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viernes, 21 de agosto de 2026
Ataques ucranianos agravan la crisis de combustible en Rusia: apenas el 28 % de las gasolineras tiene suministro

Ataques ucranianos agravan la crisis de combustible en Rusia: apenas el 28 % de las gasolineras tiene suministro

·21 de agosto de 2026·8

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Moscú, 21 agosto.– Rusia enfrenta un nuevo agravamiento de la escasez de combustibles, el segundo registrado durante este verano, sin que las medidas adoptadas por el Gobierno hayan conseguido normalizar el abastecimiento. Apenas una de cada tres gasolineras del país dispone actualmente de gasolina o diésel para atender a sus clientes.

La situación se ha deteriorado después de que Ucrania reanudara sus ataques contra las refinerías rusas, mientras técnicos y operarios intentan mantener en funcionamiento las instalaciones mediante reparaciones de emergencia. Las importaciones de carburantes procedentes de India y Marruecos tampoco han resultado suficientes para cubrir la demanda interna.

Aunque la falta de combustible no ha colocado a Rusia al borde del colapso, comienza a afectar las finanzas del Kremlin y aumenta el descontento de una población que sufre las consecuencias de una guerra que se prolonga desde hace cuatro años y medio, según una información publicada por el diario español El País.

El presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció que los ataques ucranianos contra la infraestructura logística y energética perjudican al país, aunque procuró transmitir tranquilidad.

“Estos ataques no han tenido consecuencias críticas, nunca las ha habido ni las habrá, pero sin duda nos perjudican, eso es evidente. Lo sabemos y, por lo que parece, lo entendemos”, declaró Putin.

El gobernante se refirió tanto a los bombardeos contra las refinerías como a los ataques dirigidos contra almacenes de Wildberries, una de las mayores empresas de comercio electrónico de Rusia.

Nueve refinerías atacadas en agosto

Las Fuerzas Armadas de Ucrania han atacado al menos nueve refinerías rusas en lo que va de agosto. Durante la noche del martes al miércoles, drones ucranianos golpearon por tercera vez instalaciones petroleras situadas en Bashkortostán, aproximadamente 1,400 kilómetros al este de Moscú.

Bashkortostán alberga uno de los principales conglomerados de refinación de petróleo del país. El gobernador de la región, Radi Jabírov, informó que los drones alcanzaron una unidad que se encontraba en proceso de reparación.

La aplicación rusa Gdebenz, cuyo nombre significa “Dónde hay combustible”, refleja la magnitud del desabastecimiento. Su mapa muestra numerosas estaciones de servicio cerradas por falta de gasolina y gasóleo.

Incluso en Moscú, capital y principal centro financiero de Rusia, algunas estaciones han suspendido sus operaciones. La cadena Gazprom Neft ha limitado la cantidad de combustible que puede adquirir cada vehículo a un máximo de 40 litros.

El problema es todavía más grave en el sur del país, particularmente en las provincias próximas a la frontera con Ucrania, donde las refinerías permanecen bajo la amenaza constante de los drones. La escasez también afecta las regiones más remotas y de difícil acceso de Siberia.

El Gobierno ruso reconoce que alrededor de diez provincias padecen una “tensión persistente” en el abastecimiento. De acuerdo con el periódico progubernamental Izvestia, solo el 28 % de las estaciones de servicio tenía gasolina y diésel el pasado domingo, frente al 41 % registrado una semana antes.

La plataforma BenZinMap señala que por lo menos 58 regiones rusas han impuesto algún tipo de restricción a la venta de combustibles.

Racionamiento en numerosas regiones

En Bashkortostán, las autoridades limitaron el repostaje a 30 litros por vehículo. En Sebastopol, ciudad situada en la península ucraniana de Crimea, anexada por Rusia en 2014, solo se permite comprar hasta 20 litros mediante códigos QR expedidos por el Gobierno local.

En la región de Lipetsk se aplica un sistema basado en el último número de la matrícula de los vehículos. Los automóviles con placas pares pueden repostar determinados días y los de placas impares en jornadas diferentes, por lo que diariamente solo la mitad del parque vehicular tiene autorización para adquirir combustible.

La crisis resulta especialmente paradójica porque Rusia se encuentra entre los cinco mayores productores mundiales de petróleo y derivados. Sin embargo, ha tenido que comprar carburantes ya refinados a Marruecos e India.

Marruecos no posee actualmente ninguna refinería activa, mientras India se había convertido en uno de los principales compradores del petróleo crudo ruso. Moscú exportaba el crudo con descuentos a empresas indias, utilizando una flota de petroleros conocida como “flota en la sombra” para eludir las sanciones internacionales impuestas después de la invasión de Ucrania.

Ahora las compañías energéticas indias refinan parte de ese petróleo y venden el combustible nuevamente a Rusia, pero a precios considerablemente más elevados.

Según el portal ruso especializado InfoTek, el combustible procedente de India cuesta a las petroleras rusas entre 110,000 y 150,000 rublos por tonelada, equivalentes aproximadamente a entre 1,100 y 1,500 euros. En contraste, el precio de venta dentro del mercado ruso, subsidiado por el Estado, se sitúa alrededor de los 77,500 rublos por tonelada.

Gobierno intenta contener los precios

La falta de combustibles amenaza con provocar otra fuerte subida de los precios al público, como ocurrió a principios del verano. Hasta ahora, el Gobierno ha intentado mantenerlos bajo control mediante una mayor vigilancia sobre distribuidores mayoristas y estaciones minoristas.

El viceprimer ministro Alexánder Nóvak instruyó a las agencias gubernamentales para que supervisen con mayor rigor a los participantes del mercado.

Nóvak explicó que el Servicio Federal Antimonopolio abrió expedientes por incrementos repentinos de los precios y adoptó medidas coercitivas contra algunos operadores. La institución también está mediando entre autoridades provinciales, petroleras y propietarios de estaciones independientes con el objetivo declarado de garantizar precios considerados justos.

El litro de gasolina de 95 octanos supera actualmente los 80 rublos, cerca de 80 céntimos de euro, aunque es mucho más difícil de conseguir que la gasolina de 92 octanos, cuyo precio ronda los 70 céntimos por litro.

A principios del verano, el precio llegó a duplicar los niveles actuales, pese a los subsidios otorgados por el Kremlin para evitar que las petroleras destinen su producción al mercado externo, donde pueden obtener mayores beneficios.

Crece la presión sobre las finanzas rusas

Los subsidios también representan una carga creciente para las finanzas estatales. El déficit público ruso alcanzó el 2.8 % del producto interno bruto entre enero y julio. Aunque la cifra podría parecer manejable, el elevado costo del financiamiento amenaza con ampliar el desequilibrio.

La rentabilidad exigida a los bonos rusos a diez años ronda el 16 %, un nivel muy superior al de otras economías. Como referencia, los bonos equivalentes ofrecen alrededor de 3.2 % en Alemania, 3.7 % en España, 4 % en Francia e Italia, 4.7 % en Estados Unidos y 5 % en el Reino Unido.

La deuda rusa representa aproximadamente el 20 % de su producto interno bruto, una proporción inferior a la registrada en numerosas naciones occidentales. Sin embargo, el pago de los préstamos consume más del 8 % del presupuesto estatal.

A esa presión se suma el gasto militar, que absorbe alrededor del 40 % de los recursos presupuestarios y continúa aumentando. Ante los daños ocasionados en sus refinerías y las dificultades para sostener los subsidios, el Kremlin estudia aplicar nuevos recortes sociales con el propósito de preservar su capacidad bélica en un conflicto que permanece estancado en el este de Ucrania.

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