dominicanos enviados al mercado estadounidense figuran los instrumentos y aparatos médicos, cigarros, dispositivos para circuitos eléctricos, joyería de metales preciosos, camisetas, calzados, productos farmacéuticos y otras manufacturas.
Los instrumentos médicos representaron US$1,445.1 millones de las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos en 2025; los cigarros y cigarrillos, US$880 millones; los aparatos para circuitos eléctricos, US$835.5 millones; la joyería, US$473.7 millones, y las camisetas, US$351.1 millones.
Si el arancel de 12.5 % se aplicara a la totalidad de los US$7,123.5 millones exportados a Estados Unidos en 2025, su valor teórico máximo rondaría los US$890 millones anuales.
Esa cifra no debe interpretarse como una pérdida directa confirmada, porque existen productos excluidos y el volumen de exportaciones puede cambiar.
Además, el gravamen es cobrado al importador estadounidense cuando la mercancía entra a ese país. Sin embargo, su costo puede trasladarse a los exportadores dominicanos mediante exigencias de reducción de precios, renegociación de contratos, menores pedidos o sustitución por suplidores de países sujetos a tasas más bajas.
Zonas francas, el sector de mayor exposición
Las zonas francas aparecen como el área más vulnerable debido a su elevada participación en las exportaciones y a su integración con las cadenas de suministro estadounidenses.
El sector exportó US$8,548.6 millones en 2025, según cifras del Banco Central y del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación. Ese monto representó aproximadamente el 58 % del total exportado por el país, aunque la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona) sitúa su participación en alrededor del 55 %.
Las empresas de zonas francas también importaron materias primas y otros bienes por US$4,753.5 millones durante 2025, equivalentes al 55.6 % del valor de sus exportaciones.
Esta característica refleja la integración del sector con cadenas internacionales en las que los insumos cruzan fronteras antes de convertirse en productos terminados.
Adozona advirtió que el nuevo gravamen encarece las mercancías dominicanas y puede reducir su competitividad frente a productos fabricados en países que ingresan al mercado estadounidense con tasas menores.
La organización señaló que las zonas francas dominicanas forman parte de un ecosistema productivo estrechamente vinculado con Estados Unidos en sectores como dispositivos médicos, electrónica, manufactura avanzada, textiles, confecciones, calzados, tabaco y servicios.
El sector genera más de 200,000 empleos formales directos. Durante el primer semestre de 2026, sus exportaciones crecieron 3.7 % en comparación con igual período de 2025, aunque se registró una reducción en el movimiento de contenedores destinados a exportación.
La combinación del nuevo arancel con los costos de energía, transporte, logística, financiamiento y mano de obra puede disminuir los márgenes de rentabilidad, frenar nuevas inversiones o provocar el traslado de líneas de producción hacia economías con mejor acceso al mercado estadounidense.
Sin embargo, el efecto no será igual para todas las empresas. Dependerá de la clasificación arancelaria del producto, las exclusiones contenidas en los anexos de la medida, la capacidad de negociación entre fabricantes e importadores y la tasa aplicada a los países competidores.
El desequilibrio comercial con China
La decisión estadounidense también coloca bajo mayor atención la relación comercial entre la República Dominicana y China, segundo proveedor de mercancías del país.
La República Dominicana importó bienes por un total de US$29,862 millones durante 2025. La ONE estableció que el 18 % procedió de China, lo que sitúa las compras al gigante asiático en aproximadamente US$5,375 millones.
Los productos chinos incluyen vehículos, equipos electrónicos, maquinarias, electrodomésticos, artículos ferreteros, textiles, calzados, juguetes, muebles, equipos de telecomunicaciones y materias primas utilizadas por industrias nacionales y empresas de zonas francas.
Las ventas dominicanas hacia China son considerablemente menores. La cifra anual definitiva para 2025 desagregada por destino no aparece identificada de manera uniforme en las publicaciones oficiales consultadas.
Sin embargo, informaciones preliminares del Ministerio de Relaciones Exteriores situaban esas exportaciones en US$207.6 millones entre enero y agosto de ese año.
Como referencia oficial más completa, ProDominicana informó que en 2024 las exportaciones dominicanas hacia China ascendieron a unos US$326 millones, mientras las importaciones alcanzaron alrededor de US$5,200 millones.
Tomando como referencia las compras estimadas de US$5,375 millones en 2025 y el reducido nivel de las ventas dominicanas, el comercio bilateral continuó dejando un déficit superior a US$5,000 millones para la República Dominicana.
La magnitud exacta deberá ajustarse cuando las autoridades publiquen una consolidación definitiva y comparable de las exportaciones hacia China durante todo 2025.
Los datos muestran que China vende a la República Dominicana más de 15 dólares en mercancías por cada dólar que compra al país, aunque la proporción puede variar según el año y la metodología utilizada.
Impuestos pagados por importaciones chinas
La Dirección General de Aduanas informó que sus recaudaciones totales durante 2025 superaron los RD$266,100 millones, pero en las publicaciones oficiales revisadas no aparece un desglose anual definitivo que permita establecer cuánto de esa cantidad fue pagado exclusivamente por mercancías procedentes de China.
Ese monto general incluye aranceles, el impuesto sobre transferencias de bienes industrializados y servicios aplicado a las importaciones, selectivos al consumo y otras cargas cobradas a mercancías originarias de todos los países.
Aduanas sí ha publicado resultados de sus fiscalizaciones sobre importadores y comercios de origen asiático. Entre 2020 y septiembre de 2025, las revisiones generaron RD$9,633 millones en impuestos, multas y sanciones.
De ese total, RD$6,014 millones correspondieron principalmente a multas y sanciones. Asimismo, la revalorización de más de 11,100 contenedores desde 2023 produjo RD$3,942 millones adicionales en impuestos.
Durante 2024 fueron revalorizados 5,427 contenedores, lo que generó RD$1,751 millones en tributos adicionales. Aduanas ha identificado la subvaluación de mercancías como una de las irregularidades más frecuentes en sus operativos a establecimientos de capital asiático.
Estas cantidades no representan todos los impuestos pagados normalmente por las importaciones chinas, sino ingresos recuperados como resultado de fiscalizaciones, revalorizaciones, multas y sanciones. Por tanto, no deben utilizarse como si fueran la recaudación aduanera total generada por China en 2025.
Riesgos para las exportaciones dominicanas
El primer efecto del arancel será el aumento del precio de entrada de los productos dominicanos que no estén cubiertos por las exclusiones. Esto puede reducir su atractivo frente a mercancías similares procedentes de países con tasas menores.
El segundo riesgo consiste en una reducción de los márgenes de los exportadores. Para conservar a sus clientes, algunas empresas podrían asumir parte del gravamen mediante descuentos, disminuciones de precios o acuerdos de distribución menos favorables.
También existe la posibilidad de que determinadas compañías estadounidenses pospongan pedidos o trasladen contratos a otros países. A mediano plazo, la incertidumbre podría afectar decisiones de inversión en nuevas plantas o ampliaciones de operaciones dentro de la República Dominicana.
No obstante, la medida afecta a decenas de economías competidoras, lo que reduce parcialmente la desventaja dominicana. El problema se concentra en los casos en que otros proveedores enfrentan una tasa de 10 % o logran tratamientos especiales, dejando a la República Dominicana con una diferencia de 2.5 puntos porcentuales.
El país conserva ventajas como su proximidad geográfica a Estados Unidos, menores tiempos de transporte, estabilidad política, experiencia exportadora, infraestructura de zonas francas y acceso preferencial construido durante años mediante el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana.
El desafío inmediato para el Gobierno y el sector privado será demostrar que el país cuenta con controles efectivos de trazabilidad para impedir el ingreso, transformación o reexportación de insumos producidos mediante trabajo forzoso.
También será necesario fortalecer la supervisión de las importaciones procedentes de terceros países, verificar el origen real de las materias primas y negociar con Washington un tratamiento que reconozca la integración productiva creada bajo el DR-CAFTA.
La reducción del arancel de 12.5 % al nivel de 10 %, o la ampliación de las exclusiones, dependerá de que la República Dominicana adopte y aplique una prohibición verificable contra la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
