
EE. UU. e Irán reanudan intenso intercambio de ataques mientras se aleja una solución al conflicto
EL CAIRO, 31 julio.— Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar ataques con misiles el jueves, en una nueva escalada del conflicto que enfrenta a ambos países desde hace cinco meses y que reduce las expectativas de una pronta solución diplomática, mientras la violencia continúa extendiéndose por Oriente Medio e involucra cada vez a más actores regionales.
Tras una breve pausa en las hostilidades durante los últimos días, las fuerzas estadounidenses lanzaron una nueva ofensiva contra decenas de objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní, incluidos centros de mando, instalaciones de misiles y drones, así como infraestructura militar y de vigilancia. En respuesta, Irán disparó una nueva andanada de misiles que impactó distintos puntos de la región, reanudando el patrón de ataques y represalias que ha caracterizado la confrontación desde su inicio.
La renovada ofensiva volvió a poner en duda los esfuerzos diplomáticos que buscaban contener la guerra y evitar una escalada de mayores proporciones. Analistas consideran que el conflicto ha entrado en una fase más peligrosa, con un creciente riesgo de involucrar a otros países de la región y afectar aún más la estabilidad del mercado energético mundial.
Uno de los episodios más significativos de la jornada ocurrió en Jordania, donde las autoridades informaron que sus sistemas de defensa interceptaron misiles iraníes por segundo día consecutivo. El país, aliado de Estados Unidos y que alberga tropas estadounidenses, volvió a convertirse en escenario indirecto del enfrentamiento entre Washington y Teherán.
En Kuwait, un misil alcanzó la zona norte del país y provocó la muerte de un trabajador de una empresa china, según informaron las autoridades. El incidente elevó la preocupación sobre la posibilidad de que el conflicto afecte directamente a países del Golfo que hasta ahora habían intentado mantenerse al margen de la confrontación.
La expansión de la violencia también se reflejó en otros frentes. Durante la semana, drones provocaron incendios en dos embarcaciones dedicadas al transporte de gas natural en el puerto egipcio de Damietta, mientras Arabia Saudí denunció nuevos ataques con drones dirigidos contra instalaciones petroleras y atribuidos a milicias iraquíes respaldadas por Irán. Estos episodios alimentan el temor de que el conflicto termine afectando rutas marítimas estratégicas y la infraestructura energética de la región.
La guerra ha generado además nuevas tensiones sobre la seguridad de las principales rutas de navegación del Golfo Pérsico y el mar Rojo. El tránsito de buques por el estratégico estrecho de Ormuz continúa disminuyendo debido al riesgo de ataques, mientras persisten amenazas sobre otras rutas marítimas utilizadas para el transporte internacional de petróleo y gas, con efectos directos sobre los mercados energéticos.
Pese a los esfuerzos de mediación impulsados por varios países de la región, entre ellos Egipto y Pakistán, las posibilidades de alcanzar un alto el fuego duradero siguen debilitándose. Las negociaciones permanecen estancadas y ninguna de las partes ha mostrado disposición a reducir sus operaciones militares, mientras el intercambio de ataques continúa ampliando el alcance geográfico del conflicto. AP
