
Corea del Sur confía en reactivar diálogo entre Washington y Pyongyang tras recorte de maniobras militares
SEÚL, Corea del Sur, 17 agosto.— El Gobierno surcoreano expresó este lunes su esperanza de que se reanuden las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte para reducir las tensiones en la península coreana, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara disminuir significativamente los ejercicios militares conjuntos con Seúl.
La disposición generó preocupación en Corea del Sur ante la posibilidad de que una reducción de las maniobras afecte la capacidad operativa de ambos aliados para responder a las amenazas de Corea del Norte, país que posee armas nucleares y continúa desarrollando misiles balísticos.
Trump justificó su decisión citando la buena relación que mantiene con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en lo que se interpreta como un intento de retomar el contacto diplomático. Pyongyang ha denunciado durante años que las maniobras militares entre Estados Unidos y Corea del Sur constituyen ensayos para una eventual invasión.
Sin embargo, especialistas consideran poco probable que Kim regrese a la mesa de negociaciones sin recibir garantías de concesiones importantes por parte de Washington. El dirigente norcoreano cuenta ahora con un arsenal nuclear más avanzado y ha ampliado su cooperación militar y diplomática con Rusia y China.
Maniobras comenzaron según lo programado
Los ejercicios de verano Ulchi Freedom Shield, con una duración prevista de 11 días, comenzaron este lunes según el calendario establecido. Hasta el momento no se ha precisado cuáles operaciones serán reducidas como consecuencia de la orden de Trump.
El anuncio causó desconcierto entre sectores surcoreanos, debido a que la seguridad nacional constituye una de las principales preocupaciones del país frente a las amenazas provenientes de Corea del Norte.
En una publicación en las redes sociales, Trump afirmó que las maniobras son costosas y envían una señal “inapropiada y hostil” hacia Corea del Norte, nación que, según sostuvo, se ha comportado de manera respetuosa durante su permanencia en la Casa Blanca.
El mandatario instruyó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para que disminuya sustancialmente el alcance de los ejercicios. También señaló que recientemente preguntó al presidente surcoreano, Lee Jae Myung, si su país apoyaría a Estados Unidos en los esfuerzos para lograr la desnuclearización de Irán, pero recibió una respuesta negativa.
La medida constituye un nuevo episodio en el que Trump adopta una posición crítica frente a un aliado tradicional mientras busca acercamientos con un dirigente considerado adversario por anteriores administraciones estadounidenses.
El gobernante también ha cuestionado a los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte por lo que considera una falta de respaldo a la guerra de Estados Unidos contra Irán, al tiempo que Washington intenta contener las acciones de Rusia en la región del Báltico.
La confianza de numerosos surcoreanos en Estados Unidos se ha debilitado debido a la guerra arancelaria impulsada por la administración Trump y al enfoque transaccional del mandatario norteamericano sobre los compromisos de seguridad.
Seúl apuesta por una salida diplomática
La Presidencia surcoreana manifestó que espera que la relación amistosa entre Trump y Kim facilite un diálogo significativo entre Washington y Pyongyang y abra conversaciones destinadas a promover la paz y la estabilidad en la península de Corea.
El Gobierno de Lee Jae Myung indicó que realizará los esfuerzos diplomáticos necesarios para avanzar en esa dirección. Asimismo, informó que Corea del Sur y Estados Unidos mantienen conversaciones sobre las posibles contribuciones prácticas y militares para restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
Lee, de orientación liberal, ha defendido una mejoría de las relaciones con Corea del Norte. Desde que asumió el poder en 2025, su administración ha adoptado varias medidas para disminuir las tensiones, entre ellas apagar los altavoces colocados en la frontera, desde los cuales se transmitían música K-pop y noticias internacionales hacia territorio norcoreano.
El sábado, el presidente surcoreano propuso iniciar conversaciones para declarar formalmente el final de la Guerra de Corea de 1950-1953, conflicto que concluyó con un armisticio y no con un tratado de paz.
El conservador Partido del Poder Popular, principal organización opositora, acusó al Gobierno de Lee de ignorar las preocupaciones de seguridad de la población y de conceder mayor importancia a las expectativas de un diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte.
Pyongyang mantiene cerradas las conversaciones
Corea del Norte ha rechazado mantener contactos con Seúl y Washington y aceleró sus pruebas armamentísticas después del fracaso, en 2019, de las negociaciones nucleares entre Kim y Trump.
Desde entonces, el mandatario norcoreano ha reforzado su posición diplomática mediante su alineamiento con Rusia durante la guerra en Ucrania y con nuevas iniciativas para profundizar sus relaciones con China.
En septiembre de 2025, Kim manifestó que estaría dispuesto a reanudar las conversaciones con Trump si Estados Unidos abandonaba su insistencia en la desnuclearización de Corea del Norte.
Los analistas consideran que Pyongyang pretende utilizar el crecimiento de su arsenal nuclear como instrumento de negociación para obtener concesiones importantes, entre ellas un levantamiento amplio de las sanciones internacionales.
Leif-Eric Easley, profesor de la Universidad Ewha de Seúl, explicó que las recientes publicaciones de Trump sobre Kim reflejan disposición para reanudar el contacto. No obstante, advirtió que Corea del Norte está obteniendo beneficios de la guerra de Rusia contra Ucrania mientras moderniza sus capacidades militares.
Easley sostuvo que una reducción de las maniobras puede perjudicar la coordinación entre Washington y Seúl, retrasar el proceso mediante el cual Corea del Sur asumiría mayores responsabilidades sobre su defensa y debilitar la capacidad de disuasión frente a posibles conflictos en Asia.
Duyeon Kim, analista principal del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, con sede en Washington, coincidió en que disminuir los ejercicios conjuntos podría debilitar progresivamente la preparación militar ante un eventual ataque norcoreano.
Ejercicios reúnen a unos 18,000 soldados
Las Fuerzas Armadas surcoreanas habían informado previamente que las maniobras Ulchi Freedom Shield de este año mantendrían una dimensión similar a las celebradas anteriormente, con la participación de alrededor de 18,000 militares de Corea del Sur.
El Ejército estadounidense indicó que los ejercicios incorporarían experiencias obtenidas en conflictos recientes, incluidas las operaciones realizadas por tropas norcoreanas en el frente ruso-ucraniano.
Las maniobras contemplaban ejercicios con fuego real para poner a prueba la identificación conjunta de objetivos de precisión, movimientos tácticos, cruces de ríos y distribución de equipos militares almacenados previamente.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte acusó el viernes a Washington y Seúl de preparar ejercicios más provocadores que en años anteriores y prometió responder con un nuevo nivel de capacidad disuasoria.
A principios de agosto, Pyongyang lanzó dos misiles balísticos hacia el mar, en una acción interpretada como una protesta contra las maniobras militares.
Duyeon Kim señaló que el Gobierno norcoreano utiliza estos ejercicios con fines de propaganda interna, para presentar a Estados Unidos como una potencia hostil y justificar ante su población el desarrollo de su programa nuclear.
No es la primera ocasión en que Trump busca suspender las operaciones militares conjuntas. Después de su primera cumbre con Kim, celebrada en 2018, anunció unilateralmente la paralización de los ejercicios de verano entre Estados Unidos y Corea del Sur, al calificarlos de provocadores y excesivamente costosos.
Kim Dong-yub, profesor de la Universidad de Estudios Norcoreanos de Seúl, consideró que Corea del Norte tiene actualmente menos urgencia por volver a negociar con Washington y Seúl que en 2018. Sin embargo, entiende que Pyongyang difícilmente ignorará por completo la nueva iniciativa de Trump.
El académico estimó que Corea del Norte probablemente reconocerá el mensaje del mandatario estadounidense, pero esperará acciones concretas que demuestren la intención de Washington de abandonar lo que Pyongyang considera una política hostil.
Redacción elaborada con información de The Associated Press.
