
Ébola supera los 5,000 contagios en Congo y avanza tres veces más rápido que el brote más letal de la historia
Bunia, República Democrática del Congo, 19 agosto.— El brote de ébola que golpea el este de la República Democrática del Congo superó los 5,000 casos, mientras los equipos sanitarios advierten que la epidemia avanza a una velocidad sin precedentes y está superando la capacidad de respuesta en una región marcada por la violencia, los desplazamientos masivos de población, las dificultades de acceso y la precariedad de los servicios de salud.
Datos del Ministerio de Salud congoleño citados este miércoles por The Associated Press (AP) sitúan el balance en 5,021 casos y 2,378 fallecidos hasta el domingo, lo que representa una tasa de letalidad cercana al 47.4%.
La epidemia se desarrolla en algunas de las condiciones más difíciles para contener una emergencia sanitaria: inseguridad provocada por grupos armados, comunidades desplazadas, carreteras deficientes y un intenso movimiento de personas entre localidades, especialmente en las zonas rurales y mineras.
De acuerdo con AP, el actual brote ha infectado y causado la muerte de personas a un ritmo superior al observado en cualquier otra epidemia de ébola desde que se tiene registro. Desde la detección del primer caso, se ha propagado aproximadamente tres veces más rápido que el devastador brote de África occidental de 2014-2016, que terminó provocando más de 11,000 muertes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, de mantenerse la actual evolución, la emergencia congoleña probablemente terminará superando aquel brote, considerado hasta ahora el más mortal de la historia.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió el martes durante una reunión convocada por la organización que la enfermedad continúa propagándose rápidamente y que permanece elevado el riesgo de una mayor expansión tanto dentro del Congo como hacia otros países.
Tedros reconoció que la epidemia está todavía “lejos de estar bajo control”.
Una variante sin vacuna ni tratamiento aprobados
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las autoridades es que el actual brote está causado por el virus Bundibugyo, una variante poco frecuente del virus del Ébola para la cual no existen vacunas ni tratamientos específicamente aprobados.
La situación se agrava porque gran parte de los nuevos contagios está apareciendo entre personas que no se encontraban previamente bajo vigilancia epidemiológica, una señal de que las cadenas de transmisión avanzan más rápidamente que la capacidad de los equipos encargados de identificar y seguir a los contactos de pacientes infectados.
La enfermedad del Ébola es grave y frecuentemente mortal. Se transmite principalmente mediante contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como por objetos contaminados.
El desafío actual consiste no solamente en atender a quienes enferman, sino también en identificar rápidamente a todas las personas con las que estuvieron en contacto para interrumpir las cadenas de transmisión.
Pero en el este congoleño esa labor se ha convertido en una carrera contra el tiempo.
Personal sanitario agotado y protestas por falta de pago
A la velocidad de propagación se suma el agotamiento de médicos, enfermeras y demás trabajadores sanitarios.
Thérèse Anyiya, enfermera que trabaja en Bunia, capital de la provincia de Ituri, explicó a AP que el personal se encuentra exhausto debido a las elevadas exigencias de trabajo y las deficientes condiciones laborales.
Algunos trabajadores sanitarios incluso han realizado huelgas después de no recibir sus salarios.
Anyiya advirtió que, si los responsables de gestionar la respuesta no adoptan medidas más serias, otros trabajadores podrían terminar retirándose de las labores contra la epidemia debido al agotamiento acumulado.
Violencia contra los equipos que combaten el ébola
Ituri, la provincia más golpeada por la epidemia, también se ha convertido en escenario de episodios de violencia contra los propios trabajadores encargados de combatir la enfermedad.
El lunes, residentes del territorio de Aru atacaron a un equipo sanitario después de que se reportara allí un caso sospechoso.
Una multitud incendió una ambulancia y causó daños a otros dos vehículos, según informó Michael Wani, presidente de la Unión de Asociaciones Culturales para el Desarrollo de Ituri.
La falta de información y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias se encuentran entre los problemas que alimentan ese tipo de reacciones.
El doctor Martin Cwinyay, involucrado en las operaciones contra el brote en Ituri, considera indispensable acercar mucho más la respuesta sanitaria a las comunidades, especialmente a las poblaciones rurales, las zonas mineras y los asentamientos de personas desplazadas.
MSF pide involucrar directamente a las comunidades
Trish Newport, coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF), advirtió que una parte de la población de las regiones afectadas todavía no dispone de la información esencial para reconocer la enfermedad y saber cómo actuar ante un posible contagio.
Newport sostuvo que las comunidades necesitan conocer la existencia y gravedad del brote, participar activamente en la respuesta y recibir información clara sobre los signos y síntomas de la enfermedad y sobre lo que deben hacer cuando una persona comienza a sentirse enferma.
La información resulta especialmente importante en las regiones mineras, donde miles de trabajadores se desplazan constantemente de una explotación a otra en busca de oro y otros minerales.
Ese movimiento de población dificulta enormemente el rastreo de contactos y puede transportar el virus desde una comunidad hacia otra antes de que las autoridades detecten a la persona infectada.
El virus pudo circular desde febrero
Los especialistas consideran que el actual brote comenzó a propagarse desde la localidad minera de Mongbwalu posiblemente desde febrero, varios meses antes de que las autoridades congoleñas declararan oficialmente la epidemia el 15 de mayo.
Ese período de circulación no detectada habría permitido al virus establecer numerosas cadenas de transmisión antes de que comenzara la respuesta sanitaria organizada.
Desde entonces, los equipos encargados de frenar la epidemia han intentado recuperar terreno, pero deben hacerlo enfrentando simultáneamente amenazas de grupos rebeldes, comunidades traumatizadas por décadas de violencia, desplazamientos constantes de población y carreteras en pésimas condiciones que dificultan llegar rápidamente hasta los territorios afectados.
Mortalidad llega al 70% en Kivu del Norte
Otro elemento que preocupa a los especialistas es la elevada proporción de pacientes que están muriendo.
Aunque el brote de África occidental de 2014-2016 continúa siendo el más mortal registrado entre las epidemias causadas por los virus del Ébola, los datos del Gobierno congoleño muestran que el actual brote de Bundibugyo está provocando una mayor proporción de fallecimientos entre las personas infectadas.
Los especialistas atribuyen esa situación, entre otros factores, a que la atención médica y el apoyo sanitario no están llegando suficientemente rápido a los enfermos. Además, muchas personas no comunican sus síntomas o buscan atención cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.
Las diferencias entre las seis provincias afectadas son significativas.
La tasa general de letalidad se sitúa en 47.4%, pero en las regiones donde la respuesta enfrenta mayores dificultades el porcentaje es considerablemente superior.
En Kivu del Norte, por ejemplo, la tasa de mortalidad alcanza aproximadamente 70% de los casos registrados.
La emergencia adquiere además un rostro especialmente doloroso entre los niños. Imágenes tomadas por AP el martes en Bunia muestran a trabajadores protegidos con equipos especiales durante los entierros de Mave Mercienne, de tres años, y Baudjo Baraka Jules, de seis, ambos fallecidos como consecuencia del ébola.
Con más de 5,000 contagios y 2,378 fallecidos, la combinación de una variante sin vacuna específicamente aprobada, alta movilidad de la población, inseguridad, resistencia comunitaria, dificultades para rastrear contactos y agotamiento del personal sanitario mantiene a las autoridades congoleñas y organismos internacionales ante una emergencia que todavía no muestra señales claras de estar controlada.
Fuente: The Associated Press (AP), información de Chinedu Asadu y Constant Same Bagalwa, con datos del Ministerio de Salud de República Democrática del Congo, la OMS y Médicos Sin Fronteras.
Nota original de The Associated Press
