
Economía de la Reputación: Comunicación, relaciones y coherencia para construir confianza
Por Alejandra Lora
Consultora en comunicación
Entender la economía de la reputación exige a las organizaciones y sus líderes alinear sus acciones con su comunicación, administrando la confianza social y asumiendo una responsabilidad colectiva que trascienda los intereses económicos.
Vivimos tiempos de incertidumbre económica, desigualdad y descontento social, acompañados de crecientes exigencias ciudadanas de respuesta a nuestros gobernantes. Si algo puede resumir este contexto es que nos encontramos ante «una crisis de confianza en las organizaciones, los gobiernos y el liderazgo global». Confirmado esto por diversos estudios.
Uno de estos es el Barómetro de Confianza de Edelman de 2025, que señala que el 61 % de sus encuestados expresa un descontento moderado o alto, asociado a la percepción de que empresas y gobiernos dificultan sus vidas, atienden intereses particulares y favorecen injustamente a los ricos.
Para comprender el este concepto de la economía de la reputación, podríamos decir que describe cómo las valoraciones que los públicos y audiencias digitales construyen sobre una persona u organización influyen en la confianza que le otorgan y en sus decisiones de compras, inversión, contratar un bien o servicio, colaborar o brindar apoyo a una causa.
Esto nos lleva a ver la reputación como un recurso estratégico que se construye mediante la coherencia entre las acciones, los mensajes y los compromisos cumplidos.
Se le atribuye un valor que reside en la capacidad de generar relaciones sostenibles, reducir la incertidumbre y facilitar el acceso a oportunidades, con consecuencias económicas y sociales palpables.
En 2012, al analizar la pérdida de confianza derivada de la crisis de 2008–2009, Ángel Alloza reflexionó en torno al término «economía de la reputación». Aunque cabe destacar que el término se utilizó décadas antes. Su planteamiento destaca cómo la gestión de la reputación y las relaciones con los grupos de interés pueden contribuir a recuperar la confianza perdida.
La idea central expone que la correcta gestión de la reputación en el entorno digital se convierten en palancas para recuperar la confianza perdida. Otros autores, como Michael Fertik y David C. Thompson, presentan la reputación digital como una forma de valor que influye en las oportunidades profesionales, financieras y sociales.
Esto explica la importancia de la escucha. Abrir el corazón y las organizaciones para escuchar a los grupos de interés, identificar riesgos y corregir oportunamente los problemas. La valoración o percepción que los consumidores tienen de una empresa puede modificar decisiones de compra y resultados económicos.
La economía de la reputación crece en importancia con el aumento de las comunidades digitales y las economías del reconocimiento. El acceso a una enorme cantidad de información sobre personas, empresas, gobiernos y líderes convierte la reputación digital en un recurso estratégico.
Recordemos que la reputación es un activo intangible. Brand Finance advierte que la reputación, por sí misma, no cumple los criterios contables para reconocerse como un activo. Sin embargo, es importante comprender el valor de los activos y recursos intangibles de una empresa, incluyendo la reputación. El estudio GIFT™ 2025 de la firma Brand Finance reveló que el valor global de los activos intangibles de compañías que cotizaban en bolsa alcanzó en 2025 una cifra récord de 97,6 billones de dólares, lo que representa un aumento sustancial del 23 % respecto a 2024. Esta cifra corresponde al conjunto de activos intangibles analizados, no a una valoración de la reputación.
Entender la economía de la reputación conduce a ser más conscientes del rol de las organizaciones y sus líderes ante la sociedad, evitando una distancia marcada entre lo que las organizaciones comunican y lo que hacen. El impacto de sus acciones, en lo social,
Los tomadores de decisión deben prestar atención a en el cuidado del medio ambiente y en las economías, repercute en la administración de la confianza. las necesidades sociales y considerar su responsabilidad por el bien colectivo, más allá de los intereses económicos de las empresas e instituciones. Esto se expresa en el trato a los empleados, la atención a los clientes, el cumplimiento de los compromisos, la buena gobernanza y el diálogo con las comunidades.
