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martes, 1 de septiembre de 2026
Dos pescadores de Buen Hombre llevan 46 días desaparecidos sin dejar rastros

Dos pescadores de Buen Hombre llevan 46 días desaparecidos sin dejar rastros

·31 de agosto de 2026·7

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Montecristi, 31 agosto.– Un mes y 16 días han transcurrido desde que los pescadores Delson López y José Dionicio Cabrera Ventura, conocido como “Piyayo”, salieron desde la comunidad de Buen Hombre, en la provincia Montecristi, con destino a alta mar, sin que hasta el momento exista alguna pista sobre su paradero.

Como acostumbraban hacer durante la semana, ambos se levantaron la mañana del 15 de julio de 2026, prepararon sus equipos de pesca, se despidieron de sus familiares y prometieron regresar en poco tiempo. Sin embargo, nunca volvieron a sus hogares.

A unos 46 días de su desaparición, sus familiares mantienen la esperanza de encontrarlos con vida, pese a que las autoridades y los pescadores de Buen Hombre no han localizado ningún indicio de la embarcación ni de sus ocupantes en las aguas del océano Atlántico.

Ana Iris Rosario, quien lleva 18 años casada con Delson, relató que comenzó a preocuparse alrededor de las 5:00 de la tarde del día de la desaparición, debido a que los pescadores normalmente regresaban entre esa hora y las 6:00 de la tarde.

“Cuando dieron las 5:00, yo le dije a mi hija de 15 años: ‘Pero tu papá no ha venido’. Llamamos a su mamá, que trabaja en la playa, y me dijo que tampoco lo había visto. Entonces comenzamos a llamarlo a su celular y no contestaba”, narró.

Ante la falta de noticias, los familiares alertaron a las autoridades, que al día siguiente realizaron una operación de búsqueda marítima y aérea. No obstante, Rosario aseguró que esas labores se suspendieron poco después.

“Ellos mandaron un avión o un helicóptero y estuvieron buscando, pero no encontraron rastros. Eso fue el jueves 16. Al otro día ya yo no supe nada, porque dijeron que iban a volver a buscarlos, pero no vi nada”, manifestó.

Los pescadores de Buen Hombre fueron quienes mantuvieron las labores de búsqueda durante aproximadamente una semana y media. Organizados en grupos de entre seis y ocho embarcaciones, recorrieron diferentes rutas en dirección a Haití, Cuba y otras islas, con la esperanza de encontrar a sus compañeros.

Pese a sus esfuerzos, no localizaron la embarcación, pertenencias personales ni algún objeto que pudiera ofrecer una pista sobre lo ocurrido.

Vielka Andújar, esposa de José Dionicio, explicó que sus familiares también han realizado diligencias mediante consulados, pero ninguno de los dos pescadores aparece registrado como detenido en las islas a las que pudieron haber llegado tras un posible naufragio.

Aunque ambos practicaban la pesca como pasatiempo, también desarrollaban otras actividades económicas. Delson realizaba parrilladas y organizaba viajes en yola hacia Cayo Arena, mientras que Piyayo se dedicaba a la venta de puertas y ventanas.

En sus hogares, las familias continúan esperándolos con la esperanza de que regresen con vida.

Delson, de 33 años, es padre de tres hijos: una adolescente de 15 años, un niño de cuatro y una niña de tres.

“Ellos preguntan por su papá a cada rato. Son pequeños, pero siempre dicen: ‘Mami, ¿y papi?’, y yo ni sé qué decirles”, expresó Ana Iris entre lágrimas.

La mujer explicó que su hija mayor comprende la gravedad de la situación y procura mantenerse fuerte, aunque está sufriendo profundamente por la ausencia de su padre.

“Yo le pido a Dios que aparezca, que lo cuide y lo proteja donde quiera que esté y lo traiga con bien junto a su familia, porque lo estamos esperando y estamos desesperados”, agregó.

Rosario describió a Delson como un hombre tranquilo, amable y muy apreciado por los residentes de la comunidad de Buen Hombre.

Piyayo, de 34 años, dejó en su hogar a su esposa y a un bebé de apenas cuatro meses. Vielka Andújar afirmó que estas semanas han sido extremadamente difíciles para ella y su familia.

“Ha sido demasiado difícil, sin dormir y sin comer. Él me dijo: ‘Yo vengo de una vez’, y nunca volvió”, manifestó.

Andújar cuestionó la actuación de las autoridades dominicanas, al considerar que no han realizado las labores de búsqueda necesarias ni ofrecido explicaciones sobre el curso de las investigaciones. Indicó que la mayor parte de los esfuerzos ha recaído sobre las familias y los pescadores de la zona.

Pescadores explican lo que pudo ocurrir

Francisco Silvestre, pescador con más de 54 años de experiencia en el mar, explicó que las condiciones en la playa de Buen Hombre pueden cambiar considerablemente dependiendo del viento y el oleaje, lo que representa un peligro para las embarcaciones pequeñas.

“Hay tiempo bueno y hay tiempo malo. A veces el oleaje está en dos o tres pies, pero en otras ocasiones llega a diez. Cualquier embarcación frágil puede tener problemas, especialmente si se le daña el motor”, explicó.

Silvestre señaló que una avería en alta mar puede dejar una embarcación a merced del viento y las corrientes. Dependiendo de la dirección en que soplen, podría ser arrastrada hacia aguas cercanas a Haití, Cuba o mar adentro.

“A veces uno sale a pescar con el motor funcionando y, cuando llega allá, se le daña. Entonces queda a la deriva, hacia donde lo lleven la corriente y el viento. Puede ser para tierra, pero también puede ser hacia fuera”, indicó.

En relación con los dos pescadores desaparecidos, Silvestre consideró que las condiciones marítimas registradas aquel día pudieron alejarlos de la costa y dificultar su localización.

“Ese mismo día en que ellos estaban pescando, el mar no estaba muy bueno. Parece que el viento no venía desde el norte, sino desde tierra, y los empujaba hacia fuera. Por eso se ha dificultado encontrarlos”, sostuvo.

El experimentado pescador recordó que anteriormente se han producido averías de embarcaciones en Buen Hombre y que, incluso, él vivió personalmente una situación similar. En esos casos, sin embargo, los pescadores pudieron ser rescatados.

Silvestre aseguró que no recuerda una desaparición de esta naturaleza en la comunidad, especialmente porque no ha aparecido ningún objeto relacionado con la embarcación.

“Aquí nunca había ocurrido un caso de un pescador perdido sin que se tuviera alguna señal. Siempre puede aparecer un tanque, ropa o cualquier cosa que salga del bote. Pero no ha aparecido nada; de esa gente no se ha encontrado absolutamente nada”, expresó.

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