China, aún a medio gas en su primera ola de covid tras levantar restricciones

Pekín, 18 dic (EFE).- La demolición de la política de covid cero en China ha dejado al país prácticamente paralizado, con calles vacías y colas en las farmacias, a un mes de las vacaciones por el Año Nuevo Lunar, que podría provocar un aumento aún más vertiginoso de las infecciones.

En grandes ciudades como Pekín, la eliminación de las restricciones ha desembocado en un alza de contagios que, sin embargo, no se refleja en las estadísticas oficiales -China informó este domingo de solo 2.097 nuevos casos de covid detectados en la víspera-, una vez abandonadas las pruebas PCR a las que los residentes debían someterse varias veces por semana para poder acceder a cualquier establecimiento público.

La realidad es que muchos se quedan estos días «autocuarentenados» mientras se hacen test de antígenos y, según el cambio de política, aislarse en sus domicilios en caso de dar positivo en lugar de ser trasladados a centros de cuarentena como hasta hace apenas unas semanas.

Otros hacen colas en las farmacias para hacer acopio de medicinas y comienzan a habituarse a convivir con el virus tras tres años de la política de ‘cero covid’, que consistía en el aislamiento de todos los contagiados y sus contactos cercanos, estrictos controles fronterizos, confinamientos y test masivos constantes a la población.

Entretanto, los expertos pronostican que el país se encuentra «en la primera de tres oleadas» de casos de covid para este invierno, según explicó el sábado el epidemiólogo jefe del país, Wu Zunyou.

«La primera ola se extenderá desde mediados de diciembre hasta mediados de enero y tendrá lugar principalmente en las grandes ciudades. La segunda ola la veremos a finales de enero y durará hasta mediados de febrero de 2023 a causa de los desplazamientos por las vacaciones por el Año Nuevo Lunar», dijo Wu, recoge la agencia estatal Xinhua.

Para hacer frente al aumento de contagios durante las vacaciones por el Año Nuevo Lunar, la mayor migración anual del mundo y que en 2023 caerán entre el 21 y el 27 de enero, el Ejecutivo ya ha pedido a los Gobiernos locales que den prioridad a los servicios de salud en las zonas rurales «para proteger a la población», señalando «su relativa escasez de recursos de atención médica», la alta movilidad durante las vacaciones y los viajes de los trabajadores migrantes que regresan a sus lugares de origen.

Según Wu, la tercera oleada se extenderá desde finales de febrero hasta mediados de marzo, tras el final de las vacaciones.

SIN FALLECIDOS EN LA PRIMERA OLEADA, SEGÚN EL GOBIERNO

En sus recuentos oficiales, la Comisión Nacional de Salud no ha informado de ninguna muerte por COVID desde el pasado 7 de diciembre, prácticamente en el momento en el que el país decidió recular de su anterior estrategia tras las protestas que había generado.

Según vídeos que circulan por las redes sociales, además de Pekín, otras ciudades como la suroccidental de Chengdu también presentaban estos días las calles desiertas, mientras que en la megalópolis oriental de Shanghái o en la meridional de Cantón las autoridades han decidido cerrar las escuelas hasta nuevo aviso para evitar una mayor propagación del virus.

En un inesperado giro, el Gobierno chino aseguró a principios de este mes que se daban las «condiciones» para que el país ajustara sus medidas ante una «nueva situación» en la que el virus provoca menos muertes, aunque también anunció un plan para acelerar la vacunación de los ancianos, uno de los grupos más vulnerables pero a la vez más reticentes a inocularse.

Según la agencia Xinhua, casi el 87 % de los mayores de 60 años se han vacunado con la pauta completa, pero el porcentaje baja al 66,4 % entre los mayores de 80.

La prensa oficial comenzó igualmente hace unas semanas a minimizar el riesgo de la variante ómicron a través de numerosos artículos y entrevistas a expertos, un giro de argumento que acompañó a la relajación de algunas de las medidas más estrictas de la política de ‘cero covid’.

Los cambios llegaron después de que el hartazgo ante las restricciones cristalizase en protestas en diversas partes del país tras la muerte de diez personas en un edificio aparentemente confinado en Urumqi (noroeste), con consignas como «no quiero PCR, quiero comer» o «devolvedme mi libertad».

El Gobierno ha defendido que ha salvado millones de vidas mediante el ‘cero covid’, y este mismo domingo Xinhua aseguraba en un editorial que China «ha honrado su palabra y puso a la gente y su salud en primer lugar».

«China ha cambiado el enfoque de su estrategia de respuesta a la covid porque el patógeno se ha debilitado. Pero esto no va en contra de la cruda realidad, y es que es uno de los países del mundo que más vidas ha salvado durante la pandemia del mundo en términos de salvar vidas de la pandemia de COVID-19. Después de tres años, China tiene más recursos, mejores condiciones y más confianza para vencer a la covid», indica el editorial.

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