
EE. UU. exige respuestas a Rusia por muerte en laboratorio de peste y evalúa posibles riesgos sanitarios
Washington, 7 de octubre de 2026.— El Gobierno del presidente Donald Trump intensificó sus gestiones diplomáticas para esclarecer la muerte de una trabajadora de un laboratorio ruso dedicado al estudio de la peste, mientras las autoridades estadounidenses recopilan información de inteligencia y evalúan posibles respuestas sanitarias ante la limitada cooperación de Moscú, según informó la cadena CNN.
El fallecimiento de la investigadora de 28 años en el Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en Siberia, encendió las alarmas en distintas dependencias federales. Sin embargo, la escasez de información sobre las circunstancias del caso mantiene abiertas preguntas fundamentales sobre la enfermedad que contrajo, los riesgos de propagación y las medidas que podrían resultar necesarias para proteger a la población estadounidense.
Como parte de sus esfuerzos, Washington presentó una solicitud diplomática formal de información, conocida como démarche, confirmó a CNN una fuente familiarizada con el asunto. Un portavoz del Departamento de Estado señaló que Estados Unidos también mantiene comunicaciones oficiales con otros países para intercambiar datos sobre el episodio.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reclamó el martes que Rusia proporcione más información a la comunidad internacional. Aunque reconoció que el incidente podría tener un alcance mayor del que se conoce, advirtió que la falta de datos hace prematuro especular sobre sus consecuencias.
Los contactos entre ambos gobiernos comenzaron el viernes anterior, de acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado. Las comunicaciones han incluido intercambios entre especialistas sanitarios de esa dependencia y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, y continuaban mientras Rubio expresaba su expectativa de que Moscú ampliara la información disponible en las siguientes horas y días.
Trump declaró el martes por la tarde, frente a la Casa Blanca, que tenía prevista una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, para abordar el asunto. También indicó que las agencias estadounidenses probablemente estarían en condiciones de comunicar nuevos detalles al día siguiente.
Hasta el momento del reporte, la cooperación rusa había sido limitada. Según personas familiarizadas con las gestiones consultadas por CNN, los funcionarios estadounidenses recibieron con escepticismo los pocos datos facilitados y mantienen dudas sobre la transparencia del Kremlin.
Pese a esa incertidumbre, Washington no había adoptado restricciones adicionales de viaje para impedir una eventual propagación. Un funcionario explicó que las decisiones dependerán de la información obtenida mediante los canales diplomáticos y los servicios de inteligencia. Estados Unidos ya desaconseja viajar a Rusia por razones que incluyen el riesgo de detenciones arbitrarias y la guerra en Ucrania.
Una de las principales interrogantes es si la trabajadora fallecida la semana pasada contrajo peste neumónica o una enfermedad infecciosa diferente. Según el sitio web del instituto, sus investigadores también estudian agentes relacionados con el cólera, el ántrax y la brucelosis.
Las autoridades estadounidenses han solicitado, además, información sobre si el agente infeccioso fue sometido a modificaciones mediante investigaciones denominadas de “ganancia de función”. La posibilidad de que existieran cambios en sus características podría alterar considerablemente la respuesta sanitaria de Estados Unidos y de otros países, aunque el reporte no confirma que tales modificaciones hayan ocurrido.
Rubio y otros integrantes del Gobierno han procurado reducir la preocupación pública sobre una amenaza inmediata para los estadounidenses. Sus declaraciones destacan que las autoridades siguen de cerca el caso y que la peste neumónica puede tratarse con antibióticos.
Dentro del Gobierno, sin embargo, persiste una marcada inquietud por la ausencia de información suficiente, según las fuentes de CNN. A esa preocupación se suman las medidas adoptadas por Rusia, entre ellas la cuarentena del hospital donde recibió atención la investigadora, anunciada por el alcalde del distrito de Shelekhovsky. Un medio regional informó que unas 200 personas permanecían bajo observación.
Un funcionario estadounidense consultado por la cadena manifestó que todavía se desconoce gran parte de lo sucedido y expresó su temor de que Rusia mantenga una actitud de poca transparencia. Comparó esa posibilidad con los cuestionamientos a la información proporcionada por China durante la emergencia del covid-19, una valoración atribuida al funcionario.
Trump había descrito el lunes el episodio como un problema importante para Rusia y planteado que Estados Unidos podría ofrecer algún tipo de asistencia, sin precisar en qué consistiría esa ayuda.
En una declaración oficial, el Departamento de Estado confirmó que varias agencias federales monitorean el fallecimiento por una presunta infección de peste neumónica, pero subrayó que numerosos detalles siguen sin corroborarse. La dependencia pidió a las autoridades rusas divulgar información exacta con rapidez y apertura, y reiteró su recomendación de no viajar a ese país.
Las gestiones para reconstruir lo ocurrido y determinar los riesgos están encabezadas por funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado. También participan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y la Administración de Preparación y Respuesta Estratégica, según funcionarios y otras personas familiarizadas con el proceso.
Una fuente indicó que representantes del Gobierno de Trump han mantenido contactos informales con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque el presidente retiró la financiación estadounidense al organismo poco después de asumir el cargo, su administración ha continuado comunicándose con esa institución ante situaciones de emergencia.
La OMS informó el lunes que estaba en contacto con las autoridades rusas para verificar las circunstancias de la muerte. No obstante, también había recibido información limitada hasta el momento del reporte.
Lawrence Gostin, profesor de derecho sanitario global de la Universidad de Georgetown y colaborador de la OMS, cuestionó la posibilidad de confiar en los datos del Kremlin sin transparencia ni una evaluación independiente.
Asimismo, sostuvo que, a su juicio, el caso apuntaba a investigaciones de elevado riesgo y a medidas deficientes de bioseguridad en el laboratorio. Esas apreciaciones corresponden al especialista citado por CNN.
La ubicación relativamente remota del instituto, en el este de Rusia, y las características de transmisión de la peste neumónica ofrecen a los expertos cierta confianza en que una amenaza inmediata podría contenerse.
La peste neumónica es una infección bacteriana, a diferencia del coronavirus que desencadenó la pandemia de 2020. Aunque puede ser mortal sin tratamiento, existen antibióticos eficaces y ampliamente disponibles para combatirla, según recoge el reporte.
Funcionarios y especialistas externos señalaron que hay pocos indicios de que el incidente pueda provocar otra crisis sanitaria mundial. Sin embargo, consideran que pone de manifiesto las dificultades para detectar, evaluar y preparar respuestas frente a posibles amenazas biológicas cuando la información llega de manera incompleta.
De acuerdo con esas fuentes, los CDC podrían disponer de las reservas médicas necesarias para enfrentar una infección de peste neumónica convencional. La incertidumbre sería mayor si se tratara de una versión modificada del agente, tanto respecto a la eficacia de los recursos disponibles como al tiempo que requeriría desarrollar un tratamiento, en caso de ser necesario.
Jennifer Nuzzo, profesora de epidemiología y directora del Centro de Pandemias de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, advirtió que el episodio ocurre en un momento de debilitamiento de la capacidad de respuesta sanitaria en Estados Unidos y en el ámbito internacional, debido a los recortes de financiación y a la presión de otras emergencias.
La OMS ha propuesto una fuerte reducción presupuestaria tras un déficit de 600 millones de dólares provocado por la salida de Estados Unidos, según CNN. Nuzzo agregó que los esfuerzos para contener los brotes de sarampión también han reducido considerablemente la capacidad estadounidense para afrontar una nueva emergencia.
La especialista describió un sistema sometido a una fuerte presión y alertó de que la aparición de otro patógeno complicaría todavía más las labores sanitarias. Mientras tanto, Washington continúa buscando información que permita determinar qué ocurrió en Irkutsk y si existe algún riesgo más allá de las personas vinculadas directamente con el caso.
