
Dios nunca nos abandona
En estos tiempos de tantas tribulaciones y de momentos difíciles para muchas personas, hoy más que nunca debemos entender y asumir el hecho cierto de que Dios siempre está a nuestro lado y que jamás, sin importar las circunstancias, jamás nos abandona. Dios siempre está con nosotros, y para garantizar nuestra conexión eterna y nuestra salvación, su hijo Jesús entegró su vida por nosotros en la cruz.
En Gálatas 2:20 el apóstol Pablo dice: “Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Esto significa que, al asumir a Jesús como nuestro Señor y Salvador, nuestro antiguo yo ha muerto, y hemos nacido nuevamente en Cristo. Somos criaturas nuevas, diferentes, somos nacido en él y vivimos por él y para él. Por eso, como hermanos de Cristo, nuestro Padre Celestial, Dios, nunca nos abandona, nos cuida, nos dirige y nos protege.
Dios siempre tiene para con sus hijos amor, consuelo, misericordia y gracia. Nuestros padres terrenales hacen todo por nosotros aquí en la tierra, nos protegen, nos cuidan, nos aman, nunca un padre terrenal dejará que su hijo sufra o le suceda algo sin él entregar todo los que sea necesario para proteger a ese hijo. Si eso es nuesto padre terrenal, aún mucho más lo hará nuestro Padre Celestial. Dios nos ama profunda e intensamente.
El nos cuida y nos preserva por encima de todo y contra todo. En muchas ocasiones somos nosotros lo que nos alejamos de Dios y luego queremos pedirle a él cuentas porque nos abandonó y nos pasaron cosas díficiles. Dios nunca se aparta de nosotros, somos nosotros los que nos alejamos de él cuando nos abruman los problemas o la situaciones que no sabemos manejar. Estamos afanados de manera permanente por lo que vamos a comer, a beber o a vestir. Ese afán cotidiano nos aparta de Dios.
En el evangelio de Mateo capítulo 6 del 31 al 33, Jesús dice con claridad lo siguiente: "No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.". Y así es, si buscamos a Dios por sobre todas las cosas y siempre lo tenemos en nuestros corazones, todas las cosas de estas tierra, todo lo que necesitamos para vivir, todo será añadido. Dios es lo fundamental, todo lo demás es secundario y será sumado.
Cuando atravesamos momentos difíciles (una enfermedad, un proyecto que no se da, la pérdida de un ser querido, un grave problema económico, una desilusión amorosa, etc.) pensamos que Dios nos ha abandonado, que no nos ama, que nos ha olvidado y asumismo sentimientos de angustia, tristeza y hasta rebeldía, llegando incluso en casos extremos a renegar de la existencia de Dios. Es necesario que entiendas que precisamente en aquellos momentos de mayor tribulación y desesperación, Dios está contigo.
El es nuestro Padre Celestial y nunca nos abandona. Si el cuida de las aves, la tierra, los peces y todo, como no nos ha de cuidar a nosotros, a tí, que eres un hijo especial y querido por él. No dejes que el dolor o la tribulación momentánea te alejen de Dios, porque nuestro Dios es siempre amor y siempre está contigo para cuidarte y protegerte. Nunca, nunca, nunca, te alejes de él, de su amor, de su gracia y su misericordia.
Y para garantizar esa relación y cuidado eterno de nosotros, Dios envió a su hijo Jesús a la tierra, quien se inmoló, murió en la cruz y resucitó, para abrirnos el camino seguro de la salvación y la gracia de su Padre. Cristo es el camino, la verdad y la vida para llegar a ese Padre Celestial que nos ama, nos cuida, nos proteje y nos mima por siempre y para siempre. Asume hoy a Jesús como Señor y Salvador y tu vida será transformada, porque él vivirá en tí, y todo cambiará para tu bien y tu alegría eterna.
Euri Cabral
Comunicador y Economista.
euricabral07@gmail.com
