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jueves, 17 de septiembre de 2026
Cooperación entre Estados Unidos y China resulta clave para garantizar la seguridad mundial de la IA

Cooperación entre Estados Unidos y China resulta clave para garantizar la seguridad mundial de la IA

·17 de septiembre de 2026·2

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HONG KONG, 17 sept.— El aumento de las preocupaciones sobre los riesgos de la inteligencia artificial ha colocado la cooperación entre Estados Unidos y China como una condición indispensable para establecer una estrategia mundial de seguridad, aunque las dos superpotencias observan con creciente desconfianza los planes tecnológicos de su rival.

La gobernanza de la IA figura entre los temas que podrían ser abordados durante la reunión prevista para la próxima semana en Washington entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.

El asunto ha adquirido mayor urgencia en ambos países. Ejecutivos tecnológicos estadounidenses advierten que evitar escenarios catastróficos asociados con sistemas de inteligencia artificial fuera de control requerirá algún nivel de colaboración con Beijing.

Sin embargo, Washington y Beijing compiten por alcanzar una ventaja decisiva en el desarrollo de la tecnología. Trump ha sostenido que imponer mayores regulaciones podría beneficiar a China, una posición que reduce las posibilidades de alcanzar acuerdos sustanciales durante su encuentro con Xi.

Samm Sacks, investigadora principal del Instituto para Estados Unidos, China y el Futuro de los Asuntos Globales de la Universidad Johns Hopkins, considera prácticamente imposible lograr un acuerdo formal. No obstante, entiende que ambos mandatarios podrían abrir un espacio político si reconocen públicamente que la IA representa riesgos compartidos.

Dos estrategias diferentes

Trump ha rechazado las peticiones para fortalecer la regulación de la inteligencia artificial, al argumentar que las restricciones podrían permitir que China supere a Estados Unidos. El mandatario ha afirmado reiteradamente que el país que lidere esta tecnología tendrá una ventaja determinante.

El lunes, Trump aseguró en sus redes sociales que Estados Unidos se encuentra por delante de China y de las demás naciones en el desarrollo de la IA.

Los dos países avanzan mediante estrategias distintas. Las empresas estadounidenses buscan ampliar las fronteras tecnológicas utilizando una enorme capacidad informática, chips de última generación y una infraestructura de centros de datos que crece aceleradamente.

China, en cambio, impulsa la adopción mundial de modelos de código abierto, generalmente más económicos y accesibles.

Los modelos chinos han conseguido avances importantes y comenzaron a ser utilizados por compañías estadounidenses, pese a las restricciones encabezadas por Washington para impedir que Beijing obtenga los chips más avanzados del mercado.

La mayoría de los sistemas de inteligencia artificial de frontera desarrollados en Estados Unidos son de código cerrado y mantienen en secreto sus principales componentes. Sin embargo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, consideró que su país debe producir más modelos abiertos para contrarrestar la estrategia china.

Estados Unidos acusa a China de desarrollar acciones agresivas y maliciosas para extraer capacidades de los sistemas estadounidenses de IA. Beijing, por su parte, sostiene que Washington intenta frenar a sus compañías para establecer un monopolio mundial en esta industria.

Desconfianza dificulta posibles acuerdos

David Sacks, uno de los principales asesores de Trump en materia de inteligencia artificial, afirmó que China ya rechazó la posibilidad de reducir el ritmo de desarrollo de los sistemas más avanzados.

Durante una entrevista con el programa “The Ingraham Angle”, de Fox News, Sacks comparó el desafío con las tensiones nucleares entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. A su juicio, resultaría imposible comprobar si China cumple eventuales compromisos sobre IA.

El funcionario sostuvo que entre las dos potencias no existe confianza ni mecanismos efectivos de verificación, por lo que Estados Unidos no debería adoptar medidas que terminen concediendo una ventaja estratégica a Beijing.

A pesar de esas diferencias, dirigentes vinculados al Gobierno chino consideran conveniente establecer canales de coordinación.

Cui Tiankai, exembajador chino en Estados Unidos, declaró durante una conferencia anual de seguridad y defensa en Beijing que ambos países deben ampliar el diálogo sobre inteligencia artificial debido a la creciente necesidad de cooperación.

Empresas estadounidenses reclaman control y cooperación

Anthropic y OpenAI, dos de las principales compañías estadounidenses de inteligencia artificial, restringen el acceso a sus servicios desde China. Ambas sostienen que proteger el liderazgo tecnológico de Estados Unidos constituye una prioridad de seguridad nacional, pero también reconocen la necesidad de colaborar con Beijing para reducir los riesgos.

El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, propuso recientemente desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial para permitir que los mecanismos de seguridad alcancen el progreso tecnológico.

Amodei entiende que Estados Unidos debe limitar los avances chinos, entre otras medidas, manteniendo las restricciones a la venta de chips de última generación. Al mismo tiempo, reconoció que cualquier reducción mundial del ritmo de desarrollo necesitará la participación de China, el país con el sistema autoritario que posee las capacidades de IA más avanzadas.

La propuesta generó críticas inmediatas en Beijing. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que promover el miedo, la confrontación y una competencia perjudicial solamente obstaculizaría la construcción de una gobernanza mundial de inteligencia artificial.

El periódico estatal chino Global Times fue más contundente y sostuvo que las recomendaciones del ejecutivo de Anthropic contienen medidas dirigidas a contener a China y constituyen una estrategia propia de la Guerra Fría aplicada al sector tecnológico.

Trump también ha consultado sobre el tema con Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia. El mandatario incluso llamó al empresario durante una entrevista difundida el lunes en un pódcast.

Nvidia, fabricante de los chips de inteligencia artificial más avanzados del mundo, ha respaldado determinadas exportaciones de semiconductores hacia China. La compañía considera que esas ventas podrían ayudar a construir un ecosistema tecnológico estadounidense y favorecer una relación más abierta, especialmente por la gran cantidad de investigadores especializados que trabajan en territorio chino.

Ambos países reconocen los riesgos

Las crecientes capacidades de la inteligencia artificial también han generado preocupación entre funcionarios y legisladores de Estados Unidos y China.

Chen Yixin, responsable del Ministerio de Seguridad del Estado de China, advirtió que esta tecnología puede representar amenazas para la seguridad política e ideológica del país, además de facilitar ciberataques.

El jefe de la principal agencia china de inteligencia sostuvo que actores con intereses ocultos podrían utilizar la IA para afectar la estabilidad política. También mencionó específicamente los modelos desarrollados por Anthropic y OpenAI, los cuales, según planteó, podrían ser empleados para explotar vulnerabilidades informáticas y atacar infraestructuras críticas.

China también observa con preocupación el descubrimiento realizado por una empresa estadounidense de seguridad sobre vulnerabilidades de inteligencia artificial en WeChat, la principal aplicación china de mensajería, utilizada además para realizar pagos y acceder a numerosos servicios.

Paul Triolo, socio de la consultora DGA-Albright Stonebridge Group, indicó que ese episodio figura entre los acontecimientos recientes que han aumentado la inquietud en Beijing sobre la gobernanza tecnológica.

Tras la cumbre celebrada por Trump y Xi en Beijing a mediados de mayo, funcionarios chinos informaron que ambos países acordaron mantener conversaciones sobre el desarrollo y la regulación de la inteligencia artificial. Sin embargo, desde entonces se han registrado pocos avances.

Washington y Beijing crean alianzas rivales

Mientras el diálogo bilateral permanece estancado, China y Estados Unidos trabajan en la conformación de alianzas tecnológicas con países afines.

China lanzó en julio la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, integrada inicialmente por 29 países, entre ellos Rusia y Pakistán. La iniciativa tiene como objetivo promover un modelo mundial de gobernanza de la tecnología.

Xi también exhortó este mes a los países miembros del grupo BRICS a acelerar la creación de un sistema internacional de regulación y establecer una comunidad de inteligencia artificial de código abierto.

Algunos observadores interpretaron la organización promovida por Beijing como una respuesta a Pax Silica, una iniciativa encabezada por Estados Unidos y lanzada el año pasado para fortalecer la cooperación en las cadenas de suministro de IA con países como Japón, Reino Unido y Australia.

Amodei afirmó que uno de los objetivos a largo plazo debería ser que Washington y Beijing acuerden una especie de límite de velocidad para el desarrollo tecnológico, aunque reconoció que conseguirlo resultaría extremadamente difícil.

Una publicación reciente de Yuyuantantian, cuenta vinculada a medios estatales chinos, reflejó el mismo escepticismo. Según el mensaje, las negociaciones sustanciales solamente podrían comenzar cuando Estados Unidos demuestre que las normas de seguridad se aplican con la misma fuerza a sus propias empresas de inteligencia artificial.

De ese modo, la reunión entre Trump y Xi podría no producir compromisos profundos, pero permitiría iniciar una conversación necesaria para enfrentar riesgos tecnológicos que ninguno de los dos países podría controlar de manera aislada.

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