
Dinamarca y Groenlandia reciben con cautela acuerdo anunciado por Trump que amplía presencia militar de EEUU en la isla
COPENHAGUE, Dinamarca, 19 sept.– Los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia reaccionaron este sábado con cauteloso optimismo al acuerdo anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, que permitiría reforzar la presencia militar de Estados Unidos en la estratégica isla ártica sin modificar su pertenencia al Reino de Dinamarca, después de meses de tensiones provocadas por las pretensiones del mandatario estadounidense sobre el territorio semiautónomo.
De acuerdo con The Associated Press (AP), Trump anunció el viernes que el entendimiento concedería a Washington lo que describió como control permanente sobre las necesidades de seguridad relacionadas con Groenlandia, aunque la soberanía del territorio permanecería bajo el Reino de Dinamarca.
La reacción desde Copenhague y Nuuk fue prudente debido a que todavía no se conocen públicamente todos los detalles del pacto. Dinamarca y Estados Unidos mantienen desde hace décadas un acuerdo de defensa que ya permite el despliegue de fuerzas estadounidenses en Groenlandia, por lo que permanece pendiente determinar cuáles serán las nuevas facultades que Washington obtendrá mediante el entendimiento anunciado por Trump.
Acuerdo sería firmado durante la Asamblea General de la ONU
La oficina de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, informó después del anuncio estadounidense que el acuerdo está previsto para ser firmado la próxima semana por los gobiernos de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, coincidiendo con la celebración de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Sin embargo, su firma no significará su entrada inmediata en vigor. El acuerdo necesitará posteriormente la aprobación de los parlamentos de Dinamarca y Groenlandia, según precisaron las autoridades danesas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, expresó este sábado su esperanza de que el entendimiento permita superar los meses de incertidumbre que han marcado las relaciones con Washington alrededor del futuro de Groenlandia.
Rasmussen manifestó que la próxima semana podría representar un momento positivo para Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos, y expresó su expectativa de que la incertidumbre sea sustituida por un acuerdo jurídicamente vinculante capaz de reforzar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte.
El jefe de la diplomacia danesa subrayó, no obstante, que cualquier entendimiento deberá respetar las denominadas "líneas rojas" establecidas por el Reino de Dinamarca, al tiempo que contribuya a fortalecer la seguridad compartida de la OTAN y Europa.
Groenlandia también celebra los avances
El jefe del gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, se mostró satisfecho con el acuerdo y sostuvo que sus efectos pueden beneficiar tanto la seguridad colectiva como el desarrollo futuro del territorio.
En términos similares se pronunció el ministro de Relaciones Exteriores de Groenlandia, Múte B. Egede, quien señaló a la cadena danesa TV2 que el entendimiento llevaba tiempo negociándose y expresó satisfacción porque las partes finalmente parecen encontrarse cerca de alcanzar un resultado definitivo.
Las autoridades estadounidenses, danesas y groenlandesas habían mantenido durante meses negociaciones discretas destinadas a encontrar una fórmula que atendiera las preocupaciones de seguridad expresadas por Trump sin alterar la soberanía sobre el territorio, donde viven aproximadamente 56,000 personas.
Estados Unidos aumentaría inmediatamente su presencia militar
Trump aseguró que, una vez concretado el acuerdo, Estados Unidos comenzará de manera inmediata el proceso para ampliar su presencia militar en Groenlandia, territorio que además posee importantes recursos minerales y una posición estratégica creciente debido a los cambios geopolíticos y climáticos en el Ártico.
La presencia estadounidense en la isla no es nueva. Durante la Guerra Fría, Washington operó numerosas bases e instalaciones militares en Groenlandia, aunque posteriormente redujo considerablemente el despliegue.
Estados Unidos todavía mantiene la Base Espacial Pituffik, situada en una remota zona del noroeste groenlandés. La instalación fue desarrollada después del Tratado de Defensa de Groenlandia de 1951 entre Washington y Copenhague y actualmente desempeña funciones relacionadas con alerta de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial para Estados Unidos y la OTAN.
Acuerdo busca impedir presencia de Rusia y China
Un funcionario del Departamento de Estado estadounidense dijo a AP, bajo condición de anonimato por no estar autorizado a hablar públicamente, que el nuevo pacto impediría el establecimiento en Groenlandia de bases pertenecientes a países que no sean miembros de la OTAN.
Según esa versión, el entendimiento también impondría restricciones a determinadas inversiones de países considerados adversarios y establecería mecanismos destinados a impedir que China o Rusia puedan establecer puestos estratégicos en la isla.
Sin embargo, Dinamarca y Groenlandia no han confirmado expresamente esos detalles ni han revelado públicamente el contenido completo del pacto, incluidos los derechos y obligaciones específicos que corresponderían a cada una de las partes.
Esa ausencia de detalles explica parte de la cautela con la que las autoridades danesas y groenlandesas han reaccionado al anuncio de Trump.
Meses de amenazas y tensión entre aliados
El acuerdo podría cerrar uno de los capítulos más tensos de las relaciones recientes entre Estados Unidos y Dinamarca, dos países integrantes de la OTAN.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump insistió repetidamente en que Estados Unidos necesitaba controlar Groenlandia por razones de seguridad nacional y llegó a plantear que Dinamarca debía vender el territorio a Washington.
El mandatario estadounidense tampoco descartó públicamente la posibilidad de utilizar la fuerza militar para hacerse con el control de la isla, posición que provocó fuertes críticas en Dinamarca, Groenlandia y otros países europeos.
Copenhague y Nuuk respondieron reiteradamente que Groenlandia no estaba en venta y defendieron el derecho de sus habitantes a decidir su propio futuro.
Las tensiones aumentaron además después de informaciones según las cuales Estados Unidos habría desarrollado actividades de recopilación de inteligencia en Groenlandia, algo que fue condenado por las autoridades danesas y groenlandesas.
La presión ejercida por Washington también generó rechazo en buena parte de Europa y, de acuerdo con AP, fue cuestionada igualmente por Rusia.
La soberanía, una de las líneas rojas
Para Dinamarca y Groenlandia, uno de los elementos centrales de las negociaciones ha sido preservar la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como el derecho de los groenlandeses a la autodeterminación.
La activista groenlandesa partidaria de la soberanía Orla Joelsen consideró que el entendimiento supone una victoria frente a las anteriores pretensiones de Trump de hacerse con Groenlandia.
Joelsen destacó que, según su interpretación del pacto, el nuevo acuerdo reconoce expresamente la soberanía e integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho del pueblo groenlandés a decidir su futuro.
Un acuerdo con repercusiones políticas en Estados Unidos
El entendimiento también llega en un momento políticamente significativo para Trump. Estados Unidos celebrará en noviembre las elecciones legislativas de mitad de mandato, en las que estarán en juego el control del Congreso y buena parte de la agenda política durante los últimos dos años del actual período presidencial.
El anuncio permite a Trump presentar ante la opinión pública estadounidense un resultado de política exterior después de meses de presión sobre Dinamarca y Groenlandia, aunque todavía faltan detalles esenciales sobre el alcance efectivo de las nuevas prerrogativas estadounidenses.
Para Dinamarca y Groenlandia, en cambio, el punto central del acuerdo parece ser haber encontrado una fórmula que permita atender las preocupaciones estadounidenses sobre la creciente importancia estratégica del Ártico sin ceder la soberanía territorial.
El panorama deberá aclararse la próxima semana en Nueva York, cuando los tres gobiernos tienen previsto formalizar el entendimiento durante la Asamblea General de la ONU. Solo entonces se espera conocer con mayor precisión qué nuevas capacidades militares obtendrá Estados Unidos, cuáles serán las restricciones a China y Rusia y qué compromisos específicos asumirán Washington, Copenhague y Nuuk.
Hasta entonces, la reacción de las autoridades danesas y groenlandesas continúa siendo deliberadamente prudente: celebran que después de meses de confrontación exista un acuerdo al alcance, pero esperan conocer y formalizar sus condiciones antes de considerar definitivamente cerrado uno de los episodios diplomáticos más delicados entre aliados de la OTAN durante el segundo mandato de Trump.
