La Propuesta Digital
martes, 25 de agosto de 2026
Canadá prepara represalias arancelarias ante nuevas amenazas comerciales de Trump

Canadá prepara represalias arancelarias ante nuevas amenazas comerciales de Trump

·24 de agosto de 2026·5

¿Te gustó esta noticia? Compártela:

Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

Santo Domingo, 24 agosto.- El Gobierno de Canadá anunciará este martes nuevos aranceles de represalia contra Estados Unidos, en medio de un rápido deterioro de las relaciones bilaterales tras el fracaso de las negociaciones comerciales y las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump instó a los dirigentes canadienses a “alinearse” con Washington y advirtió que, de no hacerlo, enfrentarían consecuencias más severas que las medidas arancelarias vigentes. En respuesta, el primer ministro canadiense, Mark Carney, acusó a Estados Unidos de intentar subordinar económica y políticamente a su país.

El mandatario estadounidense también amenazó con aplicar, a partir del próximo año, aranceles del 50 % a los vehículos, las autopartes y el acero procedentes de Canadá. Carney sostuvo que las exigencias planteadas por Washington durante las conversaciones tendrían como resultado el desmantelamiento de sectores estratégicos de la economía canadiense.

El ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, y otros tres integrantes del gabinete tienen previsto presentar este martes la respuesta oficial de Canadá. Carney adelantó que su Gobierno podría abandonar la estrategia de igualar cada arancel estadounidense y optar por represalias más selectivas, dirigidas a proteger a los trabajadores y las empresas nacionales.

El primer ministro afirmó que Canadá no aceptará ser tratado como una subsidiaria de Estados Unidos. También aseguró que durante las negociaciones quedó claro que Washington pretendía debilitar las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio, una de las razones por las que Ottawa rechazó el acuerdo propuesto.

Las tensiones aumentaron después de que Carney abandonara las negociaciones con la administración Trump el viernes. Un día después, Estados Unidos aplicó aranceles del 50 % a productos canadienses valorados en aproximadamente US$20,000 millones.

Canadá anunció que sus medidas de represalia comenzarán a aplicarse el próximo 8 de septiembre, luego de que las conversaciones de última hora no consiguieran resolver la nueva disputa entre dos países históricamente aliados.

La confrontación amenaza una de las relaciones comerciales más importantes del mundo. Las cadenas de producción de Canadá y Estados Unidos se encuentran estrechamente vinculadas en sectores como vehículos, energía, agricultura y manufactura, por lo que una guerra arancelaria prolongada podría afectar a empresas, trabajadores y consumidores de ambos lados de la frontera.

Carney también puso en duda la confiabilidad de Estados Unidos como socio comercial y señaló que Canadá está encontrando aliados confiables en otras partes del mundo.

Trump eleva sus ataques contra los dirigentes canadienses

Trump justificó sus nuevas amenazas al acusar a Canadá de perjudicar durante años a Estados Unidos y de imponer tarifas excesivamente altas a los productos agrícolas estadounidenses.

Carney respondió que las propuestas de Washington para el sector automotor provocarían, de manera gradual, la desaparición de una parte importante de la producción canadiense. Defendió la integración industrial de ambos países, a la que calificó como una de las asociaciones automotrices más exitosas de la historia.

El primer ministro de Ontario, Doug Ford, también endureció su discurso. En una entrevista con The Associated Press, aseguró que Trump subestimó la disposición de los canadienses a soportar consecuencias económicas antes que ceder ante las presiones estadounidenses.

Ford dijo que en Canadá existe una creciente disposición a enfrentar una guerra económica, aun cuando ello implique sacrificios para la población y las empresas.

Trump respondió mediante una publicación en las redes sociales con ataques personales contra Ford, a quien comparó desfavorablemente con su fallecido hermano, el exalcalde de Toronto Rob Ford. También volvió a referirse despectivamente a Carney como si fuera un gobernador estadounidense.

Ford rechazó los insultos y aseguró que estaba preparado para continuar enfrentando al mandatario estadounidense.

Aunque Ford pertenece al Partido Conservador Progresista y Carney encabeza un Gobierno liberal, ambos dirigentes han mostrado una posición coincidente frente a las presiones comerciales de Trump, reflejo de la amplia unidad política que existe en Canadá sobre este tema.

Ontario contempla restringir electricidad y minerales

Ford advirtió que todas las opciones permanecen sobre la mesa si la disputa continúa agravándose. Entre ellas mencionó la posibilidad de limitar el suministro de electricidad y minerales críticos procedentes de Ontario hacia Estados Unidos.

Los minerales críticos tienen una importancia creciente para la seguridad nacional y la industria estadounidense. Son utilizados en la fabricación de aeronaves militares, misiles, municiones, componentes electrónicos y otros equipos estratégicos.

El Departamento de Defensa estadounidense ha intentado garantizar fuentes más seguras de estos materiales, mientras Washington procura reducir su dependencia de China, país que domina la extracción o el procesamiento de varios minerales considerados esenciales.

Ford indicó que Canadá también podría responder con medidas progresivamente más severas si Trump continúa atacando sectores como el petróleo y la potasa. Ontario, agregó, tendría la posibilidad de aumentar el precio de la electricidad exportada o suspender completamente su envío hacia el sur.

Según el dirigente provincial, la electricidad procedente de Ontario abastece aproximadamente a 1.5 millones de hogares y negocios estadounidenses.

Ontario ya utilizó anteriormente la energía como instrumento de presión. Durante una etapa previa del conflicto, impuso un recargo del 25 % a la electricidad enviada a Michigan, Minnesota y Nueva York.

Trump reaccionó entonces con la amenaza de duplicar los aranceles al acero y el aluminio canadienses, aunque posteriormente ambas partes retiraron sus respectivas medidas.

Industria automotriz, centro de la confrontación

Ford acusó al presidente estadounidense de no limitarse a buscar mejores condiciones comerciales, sino de intentar debilitar las industrias de Canadá para trasladar sus operaciones y empleos hacia Estados Unidos.

También sostuvo que Trump pretende convertir a Canadá en un Estado subordinado y vaciar progresivamente sus sectores productivos.

La industria automotriz tiene una importancia particular para Ontario, considerada el principal centro de fabricación de vehículos de Canadá. Sus plantas y proveedores mantienen una relación estrecha con las fábricas instaladas en Michigan y otros estados estadounidenses.

Debido a esa integración, numerosas piezas cruzan varias veces la frontera durante el proceso de fabricación. Empresas como Ford, General Motors y Stellantis operan grandes plantas de ensamblaje en Ontario, mientras que la cadena de suministro genera decenas de miles de puestos de trabajo.

La amenaza de imponer un arancel del 50 % a los vehículos y las autopartes canadienses coloca directamente a esa industria en el centro de la disputa.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que la producción automotriz canadiense existe gracias al Pacto Automotor de la década de 1960, mediante el cual Canadá utilizó el acceso a su mercado para estimular la fabricación de vehículos en su territorio.

Ford se opuso al acuerdo preliminar

Ford reveló que tampoco respaldaba el acuerdo preliminar que Carney evaluaba antes de retirarse de las negociaciones. Explicó que no estaba dispuesto a permitir nuevamente la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en los establecimientos de Ontario como parte de un eventual entendimiento.

Durante el conflicto comercial, las autoridades provinciales retiraron productos estadounidenses de los comercios administrados por Ontario como una de sus medidas de presión.

Ford afirmó que estaba preparado para comparecer públicamente y anunciar que no cedería ante Washington.

El dirigente provincial dijo haber sido informado de que Estados Unidos intentó incluir, en la etapa final de las negociaciones, una disposición que habría limitado la capacidad de Canadá para concertar acuerdos comerciales con otros países sin la autorización estadounidense.

Carney consideró esa exigencia inaceptable y la presentó como un asunto relacionado directamente con la soberanía de Canadá.

El primer ministro canadiense añadió que la disputa también reveló profundas diferencias sobre el idioma y la cultura. Explicó que las protecciones al francés y a la identidad cultural canadiense, consideradas por Washington como obstáculos comerciales, constituyen derechos fundamentales para su país.

La confrontación deja a Canadá y Estados Unidos ante una de las crisis más graves de su relación comercial, mientras ambos gobiernos se preparan para una nueva etapa de represalias que podría afectar industrias esenciales y cadenas de producción compartidas. Fuente: The Associated Press.

AdSense — horizontal