
Bukele afirma que puede derrotar a las pandillas de Haití mientras sigue búsqueda de cuatro salvadoreños
San Salvador, 30 de octubre de 2026.– El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró que la operación militar desplegada en Haití para rescatar a cuatro técnicos de aviación salvadoreños desaparecidos tiene capacidad para derrotar a las pandillas de ese país, aunque sostuvo que sus tropas se retirarían inmediatamente si sus compatriotas son entregados con vida.
La misión continúa con un despliegue de más de 2,000 efectivos, según la Cancillería salvadoreña, mientras persisten los enfrentamientos en sectores de la periferia de Puerto Príncipe. En las informaciones consultadas no figura un balance oficial consolidado de muertos y heridos atribuible específicamente a esta operación, ni un anuncio confirmado sobre el rescate o el fallecimiento de los cuatro desaparecidos.
Bukele formuló sus declaraciones el jueves, durante una comparecencia ante los medios en el contexto de la visita oficial de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori. El mandatario argumentó que la experiencia de su Gobierno contra las estructuras criminales salvadoreñas podría aplicarse en Haití y dejó en manos de las autoridades haitianas la posibilidad de ampliar ese apoyo.
Al mismo tiempo, condicionó la duración inmediata del operativo a la liberación de los cuatro aerotécnicos: “Si nos entregan a nuestros aerotécnicos vivos, ese mismo día nos regresamos”, afirmó, según el reporte de la agencia EFE.
El gobernante presentó la intervención como una misión de rescate y rechazó que tenga propósitos de ocupación, dominación política o aprovechamiento de los recursos haitianos. También aseguró que cuenta con autorizaciones nacionales e internacionales, aunque esa afirmación no despeja todas las preguntas sobre el alcance del despliegue adicional.
En una publicación previa en X, Bukele indicó que el traslado de soldados y equipos estaba próximo a completarse. Sostuvo, además, que El Salvador asume casi todo el financiamiento de la operación, con alguna asistencia logística de otros países, sin divulgar su costo total.
Combates sin un balance oficial completo
Las operaciones de búsqueda y los enfrentamientos se han concentrado en Santo y otros sectores de Croix-des-Bouquets y de la llanura de Cul-de-Sac. Los reportes describen intervenciones con vehículos blindados, apoyo de helicópteros y drones, en un territorio donde las bandas mantienen una importante capacidad de resistencia.
Un comunicado de la fuerza internacional, recogido por medios haitianos, informó de varios integrantes de grupos armados muertos y heridos durante las acciones posteriores a la emboscada. Sin embargo, no precisó cantidades ni permitió establecer un saldo diferenciado para cada jornada de combates.
Informaciones publicadas durante los primeros días de la búsqueda también señalaron que cuatro miembros de la fuerza internacional resultaron heridos. Estos lesionados son distintos de los cuatro salvadoreños desaparecidos. Aunque circularon balances preliminares de al menos ocho presuntos pandilleros muertos, esas cifras fueron atribuidas a medios haitianos y no constituyen un recuento oficial consolidado.
La población civil también enfrenta las consecuencias de la escalada. Según un reporte de Associated Press, Médicos Sin Fronteras atendió a 30 personas heridas por disparos o explosiones de drones entre el 18 y el 26 de octubre. Ese registro corresponde a pacientes atendidos y no equivale al total de víctimas de la ofensiva ni permite atribuir todos los casos a una fuerza determinada.
Reuters informó que continuaban los combates en el área y que persistían dudas sobre el mando y las reglas de actuación del contingente adicional salvadoreño. La continuidad de los enfrentamientos y la ausencia de resultados confirmados sobre los desaparecidos impiden presentar la operación como concluida o afirmar que las pandillas han sido derrotadas.
La emboscada y el refuerzo militar
Los cuatro salvadoreños desaparecieron el 18 de octubre, después de que el vehículo blindado en el que regresaban a su base fuera atacado en Santo, en la periferia de Puerto Príncipe. De acuerdo con las versiones divulgadas sobre el incidente, los ocupantes abandonaron el vehículo cuando este se incendió. El Gobierno haitiano calificó lo ocurrido como un secuestro y declaró prioritaria su localización.
Los técnicos formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida por sus siglas en inglés GSF. Tras su desaparición, El Salvador reforzó su presencia con unidades que incluyen fuerzas especiales.
La Cancillería informó el miércoles que el despliegue supera los 2,000 soldados y que la operación cuenta con respaldo de distintos países y organismos internacionales. El anuncio se produjo después de una conversación telefónica entre Bukele y el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, sobre la búsqueda y la cooperación en seguridad.
Según EFE, se trata del mayor contingente aportado por un solo país a Haití desde el final de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas, la Minustah, que operó entre 2004 y 2017.
Sin identificación concluyente de los restos
Otro punto pendiente es la identificación de restos humanos entregados por una organización humanitaria. Bukele rechazó que correspondieran a sus compatriotas y argumentó que entre ellos había características físicas, prendas e identificaciones incompatibles con las de los técnicos salvadoreños.
La GSF, por su parte, confirmó que recibió restos que podrían estar relacionados con los desaparecidos, pero aclaró que no estaba en condiciones de confirmar su identidad. Por tanto, el hallazgo no permite dar oficialmente por muertos a los cuatro salvadoreños.
Al cierre de las informaciones consultadas, la búsqueda seguía abierta: no había un rescate anunciado, una identificación forense concluyente divulgada ni un balance oficial completo de las bajas de la operación.
Fuentes: EFE, Reuters y Associated Press
