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viernes, 21 de agosto de 2026
Cuba acusa a Estados Unidos de bloquear con sanciones su apertura a la inversión privada

Cuba acusa a Estados Unidos de bloquear con sanciones su apertura a la inversión privada

·21 de agosto de 2026·4

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Naciones Unidas, 21 agosto.– El Gobierno cubano sostiene que las sanciones económicas de Estados Unidos constituyen el principal obstáculo para aplicar las reformas con las que pretende abrir su economía a la inversión privada y extranjera, pese a que Washington ha reclamado durante décadas una mayor participación empresarial en la isla.

El embajador de Cuba ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, cuestionó que la Administración del presidente Donald Trump continúe anunciando penalidades mientras La Habana adopta cambios económicos que incluyen negocios privados, inversión de cubanos residentes en el exterior, importaciones y exportaciones sin intermediación estatal y la futura autorización de bancos privados.

Durante una entrevista con The Associated Press, Soberón dirigió sus cuestionamientos al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, considerado el principal arquitecto de la política de Trump hacia Cuba.

“¿A qué le tienen miedo?”, preguntó el diplomático, al señalar que, si Washington considera incompetente al Gobierno cubano, debería explicar por qué necesita imponer nuevas sanciones prácticamente cada dos semanas.

Washington promete cerrar las vías de escape

Consultado por AP sobre las declaraciones del embajador, el Departamento de Estado respondió citando una afirmación de Rubio en la que anunció que continuarán aplicándose sanciones periódicamente.

Según el secretario de Estado, el propósito es cerrar las “vías de escape” que las autoridades cubanas intentan crear a través de diferentes mecanismos para evitar el impacto de las restricciones estadounidenses.

Un día después de la entrevista con Soberón, Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra sectores de la economía cubana. Las medidas afectan a compañías estatales vinculadas con la minería, los metales y la construcción, además de varios funcionarios.

El Gobierno estadounidense argumenta que las penalidades buscan privar de financiamiento a las autoridades cubanas y presionarlas para realizar cambios políticos y económicos.

Cuba, por el contrario, sostiene que las sanciones afectan directamente a la población, impiden la recuperación económica y dificultan la prestación de servicios básicos.

Bloqueo petrolero profundiza la crisis

La economía cubana ha sido llevada al límite por la combinación del embargo aplicado durante décadas, las nuevas sanciones y el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero.

La medida energética fue adoptada por la Administración Trump después de que una operación estadounidense sacara del poder al gobernante venezolano Nicolás Maduro, cuyo país constituía uno de los principales aliados de Cuba y le suministraba petróleo en condiciones preferenciales.

La estrategia de Washington pretende ejercer presión sobre el Gobierno cubano mediante la reducción de sus fuentes de financiamiento. Sin embargo, también ha agravado los prolongados apagones, las dificultades del transporte público y el deterioro de las infraestructuras.

Las restricciones se producen en medio de una severa escasez de alimentos, medicinas y combustibles, además de una reducción de los ingresos procedentes del turismo.

Soberón afirmó que la falta de electricidad y de combustible para operar empresas o desplazarse dentro del país desalienta tanto a inversionistas como a visitantes internacionales.

El turismo es una de las principales fuentes de divisas de Cuba, por lo que su contracción ha reducido aún más la capacidad de la isla para importar bienes esenciales.

Empresas extranjeras abandonan Cuba

Las dificultades operativas y financieras han provocado la salida de algunas compañías internacionales. Entre ellas se encuentra la cadena hotelera española Meliá, cuya actividad dependía en gran medida de los ingresos generados por el turismo.

La empresa citó importantes dificultades operativas, jurídicas, económicas y financieras al explicar su decisión de retirarse del mercado cubano.

William LeoGrande, profesor de la American University y especialista en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, dijo que Washington ha utilizado prácticamente todos los instrumentos disponibles para impedir la llegada de inversionistas extranjeros a la isla.

A su juicio, resulta contradictorio que Estados Unidos reclame una apertura al capital extranjero mientras mantiene sanciones que hacen casi imposible que esas inversiones tengan éxito.

LeoGrande consideró que el objetivo de la Administración republicana no se limita a conseguir una apertura económica, sino que procura derrocar al Gobierno cubano y transformar la naturaleza de su sistema político.

Cuba anuncia un amplio cambio económico

John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, explicó que la pérdida del respaldo venezolano obligó a La Habana a introducir cambios.

Según el especialista, durante los ocho meses transcurridos desde la salida de Maduro, el Gobierno cubano realizó más modificaciones comerciales, económicas y financieras que las adoptadas de manera conjunta desde la revolución de 1959.

Kavulich observó que la Administración Trump continúa incrementando las sanciones y que, en respuesta, Cuba sigue anunciando nuevas transformaciones.

No obstante, indicó que todavía faltan dos elementos fundamentales: que el Gobierno cubano convierta en reglamentos y aplique todas las medidas anunciadas, y que Washington permita a las empresas estadounidenses acceder al mercado de la isla mientras se desarrollan las reformas.

Las transformaciones presentadas en junio por el presidente Miguel Díaz-Canel buscan modificar significativamente una economía y una estructura industrial controladas estrictamente por el Estado socialista durante casi siete décadas.

Negocios privados, bancos e inversión de emigrados

Las reformas contemplan ampliar el espacio disponible para las empresas privadas y autorizar operaciones de importación y exportación sin que el Estado actúe obligatoriamente como intermediario.

También permitirían a los negocios contratar directamente a su personal, crear bancos privados y recibir inversiones de cubanos residentes en el extranjero.

Otra de las posibilidades planteadas es permitir el establecimiento de cadenas de comida rápida en territorio cubano.

Soberón afirmó que existen oportunidades de inversión en proyectos inmobiliarios, parques solares y otras fuentes de energía que podrían contribuir a reducir la escasez eléctrica.

El diplomático también mencionó las marinas y la industria turística entre los sectores con potencial para recibir inversiones nacionales y extranjeras.

Las reformas representarían una modificación importante del modelo económico instaurado después del triunfo de la Revolución cubana en 1959, aunque todavía existen interrogantes sobre el alcance y el ritmo de su aplicación.

Antecedentes de apertura y retroceso

Christopher Hernandez-Roy, director interino del programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, recordó que Cuba ya inició un proceso de apertura durante el Gobierno del presidente demócrata Barack Obama.

Aquel proceso fue posteriormente limitado por las propias autoridades cubanas, debido al temor de que los cambios económicos avanzaran demasiado y amenazaran el control político.

En esta ocasión, Hernandez-Roy considera que las autoridades cubanas parecen tener un verdadero interés en introducir reformas y atraer capitales del exterior.

Sin embargo, advirtió que las sanciones estadounidenses reducen considerablemente las posibilidades de que el programa económico de Díaz-Canel tenga éxito.

El experto señaló una paradoja: la presión ejercida por Washington está empujando a Cuba hacia una mayor liberalización económica por necesidad, pero simultáneamente le impide acceder a los recursos, mercados y financiamiento necesarios para que esa apertura mejore la economía.

Sanciones contra empresas vinculadas con GAESA

A finales de junio, después del anuncio de las reformas, Estados Unidos impuso sanciones a cinco empresas estatales cubanas.

Tres de esas compañías estaban relacionadas con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), un conglomerado dirigido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Se estima que GAESA controla cerca del 40 % del producto interno bruto cubano y mantiene una amplia presencia en actividades como el turismo, las finanzas, el transporte, las importaciones y el comercio.

Las autoridades estadounidenses aseguran que los ingresos de ese conglomerado fortalecen a las estructuras militares y políticas del Gobierno cubano, en lugar de beneficiar directamente a la población.

Rubio califica a Cuba como un Estado fallido

Marco Rubio, exsenador republicano por Florida e hijo de inmigrantes cubanos, no se mostró convencido por las reformas económicas anunciadas por La Habana.

El secretario de Estado calificó a Cuba como un “Estado fallido” que mantiene un modelo económico equivocado. También afirmó que sus dirigentes no saben cómo administrar ni reparar la economía nacional.

Según Rubio, durante los últimos 15 años las autoridades cubanas han intentado mejorar parcialmente el funcionamiento económico, pero temen que una apertura demasiado amplia provoque la pérdida de su control político sobre la población.

El funcionario sostuvo que Estados Unidos está dispuesto a adoptar medidas para promover un cambio positivo porque Cuba se encuentra a solo 145 kilómetros —90 millas— del territorio continental estadounidense y su situación tiene implicaciones para la seguridad nacional.

Rubio aseguró que Washington desea una Cuba próspera y libre, aunque el Gobierno cubano considera que las sanciones contradicen ese objetivo.

La Habana confirma conversaciones sensibles

El embajador Soberón señaló que las reformas serían mucho más fáciles de ejecutar si no existieran las sanciones, las compañías estadounidenses pudieran invertir en Cuba y fuera posible desarrollar un comercio normal entre los dos países.

Pese al deterioro de las relaciones bilaterales, el diplomático confirmó que Washington y La Habana mantienen conversaciones.

Soberón no ofreció detalles y se limitó a describirlas como negociaciones “muy sensibles”.

El representante cubano valoró como una señal positiva que exista comunicación entre ambos gobiernos. No obstante, sostuvo que, aun cuando Cuba está realizando cambios importantes, Estados Unidos mantiene una política que La Habana define como agresiva y perjudicial para el pueblo cubano.
Fuente: AP

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