
Eclipse lunar casi total ofrece un espectáculo en los cielos de América y Europa
Salvador, Brasil, 28 agosto.– Un eclipse lunar parcial de extraordinaria intensidad ofreció entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes un espectáculo visible desde amplias regiones de América y Europa, donde millones de personas pudieron contemplar cómo la sombra de la Tierra cubría casi completamente la Luna.
Imágenes captadas por fotógrafos de The Associated Press (AP) documentaron el fenómeno desde diferentes puntos del planeta, mostrando el progresivo oscurecimiento del satélite y las tonalidades rojizas y cobrizas que adquirió durante las etapas de mayor intensidad.
Una de las fotografías de la agencia mostró la Luna detrás de una palmera durante el eclipse parcial en Salvador, capital del estado de Bahía, Brasil, durante la madrugada de este 28 de agosto.
El fenómeno fue especialmente llamativo debido a que aproximadamente el 96% de la superficie visible de la Luna penetró en la umbra terrestre, la zona más oscura de la sombra proyectada por nuestro planeta.
Pese a ese elevado porcentaje, el evento no llegó técnicamente a convertirse en un eclipse lunar total, ya que una pequeña porción del disco lunar permaneció fuera de la umbra.
De acuerdo con información de la NASA, los eclipses lunares se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna alcanzan una alineación que permite que la sombra terrestre se proyecte sobre el satélite natural.
En esta ocasión, la alineación fue suficiente para cubrir prácticamente toda la superficie lunar, pero no para ocultarla completamente, razón por la cual el fenómeno quedó clasificado como un eclipse lunar parcial profundo.
La fase penumbral comenzó durante la noche del jueves 27 de agosto y posteriormente la Luna empezó a penetrar en la umbra, haciendo cada vez más evidente el oscurecimiento de su superficie.
El momento de máxima intensidad se produjo alrededor de la medianoche en el horario del este de Estados Unidos, aunque la hora de observación varió dependiendo de la ubicación geográfica de cada país.
El espectáculo pudo contemplarse desde buena parte de Estados Unidos, Canadá, México, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, además de zonas de Europa occidental y África, siempre que las condiciones meteorológicas permitieran mantener una visión despejada del cielo.
Durante el máximo del eclipse, la Luna presentó en numerosos lugares una característica tonalidad rojiza o cobriza. Ese cambio de color se produce porque parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar.
La atmósfera dispersa con mayor facilidad las longitudes de onda correspondientes a los colores azules, mientras permite que una mayor proporción de las tonalidades rojizas llegue hasta la Luna. Es un fenómeno similar al que produce los colores rojos y anaranjados observados durante los amaneceres y atardeceres.
Por esa razón, aunque la Tierra bloquea la luz solar directa durante un eclipse, una parte de la iluminación filtrada por la atmósfera terrestre continúa llegando hasta el satélite, produciendo los tonos rojizos que popularmente han dado origen a la expresión “Luna de sangre”.
A diferencia de los eclipses solares, la observación de un eclipse lunar no representa peligro para la vista y no requiere gafas ni filtros especiales, por lo que el fenómeno pudo contemplarse directamente a simple vista.
Binoculares y telescopios permitieron, sin embargo, apreciar con mayor detalle el avance de la sombra terrestre y los cambios de tonalidad registrados sobre la superficie lunar.
La profundidad alcanzada convirtió el eclipse de este 28 de agosto en un acontecimiento particularmente atractivo para aficionados a la astronomía y fotógrafos, debido a que solamente una estrecha franja de la Luna permaneció fuera de la sombra más oscura de la Tierra.
Desde distintos lugares de América, las condiciones permitieron observar buena parte de las diferentes etapas del fenómeno, mientras que en Europa la proximidad del amanecer y la posición cada vez más baja de la Luna sobre el horizonte condicionaron la visibilidad.
En España, por ejemplo, la fase parcial comenzó aproximadamente a las 4:33 de la madrugada, hora peninsular, y el máximo ocurrió alrededor de las 6:12, cuando el satélite se encontraba descendiendo hacia el horizonte occidental.
El eclipse fue también ampliamente visible desde Sudamérica. Países como Brasil, Argentina, Colombia, Perú y otras naciones de la región tuvieron oportunidad de contemplar cómo la sombra terrestre avanzaba progresivamente sobre el disco lunar.
Las fotografías difundidas por AP dejaron constancia del espectáculo celeste desde distintos escenarios, combinando la Luna parcialmente oscurecida con paisajes urbanos y naturales.
El fenómeno se extendió durante varias horas si se toman en consideración las fases penumbrales, mientras que la etapa parcial —cuando la Luna se encontraba directamente dentro de la umbra terrestre— tuvo una duración superior a tres horas.
Aunque visualmente durante su punto máximo pudo parecer prácticamente total, la pequeña porción que permaneció iluminada fue suficiente para mantener su clasificación astronómica como eclipse parcial.
El acontecimiento convirtió así la noche del 27 y la madrugada del 28 de agosto de 2026 en una jornada especial para los observadores del cielo, con América entre las regiones privilegiadas para contemplar uno de los eclipses lunares parciales más profundos de los últimos años.
Fuente: AP
