
Ciudadanos de más de 30 países figuran entre los desaparecidos por la catástrofe en Nepal y Tíbet
Katmandú, Nepal, 27 agosto.- La dimensión internacional de la catástrofe provocada por las inundaciones en la frontera entre Nepal y China quedó evidenciada este jueves al confirmarse que ciudadanos de más de 30 países figuran entre los desaparecidos, muchos de ellos turistas y peregrinos que se encontraban recorriendo la región del Himalaya cuando una gigantesca corriente de agua, lodo y escombros arrasó comunidades enteras.
El desastre, desencadenado tras el colapso de un glaciar en el Tíbet, ha dejado al menos 273 muertos y más de 1,300 desaparecidos, según los últimos balances recopilados por The Associated Press (AP). Sin embargo, uno de los elementos que más preocupación internacional genera es la gran cantidad de extranjeros que permanecen sin localizar.
La Junta Nacional de Turismo de Nepal informó que 517 extranjeros están entre los desaparecidos en territorio nepalí, mientras que medios estatales chinos señalaron que unos 260 de los 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong son ciudadanos extranjeros.
Las cifras han provocado la movilización de gobiernos y representaciones diplomáticas de Asia, América, Europa, África y Oceanía, que intentan determinar la situación de sus nacionales.
India encabeza la relación de extranjeros desaparecidos, con 179 ciudadanos, muchos de los cuales habían viajado a la región para realizar la tradicional peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, considerado sagrado por varias religiones asiáticas.
Entre los desaparecidos también figuran 65 estadounidenses y 55 ucranianos. En el caso de Ucrania, las autoridades indicaron que entre las personas sin localizar se encuentran dos grupos de turistas, integrados por 47 y siete viajeros, además de una mujer que realizaba el recorrido con otro grupo extranjero.
La relación incluye además 51 malasios, 35 australianos, 33 británicos y 25 canadienses, lo que confirma el carácter internacional de una tragedia ocurrida en una de las principales rutas turísticas y religiosas del Himalaya.
Corea del Sur reportó nueve ciudadanos desaparecidos, quienes trabajaban en la construcción de una central hidroeléctrica en Nepal. Seúl dispuso el envío de un equipo de respuesta rápida para colaborar con las gestiones relacionadas con sus nacionales.
También permanecen sin localizar ocho ciudadanos de Singapur, ocho alemanes y ocho rusos, así como seis sudafricanos y seis letones.
Japón reportó preocupación por cinco de sus ciudadanos, mientras que otras cinco personas procedentes de Nueva Zelanda aparecen igualmente en los registros de desaparecidos.
A ellos se agregan ciudadanos de Francia, Bélgica, Italia, Kazajistán, Portugal, Irlanda y Países Bajos.
Las listas incluyen además personas procedentes de Bielorrusia, Finlandia, Hungría, Israel, Lituania, Filipinas, Bulgaria, Suiza, Serbia y Suecia, entre otras nacionalidades, llevando a más de 30 el número de países con ciudadanos afectados por las desapariciones.
La presencia de tantos extranjeros está relacionada principalmente con el atractivo turístico y religioso de esta región fronteriza entre Nepal y el Tíbet.
Uno de los principales destinos es el monte Kailash, considerado sagrado por hinduistas, budistas, jainistas y seguidores de la tradición bon. Miles de peregrinos extranjeros recorren cada año las rutas que atraviesan Nepal para llegar hasta esa montaña.
La zona también recibe numerosos turistas interesados en el senderismo y los paisajes del Himalaya, caracterizados por altas montañas, profundos valles y cursos fluviales conectados mediante carreteras estrechas y puentes que resultaron especialmente vulnerables ante la fuerza de la inundación.
Las autoridades de Nepal contabilizan 826 personas desaparecidas, mientras China busca a otras 558 en el condado de Gyirong, en el Tíbet. Los organismos involucrados han advertido que las cifras pueden variar debido a diferencias en los métodos utilizados para recopilar y verificar los datos.
También existen dificultades para determinar si algunas personas incluidas inicialmente en las listas lograron abandonar las áreas afectadas sin haber establecido posteriormente contacto con las autoridades o familiares.
Los equipos de rescate continúan recorriendo las comunidades devastadas y utilizando medios aéreos para alcanzar zonas que quedaron aisladas después de que carreteras y puentes fueran destruidos por la corriente.
El desastre se produjo el miércoles después del colapso de un glaciar en el Tíbet, que provocó una inundación repentina de extraordinaria fuerza. La corriente descendió hacia los valles arrastrando enormes cantidades de agua, barro, rocas y otros materiales.
Comunidades situadas a ambos lados de la frontera quedaron afectadas, mientras viviendas, vehículos, carreteras, puentes y otras infraestructuras fueron arrastrados o sepultados.
Con centenares de extranjeros todavía sin localizar, las autoridades mantienen contacto con embajadas y gobiernos de los países afectados, mientras las operaciones de búsqueda continúan en Nepal y Tíbet.
La diversidad de nacionalidades involucradas convierte la tragedia en una emergencia de alcance internacional, con familias en más de 30 países pendientes de las labores de rescate y de la identificación de las víctimas.
Fuente: AP
