
¡Despertaron!
Por Carmen Imbert Brugal
Entre excusas, descaro, justificaciones y mea culpa, la historia del derecho dominicano registrará el peregrinar del zarandeado código penal. El texto vuelve a discutirse como si fuera un proyecto faltando días para cumplir lo dispuesto en su artículo 393: “La presente ley entrará en vigencia a partir de los doce meses de su promulgación y publicación”.
El 31 de julio-2025- concluyó el trabajo legislativo y tres días después quedaban en el pasado décadas de discusión, observaciones, sentencias, reclamos. El Senado trabajó horas extra. Había urgencia y solicitud presidencial que en ocasiones es exigencia, demanda.
La algarabía acompañó la promulgación de la “Ley Orgánica 74-25 que instituye el Código Penal de la República Dominicana”, el domingo 3.08.2025.
Llegaba el nuevo mundo a la medida de caprichos y dislates, de redacción confusa que la intemperancia mantiene. Piropos por doquier, hijos de la frivolidad conceptual que arriesga más que conquista.
El presidente de la Cámara de Diputados, entonces despierto, agradeció al presidente de la república por promulgar la pieza, definida como "una conquista legislativa fruto del más amplio consenso posible y del compromiso con una justicia más firme, moderna y efectiva". El presidente del Senado también estuvo satisfecho: “Agradezco al presidente por acoger con responsabilidad y visión de futuro esta pieza legislativa tan esperada por la sociedad dominicana. “Hoy gana la institucionalidad, gana la justicia y gana el pueblo dominicano.”
Un jardín de rosas y cualquier inconveniente en el camino se arregla porque es sabido que en las árganas descansa la institucionalidad-“Árganas y código”- CIB HOY-6.7.2026-.
La teoría de la conspiración no tiene cabida, pero algunos especulan y atribuyen a una mano extraña, ya no maestra porque maestría falta, atizar los impedimentos actuales.
Encaminado todo, acecha un revés que valida la dejadez, el oportunismo, la vacilación. Ese jugar con la seguridad jurídica para convertirla en añicos, en material maleable, dúctil, efecto del reiterado y exasperante acotejo.
El acertijo es indescifrable. El arrepentimiento activo, consustancial al régimen, está plagado de premisas que abonan la confusión. Las excusas oscilan, aquello que fue excelente ahora necesita consenso- otro consenso con diferentes protagonistas- aunque dijeron que existía y era celebrado.
El saldo de la jornada es preocupante, las contradicciones evidentes. La fragilidad del primer poder del Estado está expuesta y el prestigio de organizaciones rectoras del devenir jurídico también.
¡Despertaron! El sueño fue interrumpido por el fugaz sonido de las cacerolas y por los besos de diferentes príncipes aptos para interrumpir el sueño durante el extenso periodo de vacación legal. El desvelo y la premura delatan.
La fragilidad institucional es preocupante, basta la suma de los galimatías presidenciales con la declaración del presidente de la Cámara de Diputados, admitiendo que todos durmieron durante un año, para comprobarla.
Hubo un masivo síndrome de La Bella Durmiente. Cuando las personas que padecen el síndrome despiertan tienden a la hiperfagia. Necesitan comer y mucho. Falta indagar cuáles son los alimentos preferidos de los antiguos durmientes. A las puertas de otro desatino anunciado es pertinente recordar la advertencia de Alejandro Nieto: “La administración y los particulares hemos de pagar, durante años, los errores de una noche legislativa”.
Fuente: Hoy
