La Propuesta Digital
martes, 15 de septiembre de 2026
Ataque paraliza oleoducto saudí durante semanas y agrava los riesgos para el suministro mundial de petróleo

Ataque paraliza oleoducto saudí durante semanas y agrava los riesgos para el suministro mundial de petróleo

·15 de septiembre de 2026·10

¿Te gustó esta noticia? Compártela:

Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

EL CAIRO, Egipto, 14 sept.— El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí permanecerá mayormente fuera de servicio entre tres y cinco semanas debido a los daños causados por un ataque con drones, una interrupción que amenaza con reducir la oferta mundial de crudo y elevar los costos de transporte.

Dos funcionarios regionales informados sobre la situación dijeron que las reparaciones incluyen trabajos en una importante estación de bombeo. Aunque una parte del sistema podría funcionar mientras continúan las labores, no se ha establecido cuánto petróleo podrá circular.

Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a ofrecer declaraciones públicas.

Arabia Saudí responsabilizó del ataque, ocurrido el jueves, a drones lanzados por milicias iraquíes respaldadas por Irán. La ofensiva obligó a las autoridades a suspender las operaciones del oleoducto de 1,200 kilómetros —unas 745 millas— que atraviesa el territorio saudí desde las costas del golfo Pérsico hasta Yanbu, en el mar Rojo.

Desde Yanbu, el petróleo es cargado en buques para enviarlo hacia los mercados internacionales.

El Brent alcanza los 109 dólares

Los precios internacionales del petróleo aumentaron más de un 2 % ante el temor de que la interrupción limite la capacidad de Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de crudo, para colocar su producción en el mercado.

El Brent llegó a cotizarse en torno a los 109 dólares por barril, mientras los operadores incorporaban a sus proyecciones el riesgo de una pérdida considerable de suministros.

La firma noruega de investigación energética Rystad Energy calcula que el oleoducto transportó desde finales de agosto un promedio semanal de entre 2.6 millones y cuatro millones de barriles diarios. Ese volumen podría dejar de llegar al mercado si el flujo se interrumpe completamente.

Una paralización durante un mes representaría una perturbación importante, debido a que prolongaría los tiempos de entrega y elevaría los gastos asociados al transporte. El mercado podría absorber inicialmente el impacto, pero una interrupción más extensa obligaría a reorganizar de forma significativa los flujos mundiales de petróleo, según la firma.

La petrolera estatal Saudi Aramco, operadora del oleoducto, no respondió inmediatamente a una solicitud de información. El Centro para la Comunicación Internacional del Gobierno saudí comunicó que investigaba cuánto tiempo requerirían las reparaciones.

Guerra con Irán reduce las rutas disponibles

La guerra con Irán ha obligado a Arabia Saudí a desviar una parte importante de sus exportaciones fuera del golfo Pérsico, después de que los ataques iraníes dificultaran la navegación por el estrecho de Ormuz, única salida marítima de esa región.

Ante esas restricciones, el oleoducto Este-Oeste pasó a desempeñar un papel esencial en el traslado de crudo desde los puertos del golfo hacia el mar Rojo.

La producción petrolera saudí también ha sufrido una caída considerable. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el reino produjo alrededor de seis millones de barriles diarios en agosto, frente a casi diez millones en septiembre del año anterior.

Desde el inicio de la guerra, el oleoducto transportó la mayoría de las exportaciones petroleras saudíes, según Rystad Energy. Sin embargo, la expansión de los ataques hutíes en el mar Rojo comenzó a cerrar también esa alternativa.

Cuando las acciones de los rebeldes en el estrecho de Bab el-Mandeb aumentaron a finales de julio, gran parte de los petroleros que salían de Yanbu empezó a dirigirse hacia el norte del mar Rojo.

Desde allí, las embarcaciones podían utilizar el canal de Suez o un oleoducto egipcio para continuar su recorrido. Esa desviación, sin embargo, incrementa considerablemente el tiempo y el costo de llevar el petróleo hacia los principales clientes asiáticos de Arabia Saudí.

Los hutíes extendieron posteriormente sus ataques contra embarcaciones saudíes hacia el norte del mar Rojo, reduciendo aún más las opciones disponibles.

Hutíes toman otras dos islas estratégicas

La presión sobre las rutas petroleras aumentó después de que los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, capturaran las islas Gran Hanish y Hanish Menor.

Las islas se encuentran aproximadamente a 160 kilómetros al norte del estrecho de Bab el-Mandeb, un paso estratégico que conecta el mar Rojo con el océano Índico y los principales mercados asiáticos.

El avance coloca también a las fuerzas hutíes a unos 32 kilómetros de una base militar estadounidense en Yibuti, situada al otro lado del estrecho, en el Cuerno de África.

Los insurgentes se desplegaron en las islas después de que cientos de combatientes aliados del Gobierno yemení reconocido internacionalmente se retiraran del archipiélago, según funcionarios gubernamentales y hutíes.

La ofensiva encontró escasa resistencia de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí. La semana anterior, los rebeldes también se apoderaron de la ciudad portuaria de Moca y de la isla de Mayun, localizada dentro del estrecho de Bab el-Mandeb.

Desde hace más de un mes, los hutíes atacan instalaciones petroleras saudíes y embarcaciones que navegan por el mar Rojo. Las operaciones han presionado los precios del petróleo y fortalecido la capacidad de Irán para ejercer influencia durante su confrontación con Estados Unidos.

Gobierno yemení intenta responder

Las fuerzas vinculadas al Gobierno reconocido internacionalmente comenzaron a reagruparse para intentar frenar el avance rebelde.

El Ejército informó que lanzó ataques aéreos contra posiciones hutíes en Moca, la localidad costera de Dhubab y otros puntos de la provincia de Taiz.

Por su parte, el portavoz militar hutí, general de brigada Yahya Saree, aseguró que el grupo disparó decenas de misiles y drones contra la base aérea Rey Khalid, situada en Khamis Mushait, al sur de Arabia Saudí.

Según Saree, los ataques estuvieron dirigidos contra hangares, instalaciones de radar y depósitos de municiones. El portavoz no precisó cuándo se produjo la ofensiva, mientras Arabia Saudí no comentó inmediatamente la versión de los rebeldes.

Más de 500 muertos en una semana

Los avances hutíes, considerados los más importantes alcanzados por el grupo en varios años, amenazan con devolver a Yemen a una guerra civil de gran escala después de una tregua que mantuvo una relativa calma desde 2022.

Además de expandirse a lo largo del mar Rojo, los rebeldes desarrollan una ofensiva terrestre en el interior del país, particularmente en la provincia de Taiz, escenario de combates durante buena parte del conflicto.

La Organización Mundial de la Salud informó que más de 500 personas murieron en Yemen durante la última semana, frente a unas 200 registradas en la semana precedente.

Los combates han obligado a cerca de 94,000 personas a abandonar sus hogares. Muchas familias huyeron llevando únicamente lo que podían cargar y enfrentan carencias de alimentos y agua. Organizaciones humanitarias reportaron que poblados completos han quedado vacíos.

Unas 200 escuelas del suroeste de Yemen fueron convertidas en refugios temporales para recibir a las familias desplazadas, de acuerdo con el Comité Internacional de Rescate.

La reanudación de las hostilidades amenaza con revivir una guerra que durante más de una década dejó más de 150,000 muertos y llevó al país al borde de una hambruna.

Los hutíes controlan desde 2014 el norte de Yemen, incluida Saná, la capital, y gran parte de la región occidental donde vive la mayoría de la población. El Gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por distintas milicias, conserva territorios en el sur y el este, entre ellos la estratégica ciudad portuaria de Adén.
Con información de AP

AdSense — horizontal