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sábado, 10 de octubre de 2026
Bachelet y Duque llaman a construir una estrategia regional ante la rivalidad entre potencias

Bachelet y Duque llaman a construir una estrategia regional ante la rivalidad entre potencias

·9 de octubre de 2026·13
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Santiago de los Caballeros, 9 oct.— Los expresidentes de Chile, Michelle Bachelet, y de Colombia, Iván Duque, plantearon que América Latina y el Caribe deben fortalecer su integración y definir una estrategia propia frente a un escenario internacional marcado por la competencia entre las grandes potencias, el debilitamiento de la democracia y la expansión de la desinformación.

El llamado se produjo durante la presentación del informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prosperen en la nueva era geopolítica, en el segundo día del foro celebrado en Santiago de los Caballeros, en el marco del 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Bachelet y Duque, copresidentes de la comisión que preparó el documento, defendieron un mayor aprovechamiento de los recursos y las capacidades regionales. El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, insistió en que las recomendaciones deben convertirse en decisiones políticas y acciones concretas.

Los participantes advirtieron que la disponibilidad de minerales estratégicos, energía, alimentos y talento humano no asegura por sí sola el progreso. Para transformar esas ventajas en producción, empleos y bienestar, señalaron la necesidad de superar la fragmentación de los mercados, elevar la inversión tecnológica y mantener políticas de desarrollo en el tiempo.

También coincidieron en que la región tiene posibilidades de aumentar su influencia internacional, siempre que construya acuerdos capaces de mantenerse más allá de las diferencias ideológicas y los cambios de gobierno.

Bachelet situó el debate entre la creciente complejidad del panorama mundial y el valor que han adquirido los activos latinoamericanos y caribeños. Explicó que otras economías necesitan recursos y capacidades presentes en la región, cuya importancia aumenta en medio de la competencia global.

La exmandataria expuso ocho rupturas identificadas por la comisión que están alterando las condiciones del desarrollo y la inserción internacional de los países. Entre ellas mencionó la transformación de la globalización, el deterioro del multilateralismo y la redistribución del poder, impulsada por la rivalidad entre Estados Unidos y China y por la influencia creciente de grandes empresas multinacionales.

Según explicó, las prioridades de eficiencia y reducción de costos han perdido terreno frente a preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional, energética, alimentaria y tecnológica. En ese escenario, los vínculos de interdependencia entre países pueden utilizarse como mecanismos de presión.

Bachelet expresó preocupación por el debilitamiento de las instituciones democráticas, las limitaciones a las libertades civiles y políticas, la polarización y la pérdida de confianza en las instituciones. Advirtió que esas condiciones pueden favorecer la aceptación de opciones no democráticas.

Vinculó ese deterioro con la propagación de la desinformación y una crisis de la verdad que afecta el debate público y dificulta establecer una comprensión común de los acontecimientos. Señaló que los algoritmos y el uso malintencionado de herramientas digitales facilitan la manipulación de la opinión pública.

La expresidenta chilena también destacó los retrocesos en los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Indicó que promovió personalmente la incorporación de este tema al diagnóstico, debido a sus consecuencias para el desarrollo humano.

Sobre la octava ruptura, relacionada con el debilitamiento del consenso internacional frente al cambio climático, aclaró que numerosos gobiernos mantienen sus compromisos ambientales. Sin embargo, sostuvo que la pérdida de acuerdos obstaculiza la respuesta a un desafío que, al igual que la gestión de la inteligencia artificial, requiere coordinación colectiva.

Bachelet afirmó que, frente a esas dificultades, el informe propone alternativas para utilizar capacidades regionales que todavía no se aprovechan plenamente.

Duque, quien intervino mediante la plataforma Zoom, defendió una posición regional autónoma, con capacidad para combinar oportunidades comerciales y de inversión con las prioridades de desarrollo y los principios de cada nación.

En su exposición diferenció los vínculos democráticos e institucionales con Estados Unidos de las posibilidades de comercio e inversión que ofrece China. Planteó que cada país preserve sus decisiones soberanas mientras se construyen acuerdos regionales en comercio, infraestructura, financiamiento y combate al crimen transnacional.

El expresidente colombiano identificó la inseguridad como uno de los principales obstáculos para el desarrollo. Según los datos que presentó, América Latina concentra cerca del 30 % de los homicidios del mundo, una realidad que, afirmó, demanda instituciones más sólidas, separación de poderes, respeto a la supremacía constitucional y cumplimiento de la ley.

También propuso transformar los recursos naturales en actividades de mayor valor agregado. Entre las oportunidades mencionó el procesamiento regional de minerales, el aprovechamiento de las capacidades energéticas, el desarrollo de infraestructura tecnológica y la atracción de centros de datos.

En cuanto a la inteligencia artificial, Duque sostuvo que la región alcanza una adopción cercana al 47 %, considerando usos simples y complejos, pero recibe apenas el 1 % de la inversión destinada a ese sector.

Albert Ramdin, secretario general de la OEA

Ramdin centró su intervención en la necesidad de ejecutar las recomendaciones. Afirmó que el documento debe ser conocido por gobiernos, parlamentos, medios de comunicación y sociedades, y servir de base para políticas nacionales y regionales.

Aunque respaldó el diagnóstico y las propuestas, señaló que todavía es necesario garantizar su difusión, aceptación y aplicación. Con ese propósito, invitó a la CEPAL a presentar el informe ante el Consejo Permanente de la OEA, en Washington, para facilitar su conocimiento y discusión entre los Estados miembros.

El secretario general cuestionó la percepción de que el hemisferio ya funciona de manera unida. Indicó que sus sociedades todavía se conocen insuficientemente y que las deficiencias en la conectividad digital, aérea, marítima y terrestre reducen las posibilidades de integración y construcción de confianza.

Propuso ampliar los intercambios educativos, culturales y turísticos, así como dirigir la cooperación hacia las principales aspiraciones ciudadanas: paz, empleo, educación, servicios de salud y oportunidades para las nuevas generaciones.

Ramdin reclamó voluntad política para establecer una visión compartida de las Américas que permita convivir con las diferencias. Asimismo, reconoció el compromiso del Gobierno dominicano con el sistema interamericano y valoró los avances observados en Santiago y las perspectivas de desarrollo de la ciudad.

Al referirse al sector privado, sostuvo que su responsabilidad también comprende el respaldo a la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible.

Durante el encuentro, el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor “Ito” Bisonó, destacó que América Latina y el Caribe disponen de ventajas competitivas decisivas, entre ellas la abundancia de recursos naturales y una población joven.

Por su parte, Secilio Espinal, rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), señaló la urgencia de reducir las brechas tecnológicas. Advirtió que la investigación sobre inteligencia artificial presenta una elevada concentración, pues solo dos países reúnen el 68 % del desarrollo científico latinoamericano en ese campo.

El economista José Antonio Ocampo, profesor emérito de la Universidad de Columbia, coincidió en la conveniencia de diversificar las relaciones internacionales y evitar alineamientos rígidos. Propuso fortalecer los vínculos con Estados Unidos, Europa, China, Canadá y otras economías de Asia.

Ocampo identificó oportunidades en la integración comercial, la producción de alimentos, la biodiversidad y la transformación de los recursos naturales. También llamó la atención sobre las limitaciones fiscales que enfrentan distintos países.

Advirtió que los pagos asociados al servicio de la deuda reducen los recursos disponibles para atender las necesidades sociales, por lo que defendió sistemas tributarios progresivos y una mayor cooperación.

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