
Crisis en Polonia: suspenden a la cúpula del Tribunal Constitucional y el presidente interrumpe viaje por protestas
Varsovia, 30 de octubre de 2026.— La disputa por el control y la legitimidad del Tribunal Constitucional de Polonia escaló este viernes con el anuncio de suspensión de sus principales autoridades, protestas frente a su sede y un despliegue policial que llevó al presidente Karol Nawrocki a interrumpir su viaje a Senegal y ordenar el regreso de su avión.
La confrontación enfrenta al Gobierno de Donald Tusk con sectores de la oposición conservadora, que denunciaron una ruptura del orden constitucional.
La jueza Anna Korwin-Piotrowska anunció que asumía la dirección del tribunal y suspendía durante un mes las funciones de su presidente, Bogdan Święczkowski, y de su vicepresidente, Bartłomiej Sochański.
Según la actualización nocturna de la radio pública polaca, la magistrada justificó su intervención en su mayor antigüedad de servicio judicial. La decisión fue rechazada por las autoridades afectadas y sus partidarios.
El conflicto se extendió a los canales de comunicación de la institución. Una publicación en la cuenta oficial del tribunal en X sostuvo que Święczkowski y Sochański continuaban al frente del organismo, negó la condición de jueza constitucional de Korwin-Piotrowska y calificó las actuaciones como un “golpe de Estado”. Esa expresión constituye una acusación de una de las partes enfrentadas, cuya validez jurídica permanece en disputa.
Frente al edificio se congregaron manifestantes contrarios a la suspensión. La policía informó de tres detenciones después de que algunos participantes traspasaran la valla del recinto y otros arrojaran objetos contra los agentes.
Associated Press señaló que el anuncio sobre la suspensión apareció en la página del tribunal alrededor de las seis de la tarde, pero el sitio dejó de funcionar poco después, lo que impidió verificar de manera independiente los fundamentos oficiales de la medida.
Las autoridades policiales precisaron que sus efectivos permanecían en los terrenos de la institución y no habían entrado al edificio. El operativo respondió a advertencias sobre posibles riesgos para jueces y empleados, así como a solicitudes del ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Żurek, y de Korwin-Piotrowska. La policía defendió que su intervención perseguía garantizar la seguridad y el orden público.
Żurek informó, además, de que había solicitado levantar la inmunidad de Święczkowski y Sochański por presuntos incumplimientos relacionados con el impedimento a otros jueces para ejercer sus funciones.
En las inmediaciones, partidarios del opositor partido Ley y Justicia —conocido por sus siglas polacas PiS— corearon consignas contra Tusk; algunos portaban rosarios e imágenes religiosas.
La reacción de Nawrocki evidenció la gravedad política de la jornada. El mandatario, aliado del PiS, anunció su retorno mientras viajaba hacia Senegal, donde tenía previstos encuentros oficiales.
Por su parte, Tusk defendió las actuaciones como parte de un proceso difícil para restablecer el Estado de derecho, mientras sus adversarios las presentaron como un ataque contra la independencia judicial.
El enfrentamiento tiene como antecedente inmediato el bloqueo de nombramientos: Nawrocki no había recibido el juramento de tres de los seis jueces elegidos por el Parlamento, mientras Święczkowski había impedido que magistrados seleccionados por la actual mayoría asumieran sus funciones. La controversia ha contribuido a paralizar el tribunal, encargado de examinar la constitucionalidad de las leyes.
La pugna judicial se remonta a las reformas y nombramientos impulsados durante los gobiernos del PiS, entre 2015 y 2023, cuestionados por instituciones europeas por sus efectos sobre la independencia de la justicia.
El Gobierno de Tusk prometió revertir ese deterioro. Al cierre de las informaciones consultadas, persistían las posiciones contrapuestas sobre quién podía dirigir legítimamente el Tribunal Constitucional, sin una solución institucional reconocida por ambas partes.
