
Catástrofe en el Himalaya deja al menos 273 muertos y más de 1,300 desaparecidos entre Nepal y Tíbet
Katmandú, Nepal, 27 agosto.- Los equipos de emergencia de Nepal y China intensificaron este jueves la búsqueda de más de 1,300 personas que permanecen desaparecidas después de que una gigantesca riada de agua, lodo y escombros devastara comunidades situadas a ambos lados de la frontera del Himalaya, en una tragedia que ha dejado al menos 273 muertos, centenares de desplazados y enormes daños en carreteras, puentes y otras infraestructuras.
El balance, todavía provisional y sujeto a cambios debido a las dificultades para coordinar las cifras de ambos países, sitúa en 270 los fallecidos en Nepal y tres en la región autónoma china del Tíbet, de acuerdo con la última actualización divulgada por The Associated Press (AP). Las autoridades nepalíes reportan además 826 desaparecidos, mientras que China busca a otras 558 personas en el condado tibetano de Gyirong.
Las cifras más recientes suponen un fuerte incremento respecto de los primeros balances conocidos después de la tragedia. La agencia EFE había informado durante la mañana del jueves que las autoridades de Nepal contabilizaban 177 cadáveres recuperados y 826 desaparecidos, mientras que las autoridades chinas elevaron posteriormente a 558 las personas sin localizar en su territorio.
La magnitud del desastre hace que los balances evolucionen rápidamente conforme los equipos penetran en poblaciones que permanecían aisladas. AP confirmó en su actualización de este jueves que, considerando los datos disponibles de Nepal y Tíbet, el desastre había causado al menos 273 muertes y más de 1,300 desaparecidos, entre ellos centenares de ciudadanos extranjeros y peregrinos que recorrían la región.
La emergencia comenzó el miércoles después del colapso de un glaciar en la región del Himalaya, que desencadenó una violenta crecida capaz de arrastrar enormes cantidades de agua, barro, rocas y sedimentos hacia los valles fronterizos.
Según las informaciones recopiladas por EFE, el fenómeno se produjo alrededor de las 08:40 hora local y afectó inicialmente la zona situada al noreste del paso fronterizo de Rasuwagadhi. La masa de agua alcanzó posteriormente el río Bhote Koshi y golpeó con particular violencia localidades como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, antes de extender sus efectos hacia otras comunidades.
Las imágenes difundidas desde la zona muestran la fuerza con que el torrente penetró en las poblaciones, destruyendo edificaciones, arrastrando vehículos y cubriendo de lodo amplias extensiones. AP señala que algunas construcciones quedaron cubiertas de barro hasta sus segundos pisos, mientras automóviles fueron sepultados y restos de la inundación quedaron atrapados en árboles y tendidos.
Centenares de extranjeros desaparecidos
Una de las mayores preocupaciones se concentra en el número de turistas y peregrinos extranjeros que se encontraban en la región cuando ocurrió la catástrofe.
De acuerdo con la Junta de Turismo de Nepal, citada por AP, 517 de los desaparecidos en territorio nepalí eran extranjeros, entre ellos 178 ciudadanos de India y más de 60 estadounidenses. También figuran personas procedentes de unos 30 países, entre ellos Ucrania, Reino Unido, Sudáfrica y Japón.
Muchos de los viajeros se encontraban en la región para realizar peregrinaciones hacia el monte Kailash, en Tíbet, considerado un lugar sagrado por varias religiones y que cada año recibe visitantes de numerosos países.
EFE informó además que cuatro ciudadanos españoles permanecen desaparecidos, información confirmada por el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Las autoridades españolas indicaron que hasta el momento no tienen constancia de españoles fallecidos.
La presencia de numerosos extranjeros añade una dimensión internacional a la tragedia y ha movilizado a representaciones diplomáticas y servicios consulares que intentan establecer contacto con sus ciudadanos.
Helicópteros buscan supervivientes
Las operaciones de rescate se desarrollan en condiciones extremadamente difíciles debido a la destrucción de las vías terrestres. Las autoridades nepalíes informaron que decenas de puentes fueron destruidos y cerca de 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados, lo que ha obligado a utilizar helicópteros para alcanzar varias comunidades aisladas.
El Ejército de Nepal informó que había logrado rescatar por vía aérea a más de 100 personas durante las operaciones realizadas el jueves por la mañana. Al menos ocho extranjeros fueron trasladados en helicóptero hasta Katmandú, mientras otros equipos evacuaron personas atrapadas en instalaciones relacionadas con el proyecto hidroeléctrico de Trishuli.
Los socorristas han encontrado cadáveres incluso a cientos de kilómetros río abajo, en el distrito de Chitwan, una señal de la extraordinaria fuerza con que avanzó la corriente.
Decenas de heridos fueron trasladados hacia Katmandú para recibir atención médica especializada, mientras la Cruz Roja de Nepal comenzó a concentrar parte de sus operaciones en la asistencia humanitaria a los damnificados.
Alrededor de 1,200 personas fueron desplazadas solamente en tres aldeas, según datos de la Cruz Roja recogidos por AP.
Destrucción también en el Tíbet
En territorio chino, el condado tibetano de Gyirong figura entre las áreas más castigadas. La televisión estatal china CCTV informó que el deslizamiento dejó capas de lodo de alrededor de 1.5 metros de profundidad en algunas zonas, superando los dos metros en determinados tramos de carreteras.
Las vías que conducen al puesto fronterizo resultaron dañadas y las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos desprendimientos debido a las lluvias que continúan afectando la región.
China movilizó además un gran avión militar de transporte con personal especializado hacia la zona afectada, mientras el primer ministro Li Qiang se trasladó este jueves a Gyirong para supervisar directamente las operaciones de rescate.
Otra amenaza mantiene en alerta a las autoridades: la formación de un lago represado naturalmente por los escombros en la confluencia de dos cursos de agua. Funcionarios chinos advirtieron que el embalse está desbordándose y podría romperse, provocando una nueva crecida aguas abajo.
Científicos especializados en la región del Himalaya han advertido igualmente sobre el peligro de que las toneladas de rocas, tierra y otros materiales desplazados por la riada formen nuevas presas naturales capaces de acumular grandes cantidades de agua.
Una región especialmente vulnerable
La tragedia ha puesto nuevamente bajo atención los riesgos asociados al retroceso y la inestabilidad de los glaciares del Himalaya. Las fuertes pendientes, los estrechos valles y la presencia de poblaciones, carreteras y proyectos hidroeléctricos junto a los ríos aumentan considerablemente la vulnerabilidad frente a inundaciones repentinas.
Los valles afectados funcionan además como corredores económicos y turísticos fundamentales entre Nepal y Tíbet. Cuando las carreteras y los puentes quedan destruidos, numerosas comunidades pueden permanecer incomunicadas durante horas o días, dificultando tanto los rescates como la llegada de alimentos, medicamentos y maquinaria pesada.
Las autoridades habían considerado inicialmente diferentes explicaciones para el fenómeno. Un evento detectado por instrumentos sísmicos fue interpretado en un primer momento como un posible terremoto, pero análisis posteriores determinaron que estaba relacionado con el enorme movimiento producido por el colapso glaciar y el deslizamiento asociado.
Mientras continúan las operaciones, las cifras permanecen abiertas. AP sitúa el balance conjunto más actualizado en al menos 273 muertos y más de 1,300 desaparecidos, mientras los registros individuales de Nepal y China reflejan 826 y 558 personas sin localizar, respectivamente.
Con amplias zonas todavía cubiertas de lodo, carreteras interrumpidas y comunidades aisladas, los equipos de Nepal y China concentran ahora sus esfuerzos en localizar supervivientes y llegar a lugares que permanecen prácticamente incomunicados.
Fuentes: Agencia EFE y The Associated Press (AP)
