
Chevron invertirá más de US$7,000 millones para duplicar su producción petrolera en Venezuela
Nueva York, 2 sept.– La petrolera estadounidense Chevron confirmó que ampliará sus operaciones en Venezuela, luego de que el presidente Donald Trump anunciara un acuerdo dirigido a desarrollar las enormes reservas de crudo del país sudamericano y otorgar al Pentágono una participación en los beneficios generados.
Chevron, única compañía petrolera de Estados Unidos con una presencia significativa en Venezuela, informó que recibió áreas adicionales en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde mantiene operaciones activas.
La empresa proyecta invertir más de US$7,000 millones durante los próximos cinco años para elevar su producción venezolana a unos 600,000 barriles diarios, más del doble del volumen actual.
El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, destacó que la compañía acumula más de un siglo de operaciones en territorio venezolano y afirmó que la decisión de ampliar su presencia refleja la confianza empresarial en el potencial de los recursos energéticos del país.
Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, calculadas en más de 303,000 millones de barriles, según el Boletín Estadístico Anual de 2025 de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Arabia Saudí ocupa el segundo lugar, con aproximadamente 267,000 millones de barriles de reservas comprobadas.
A pesar de disponer de esa riqueza petrolera, Venezuela produce diariamente poco más de un millón de barriles debido al deterioro de su infraestructura energética y a las sanciones internacionales. En comparación, Arabia Saudí genera entre 10 y 11 millones de barriles diarios y Estados Unidos se acerca a los 14 millones.
Chevron, considerada la segunda empresa petrolera más grande de Estados Unidos, mantiene operaciones en Venezuela desde 1923.
Acuerdo con empresa estadounidense
La Casa Blanca confirmó una asociación con North American Blue Energy Partners (NABEP), como parte de la iniciativa impulsada por Trump para acceder a la industria petrolera venezolana y aumentar la producción del país.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, declaró durante una visita a Caracas que el objetivo de la administración de Trump es promover la paz, la libertad, las oportunidades económicas y la prosperidad para los venezolanos.
Wright sostuvo que los acuerdos firmados representarían inversiones por decenas de miles de millones de dólares y permitirían crear una cantidad importante de empleos.
Sin embargo, expertos del sector energético han recibido el anuncio con escepticismo. Advierten que la recuperación de la industria petrolera venezolana podría tardar varios años debido al abandono y deterioro acumulados en refinerías, oleoductos, campos de producción y otras instalaciones.
También existen cuestionamientos sobre la autoridad de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, para conceder a NABEP derechos durante 100 años sobre 17 campos petroleros que, en conjunto, tendrían reservas estimadas en 65,000 millones de barriles.
Analistas plantean, además, la posibilidad de que futuros gobiernos de Venezuela o Estados Unidos decidan anular o modificar los términos del acuerdo.
Ian Vásquez, vicepresidente de Estudios Internacionales del Instituto Cato, recordó que la Constitución venezolana exige la aprobación de la Asamblea Nacional para convenios de esa naturaleza, trámite que hasta ahora no se habría producido.
Vásquez cuestionó la legitimidad del acuerdo debido a las circunstancias políticas en las que fue negociado y consideró que un eventual gobierno democrático venezolano podría revisarlo, lo que afectaría la confianza y estabilidad del pacto.
Washington defiende el convenio
El secretario de Energía estadounidense rechazó las críticas durante una rueda de prensa celebrada junto con Rodríguez en Caracas.
Wright afirmó que el convenio representa una victoria tanto para Estados Unidos como para Venezuela, porque permitirá invertir capital, tecnología y recursos financieros para extraer el petróleo que permanece bajo tierra.
A juicio del funcionario, la recuperación de esos recursos contribuirá a mejorar las condiciones de vida de los venezolanos y garantizará un mayor abastecimiento energético para los consumidores estadounidenses.
Trump ha mostrado un interés creciente en el petróleo venezolano desde que fuerzas de Estados Unidos capturaron en enero al entonces gobernante Nicolás Maduro. Desde ese momento, el mandatario estadounidense ha presionado para que las grandes empresas de su país restablezcan sus operaciones en Venezuela.
El presidente aseguró en enero que Exxon Mobil y Chevron tendrían presencia en el territorio venezolano. Posteriormente volvió a insinuar que otras grandes petroleras estadounidenses se preparaban para regresar al país.
Sin embargo, aparte de la expansión anunciada por Chevron, hasta ahora no existen evidencias de que otras compañías hayan decidido reanudar sus inversiones.
El director ejecutivo de Exxon Mobil, Darren Woods, afirmó en enero que Venezuela no ofrecía condiciones adecuadas para invertir. Un portavoz de la compañía indicó esta semana que la posición de la empresa permanece sin cambios.
Antecedentes de nacionalizaciones
La resistencia de algunas compañías estadounidenses está relacionada con el historial de nacionalizaciones y confiscaciones de activos petroleros en Venezuela.
El Gobierno venezolano nacionalizó la industria del crudo en 1976 y creó la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Una segunda nacionalización ocurrió en 2007, durante la presidencia de Hugo Chávez. En ese momento, el Gobierno obligó a las petroleras extranjeras a integrarse en empresas mixtas controladas mayoritariamente por el Estado.
Chevron aceptó continuar mediante ese modelo de asociación. Exxon Mobil y ConocoPhillips rechazaron las condiciones, por lo que el Gobierno venezolano tomó el control de sus activos.
Trump aseguró que el nuevo acuerdo permitirá reducir sustancialmente el precio de la gasolina en Estados Unidos. Los analistas, sin embargo, reiteraron que la recuperación de la industria venezolana requerirá varios años y decenas de miles de millones de dólares.
Amy Jaffe, directora del Laboratorio de Energía Global, Clima y Sostenibilidad de la Universidad de Nueva York, estimó que habilitar nuevas instalaciones en la Faja del Orinoco podría tomar entre dos y cuatro años.
La especialista advirtió que el proceso podría prolongarse todavía más en las zonas donde no existen oleoductos ni otras infraestructuras necesarias para apoyar la extracción y el transporte del crudo.
Mientras se anuncian los planes de inversión, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos aumentó a US$1.08 por litro, equivalente a US$4.12 por galón, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
La cifra representa un incremento de aproximadamente 24 centavos de dólar por litro, o 93 centavos por galón, frente al precio registrado durante el mismo período del año anterior. Fuente: The Associated Press
