
Una idea modesta para salir del estancamiento en el estrecho de Ormuz: un pacto compartido
Un grupo de investigación se basó en un pacto europeo sobre el carbón y el acero, ahora desaparecido, para sugerir la formación de una coalición de países que compartiría el control del estrecho de Ormuz.
Por Neil MacFarquhar
Si la guerra de Estados Unidos contra Irán surgió de las tensiones persistentes en torno a su programa nuclear, el enfoque ha virado de manera abrupta al control iraní del estrecho de Ormuz. El resultado es la obstrucción de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y una disputa encarnizada que ha regresado a las dos partes a un conflicto abierto.
Pese a las reiteradas afirmaciones del presidente Donald Trump de que Irán no tiene armada y de que el estrecho permanece abierto a la navegación, el tráfico marítimo se ha desplomado con los renovados ataques iraníes contra barcos comerciales. La diplomacia prácticamente se ha paralizado y, durante el fin de semana, las fuerzas estadounidenses e iraníes continuaron intercambiando ataques en la región. Expertos militares consideran que intentar abrir por la fuerza un pasaje tan angosto y vulnerable en medio de una guerra sería un esfuerzo mortal y, en última instancia, condenado al fracaso.
En busca de una solución, un grupo de análisis planteó un posible modelo de acuerdo para el golfo Pérsico. Se basa en un tratado poco conocido, ya en desuso, que en su día reguló la producción conjunta de carbón y acero en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
La propuesta del grupo, esbozada en un informe publicado este mes, es la siguiente: los países que rodean el golfo lo tratarían como un territorio compartido —una especie de bien común regional— y solo cobrarían una tarifa nominal a los buques petroleros para el mantenimiento de sus aguas. Eso podría ajustarse al derecho internacional, satisfacer la exigencia de Teherán de ejercer un mayor control y dar a los ocho Estados que rodean el golfo un interés en mantener la paz, señaló el grupo.
“Si no podemos imaginar un mundo en el que estos países administren una tarifa nominal para realizar algunos trabajos de seguridad marítima y ambiental, entonces eso es una especie de indicador de si habrá algún camino hacia una paz regional más duradera”, dijo Esfandyar Batmanghelidj, fundador y director ejecutivo de la Bourse & Bazaar Foundation, un centro de estudios con sede en Londres centrado en el desarrollo y la diplomacia en Medio Oriente y la región.
“Hasta que no logremos esta clase de cooperación más básica, no vamos a poder avanzar en las cosas más importantes”, agregó en una entrevista telefónica.
La idea principal detrás de la propuesta es que la situación del golfo Pérsico es comparable con la de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. En medio de la lucha por recuperarse de dos conflictos sangrientos y devastadores, Robert Schuman, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, rechazó la idea de aislar a Alemania, como se había hecho tras la Primera Guerra Mundial.
En lugar de eso, Francia y Alemania unieron fuerzas para producir carbón y acero, dos componentes clave para el armamento, bajo un acuerdo conocido como la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Eso hizo que una guerra entre estos dos rivales históricos fuera “no solo impensable, sino materialmente imposible”, señaló Schuman en una declaración de 1950.
La firma del Plan Schuman, que creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés en París en 1951.Credit...Agence France-Presse — Getty Images
A Francia y Alemania se les unieron Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, una coalición que con el tiempo condujo a la creación de la Unión Europea.
Lograr una unión de este tipo en la región del Golfo implicaría superar numerosos obstáculos, entre ellos las diferencias en las agendas políticas y las rivalidades históricas. Aun así, la alternativa actual —tratar de forzar la apertura del estrecho con la fuerza militar— sería sumamente difícil.
El Pentágono lleva décadas planeando una manera de reabrir el estrecho de Ormuz en caso de un conflicto, dijo Mara Karlin, profesora de asuntos de seguridad nacional en la Universidad Johns Hopkins que dirigió la planificación militar estratégica durante el gobierno de Biden como subsecretaria de Defensa.
El rastreo de minas es una labor increíblemente lenta y ardua, y los pocos buques de la Armada estadounidense diseñados para esa tarea quedarían expuestos, dijo. Por eso, siempre se dio por sentado que un armisticio sería un requisito previo.
“La reapertura se ha enfocado casi por completo en un entorno permisivo porque simplemente se considera demasiado difícil intentar reabrir y pasar por este laborioso proceso de despejar minas cuando un solo ataque reinicia toda la misión”, dijo. Instalar una sola mina nueva, o incluso amenazar con hacerlo, puede disuadir la navegación marítima.
Otro método sería que Estados Unidos o algún tipo de coalición internacional proporcionara escoltas. Este proceso fue utilizado por la Armada estadounidense para proteger a los petroleros con bandera kuwaití durante el ataque de Irán hacia el final de la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980. Eso desató enfrentamientos frecuentes con las fuerzas iraníes, y un buque de guerra que chocó contra una mina estuvo a punto de hundirse.
En los años que han pasado desde entonces, Irán ha desarrollado amenazas mucho más ágiles, como drones y misiles lanzados desde plataformas móviles, además de las lanchas rápidas de ataque utilizadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, a veces llamada su “flota mosquito”.
“Tal vez podamos neutralizar su capacidad para obstaculizar la navegación, pero basta con que una lancha de la ‘flota mosquito’, un par de minas o unos cuantos drones logren pasar para que, en los hechos, el comercio vuelva a quedar bloqueado”, dijo Ryan Crocker, exembajador de Estados Unidos en varios países de la región, entre ellos Irak y Kuwait.
Para neutralizar los ataques iraníes se necesitarían fuerzas terrestres considerables que controlen la extensa costa iraní, lo cual aumentaría enormemente el riesgo de bajas estadounidenses. “Creo que hasta la fecha el cálculo ha sido que podemos reabrir el estrecho, pero no en un plazo ni a un costo que se considerara aceptable”, afirmó Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora de política exterior del Brookings Institution.
Mujeres con vestimenta negra están de pie frente a una multitud de otras personas, algunas con banderas, delante de una lancha rápida gris en exhibición.
Iraníes rezando en mayo en Teherán con una lancha rápida de ataque del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica al fondo que estuvo en exhibición durante una manifestación progubernamental.Credit...Arash Khamooshi/Polaris para The New York Times
Irán ha insistido en que el Artículo 5 del memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio le otorgaba a Teherán plena autoridad para restaurar la navegación normal. El país ha acusado a Estados Unidos de intentar socavar su poder de negociación abriendo un canal de navegación alternativo que bordea la costa de Omán en el lado occidental del estrecho de Ormuz.
En su informe, Batmanghelidj y su colega Mehran Haghirian, de la Bourse & Bazaar Foundation, señalan que grandes puertos del golfo Pérsico, como Jebel Ali en Dubái, ya cobran tarifas de servicio a los barcos que utilizan sus instalaciones, por lo que no sería un cambio radical otorgar una autoridad similar en su lugar a un organismo supranacional que repartiera las ganancias.
El paso más lógico, afirmaron los autores, sería aplicar dichas tarifas a los buques petroleros más grandes que transitan por el golfo anualmente, incluyendo a 600 superpetroleros de dimensiones enormes que hacen numerosos viajes. El valor anual de los envíos de petróleo ronda los 600.000 millones de dólares, según la Agencia Internacional de la Energía. Los transportistas apenas notarían un pequeño cargo adicional, y los petroleros representan el mayor riesgo de daño ambiental, indicó el informe.
Seis Estados árabes de la región del Golfo —Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Omán, todos ellos aliados de Estados Unidos— ya pertenecen a una organización llamada Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. Aunque generalmente es eficaz a la hora de elaborar directrices colectivas sobre asuntos cotidianos como la industrialización, la organización es notoriamente conflictiva cuando se trata de emprender acciones políticas conjuntas.
Añadir a Irán e Irak a esa mezcla podría hacer que el consejo sea aún más inestable, una preocupación planteada por algunos funcionarios europeos, dijo Batmanghelidj. Ellos ven a Medio Oriente como un lugar permanentemente desgarrado por el conflicto, pero Francia y Alemania tenían la misma reputación después de la Segunda Guerra Mundial, señaló.
La gran pregunta es si Estados Unidos e Irán aceptarían participar.
IRNA, la agencia oficial de noticias de la República islámica, publicó un largo ensayo el 10 de julio expresando interés en un acuerdo colectivo, y también reprodujo la propuesta de la Bourse & Bazaar.
“El estrecho de Ormuz no es simplemente un pasaje para la transferencia de bienes y energía, sino más bien una oportunidad para la cooperación regional”, decía el ensayo en IRNA. “Si se maneja adecuadamente, sus beneficios económicos y financieros pueden compartirse de manera más justa entre los países de la región”.
La seguridad nacional iraní “depende de preservar los ‘acuerdos iraníes’ que rigen el estrecho de Ormuz”, afirmó el general Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento de Irán y su principal negociador, en un comunicado la semana pasada. Al mismo tiempo, “también debemos utilizar las herramientas de la diplomacia y las negociaciones para lograr y materializar nuestros intereses nacionales”, dijo.
Nadie sabe cómo podría responder Trump a esa propuesta. Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, han insistido en que Ormuz vuelva al estado de navegación internacional sin restricciones que existía antes de la guerra.
Esa parecía ser la posición de Trump. Luego sugirió cobrar una tarifa del 20 por ciento sobre todo el cargamento a cambio de que la Armada estadounidense protegiera el estrecho, antes de retirar la propuesta 24 horas después.
Así que uno de los obstáculos principales ahora, dijeron los analistas, es la falta de objetivos bien definidos en la política estadounidense. “Creo que el mayor aspecto negativo en este momento es la incertidumbre sobre la posición de Estados Unidos”, dijo Crocker, el exembajador. “Los Estados del Golfo definitivamente necesitan ese tipo de garantía a largo plazo de Estados Unidos antes de estar preparados para dar cualquier paso unilateral o colectivo”.
Fuente: The New York Times
