
Diésel rompe récord en Estados Unidos y alcanza US$5.85 por impacto de la guerra con Irán
Chicago, Estados Unidos, 4 sept.– El precio promedio del diésel alcanzó este viernes un récord histórico de US$5.85 por galón en Estados Unidos, impulsado por las alteraciones en el suministro mundial de combustibles provocadas por los seis meses de guerra con Irán, una escalada que comienza a trasladar mayores costos al transporte, los alimentos y numerosos bienes de consumo.
De acuerdo con informaciones de Associated Press (AP), el encarecimiento del diésel representa una presión especialmente importante para la economía estadounidense debido a su utilización masiva en las redes de transporte de carga y distribución.
El incremento está elevando las facturas de empresas de numerosos sectores y algunas compañías ya han comenzado a trasladar parte de esos costos a los consumidores mediante recargos por combustible y logística aplicados a pedidos realizados por internet y paquetes enviados a través de servicios de mensajería.
El efecto podría hacerse cada vez más visible en los precios que pagan los estadounidenses en comercios y supermercados si el combustible permanece durante un período prolongado en los niveles actuales.
La situación también podría adquirir una dimensión política, debido a que el costo de vida y otros asuntos económicos figuran entre las preocupaciones de los electores de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre.
Alimentos entre los más afectados
Uno de los sectores donde podría sentirse con mayor rapidez el impacto es el de los alimentos, particularmente frutas, vegetales, carnes y otros productos perecederos que requieren transporte y reposición frecuentes.
El diésel también es utilizado por numerosos equipos agrícolas durante las labores de producción y cosecha, lo que significa que su encarecimiento puede afectar los alimentos desde las explotaciones agropecuarias hasta su traslado final a los supermercados.
El combustible tiene igualmente una participación determinante en el funcionamiento de barcos pesqueros, trenes, buques de carga y camiones utilizados para movilizar productos alimenticios.
Según datos de la Independent Grocers Alliance citados por AP, el combustible puede representar aproximadamente entre 15 % y 30 % del costo total de los alimentos.
Los productos que necesitan refrigeración durante su transporte suelen estar entre los primeros afectados por los aumentos, explicó David Ortega, profesor de economía y políticas alimentarias de la Universidad Estatal de Michigan.
En julio, los precios generales de los alimentos vendidos en supermercados estadounidenses registraron un aumento interanual de 2.7 %, mientras los productos del mar subieron 7 % y las frutas frescas 4.9 %.
Ortega advirtió, sin embargo, que los precios de los alimentos responden a múltiples factores y no exclusivamente al transporte. Como ejemplo señaló el caso de la lechuga, que enfrentó mayores costos de movilización en julio, pero experimentó una reducción de precios debido a una caída de la demanda relacionada con un brote de ciclospora.
De US$3.76 a US$5.85 desde el comienzo de la guerra
Antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán a finales de febrero, el galón de diésel tenía un precio promedio nacional cercano a US$3.76, según cifras de AAA citadas por AP.
Desde entonces, las cotizaciones comenzaron a aumentar rápidamente junto al petróleo, debido a las interrupciones de las cadenas de suministro y las reducciones de producción registradas en Oriente Medio.
Uno de los principales problemas continúa siendo el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio petrolero internacional, donde gran parte del tránsito de buques cisterna permanece limitado como consecuencia del conflicto.
Después de una moderación temporal de los precios durante el verano, cuando surgieron expectativas sobre una eventual salida negociada a la guerra, el petróleo volvió a subir ante la renovada escalada de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán.
El petróleo Brent, referencia internacional, se cotizaba este viernes por encima de US$95 por barril, frente a aproximadamente US$70 antes del comienzo de la guerra.
Gasolina también continúa subiendo
La gasolina regular también se ha encarecido, aunque a un ritmo inferior al experimentado por el diésel.
El precio promedio nacional alcanzó US$4.15 por galón, frente a US$3.20 en igual período del año pasado, según AAA. Antes del comienzo de la guerra con Irán se situaba alrededor de US$2.98.
El precio actual permanece, no obstante, por debajo del máximo nacional de casi US$5.02 registrado durante la crisis energética de 2022.
El diésel, por su parte, superó el anterior récord nominal establecido en junio de 2022, cuando alcanzó aproximadamente US$5.82 por galón, pocos meses después del comienzo de la guerra en Ucrania y de las sanciones internacionales impuestas a Rusia, uno de los principales productores mundiales de petróleo.
Sin embargo, cuando los precios históricos son ajustados por inflación, el récord actual pierde parte de su dimensión. Antes de la crisis financiera de 2008 el diésel llegó a US$4.74 por galón, equivalentes aproximadamente a US$7.20 en dólares de 2026.
Igualmente, los casi US$5.82 registrados en 2022 equivaldrían actualmente a unos US$6.56 después de considerar la inflación.
Por qué el diésel está subiendo más rápido
El diésel ha sido tradicionalmente más caro que la gasolina y durante las recientes crisis energéticas ha registrado incrementos proporcionalmente mayores.
Entre las razones figuran una disponibilidad más limitada, menor capacidad para reducir rápidamente su consumo y, especialmente, su importancia dentro del comercio y el transporte mundial.
Mientras los conductores particulares pueden disminuir el uso de sus vehículos cuando aumenta el precio de la gasolina, existen pocas alternativas inmediatas para las cadenas productivas y logísticas que dependen de camiones, trenes y embarcaciones movidos con diésel.
Esto significa que el aumento termina propagándose por diferentes etapas de la economía, desde la producción y transporte hasta la distribución y venta de mercancías.
Empresas aplican recargos por combustible
El aumento de los costos energéticos ya había comenzado a generar medidas entre importantes compañías estadounidenses.
Amazon estableció en abril un recargo temporal de 3.5 % por combustible y logística para determinados vendedores externos.
Empresas de transporte de paquetes como UPS y FedEx, así como el Servicio Postal de Estados Unidos, también incorporaron cargos adicionales en algunos envíos durante los primeros meses de la guerra debido al aumento de sus costos operativos.
Ajesh Kapoor, fundador y director ejecutivo de la compañía tecnológica de transporte SemiCab, explicó que las empresas de transporte pueden adaptarse hasta cierto punto al encarecimiento del combustible, pero eventualmente encuentran límites.
El impacto tampoco se limita al traslado de mercancías. Parte del transporte público estadounidense, incluidos autobuses y algunos trenes, utiliza diésel, mientras los generadores alimentados por este combustible desempeñan un papel importante como fuente de energía de emergencia y, en determinadas regiones remotas del mundo, incluso como fuente principal de electricidad.
Preocupación por reducción de inventarios
Los efectos podrían resultar todavía más graves en países de África y Asia altamente dependientes de las importaciones energéticas procedentes de Oriente Medio y que ya han recibido buena parte del impacto económico de la crisis.
Neil Atkinson, analista energético y miembro sénior del National Center for Energy Analytics, advirtió que los productos refinados del petróleo, entre ellos el diésel, continúan encareciéndose a medida que disminuye su disponibilidad.
El especialista señaló que el problema ya no está relacionado únicamente con precios elevados, sino también con una reducción de los inventarios físicos disponibles y las crecientes presiones que enfrenta el sistema mundial de refinación.
La permanencia del diésel en niveles récord podría, por tanto, ampliar progresivamente sus efectos sobre la inflación estadounidense y mundial, especialmente a medida que sean renovados los contratos de transporte y las empresas incorporen plenamente los recargos por combustible a sus costos.
Con información de Associated Press (AP) y Reuters
