
Ataques ucranianos con drones llevan la guerra a la vida cotidiana de los rusos
MOSCÚ, 3 sept.– Largas filas en las estaciones de gasolina, vuelos cancelados o desviados y retrasos en las compras por internet formaron parte de las dificultades enfrentadas por los rusos durante un verano marcado por los ataques ucranianos con drones.
Los vehículos no tripulados obligaron al cierre temporal de aeropuertos, golpearon refinerías y provocaron incendios en almacenes pertenecientes a los gigantes del comercio electrónico Wildberries y Ozon.
La guerra iniciada por el presidente Vladimir Putin contra Ucrania hace cuatro años y medio se ha hecho más visible dentro de Rusia y resulta cada vez más difícil de ignorar para su población.
Según un recuento de The Associated Press basado en datos del Ministerio de Defensa ruso, más de 43,300 drones ucranianos fueron interceptados entre junio y agosto sobre territorio de Rusia y la península de Crimea, anexionada ilegalmente por Moscú.
La cifra representa un fuerte incremento respecto al mismo período del verano anterior, cuando las autoridades informaron del derribo de unos 7,700 aparatos. Aunque Rusia afirma haber interceptado la mayoría, numerosos drones consiguieron alcanzar sus objetivos.
Margarita Terekhova, una jubilada que esperaba para abastecer su vehículo en Moscú, recordó que los ciudadanos llevaban una vida relativamente normal hasta que comenzaron las interrupciones. Los ataques contra refinerías generaron una crisis de combustible que se prolongó hasta agosto.
Elecciones en medio de un creciente malestar
El aumento de la preocupación por la guerra ocurre en un momento políticamente delicado para el Kremlin. Rusia celebrará elecciones parlamentarias entre el 18 y el 20 de septiembre, las primeras desde el inicio de la invasión a gran escala.
Existen pocas dudas sobre el resultado de unas votaciones estrictamente controladas y con una participación opositora muy limitada. Aun así, los analistas consideran que el proceso podría producir situaciones políticamente incómodas para las autoridades.
Nikolay Petrov, investigador del Centro NEST, creado por el empresario exiliado y opositor Mijaíl Jodorkovski, señaló que las elecciones llevan a los ciudadanos a reflexionar sobre la situación del país y su rumbo. Incluso dentro de un ambiente controlado pueden surgir acontecimientos inesperados y dolorosos para el gobierno, indicó.
Los ataques cambian el estado de ánimo
La primera gran ofensiva del verano se produjo el 3 de junio, cuando un dron alcanzó una terminal petrolera en las afueras de San Petersburgo, coincidiendo con el inicio del principal foro económico organizado por Putin en esa ciudad.
Desde entonces, Ucrania atacó refinerías y centros de distribución de Wildberries y Ozon en distintos puntos del país, desde Moscú hasta Ekaterimburgo, en los montes Urales, y Omsk, en Siberia.
Denis Volkov, director del Centro Levada, la principal encuestadora independiente de Rusia, explicó que la intensidad de la campaña, su expansión geográfica y la cantidad de drones utilizados sorprendieron a la población.
Ucrania no ha revelado cuántos aparatos lanza. Sin embargo, el presidente Volodymyr Zelenskyy ha anunciado la ampliación de esos ataques, definidos por Kyiv como “sanciones de largo alcance”.
Las autoridades ucranianas sostienen que mantendrán la presión para obligar a Moscú a poner fin a la guerra, mientras Rusia continúa intensificando sus bombardeos sobre ciudades e infraestructura de Ucrania.
Durante dos meses, los ataques se mantuvieron entre los asuntos que más atención generaron en Rusia. Las redes sociales mostraron filas en las gasolineras, viajeros varados por cancelaciones aéreas y comerciantes llorando después de perder sus mercancías en los almacenes incendiados.
También circularon fotografías y videos de enormes fuegos en refinerías y centros de almacenamiento, pese a las restricciones impuestas por las autoridades rusas sobre la publicación de imágenes que revelen detalles de los ataques.
Consultado sobre si la población debía acostumbrarse a la escasez de combustible, Putin dijo este jueves en Vladivostok que Rusia debe estar preparada para cualquier situación y demostrar esa capacidad a quienes intenten perjudicarla.
Volkov señaló que el impacto inicial de los acontecimientos del verano ha disminuido, pero advirtió sobre una tendencia más prolongada: desde el año pasado ha empeorado la valoración ciudadana de la economía y ha disminuido el respaldo a los principales dirigentes.
La aprobación de Putin continúa siendo elevada, pero cayó al 76 % en agosto, frente al 87 % registrado por el Centro Levada en septiembre de 2025.
Chris Weafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd., que opera en Moscú, considera que existe una mayor conciencia sobre la guerra y menos indiferencia ante sus consecuencias. Los ciudadanos se quejan y hablan más del conflicto, mientras crece el pesimismo sobre sus posibilidades de terminar, especialmente dentro del sector empresarial.
Temor a una nueva movilización militar
El nerviosismo también ha sido alimentado por rumores persistentes sobre una posible movilización de tropas después de las elecciones parlamentarias.
En septiembre de 2022, el Kremlin ordenó una impopular convocatoria que incorporó a 300,000 hombres a las Fuerzas Armadas. Zelenskyy y otros funcionarios ucranianos afirman que Moscú prepara otra medida similar después de los comicios.
Putin rechazó esas versiones y las calificó como parte de una campaña informativa del enemigo. No obstante, el temor ha llevado a algunos ciudadanos a abandonar Rusia.
Una joven moscovita de 23 años contó a AP, bajo condición de anonimato por razones de seguridad, que salió del país el mes pasado junto con su esposo ante la posibilidad de que fuera reclutado. También expresó temor por los ataques ucranianos.
La mujer considera que existe cansancio entre los rusos porque la guerra puede afectar ahora a cualquier persona, independientemente de la zona del país donde resida.
Volkov explicó que la preocupación por una nueva movilización se ha mantenido en segundo plano durante años, pero aumentó después de que se estancaran los esfuerzos de paz encabezados por Estados Unidos.
La población no quiere que el conflicto se amplíe ni que más ciudadanos sean enviados contra su voluntad, una posibilidad que genera incertidumbre y ansiedad, según el encuestador.
El Kremlin evita un debate sobre la guerra
Volkov y Weafer aclararon que el mayor conocimiento sobre los efectos de la guerra y el deterioro del ánimo social no se han traducido en manifestaciones contra el conflicto, disturbios públicos ni suficientes votos de protesta para cambiar el resultado electoral.
Sin embargo, la participación y el debate previo a los comicios continúan siendo importantes para el gobierno.
Petrov citó el caso de Yabloko, un histórico partido de la oposición liberal que defiende el fin de la guerra. La organización fue inicialmente autorizada a presentar una lista de candidatos y sus jóvenes seguidores difundieron numerosos videos de campaña en las redes sociales.
El 10 de agosto, el Tribunal Supremo excluyó la lista de Yabloko y solamente le permitió competir en circunscripciones individuales.
Diez días después, Kirill Goncharov, director de la oficina del partido en Moscú, informó que la organización, integrada por unos 4,000 miembros, había recibido 8,000 nuevas solicitudes de afiliación. Según Goncharov, durante el verano se hizo evidente la existencia de una demanda de paz.
Petrov considera que los mensajes de Yabloko encontraron respaldo entre los jóvenes y alteraron el cálculo del Kremlin, que pretendía ofrecer una vía relativamente segura para canalizar el descontento.
Tatiana Stanovaya, del Centro Carnegie Rusia Eurasia, dijo que la exclusión del partido demostró que las autoridades no querían convertir las elecciones en un debate entre partidarios y opositores de la guerra.
Para Petrov, el Kremlin necesita presentar los comicios como una demostración de legitimidad y lealtad ciudadana. El resultado tiene menor importancia porque las autoridades ejercen amplio control sobre los partidos participantes.
Ucrania anuncia que continuará los ataques
Los residentes entrevistados en Moscú recordaron momentos agradables durante el verano, pero también describieron cómo convivieron con las consecuencias de las incursiones aéreas.
Natalya Bazhenova, procedente de Chitá, en Siberia, relató que tuvo que esperar dos días para comprar gasolina. Durante una visita a la región de Vorónezh, próxima a la frontera con Ucrania, recibió constantemente mensajes de alerta por drones, aunque no escuchó explosiones.
Ksenia Smirnova explicó que su familia decidió cancelar un vuelo hacia un balneario del mar Negro y viajar en tren para evitar las interrupciones aéreas.
Zelenskyy advirtió el martes a las aerolíneas que operan en Rusia que los riesgos continuarán. Según el mandatario ucraniano, la guerra iniciada por Moscú está cerrando progresivamente el espacio aéreo ruso y convirtiéndolo en un escenario para drones, en lugar de vuelos civiles.
Con información de The Associated Press.
