
EEUU e Irán reanudan intercambio de misiles mientras se desvanece la esperanza de una salida rápida al conflicto
El Cairo, Egipto, 30 julio.— Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar intensos ataques con misiles este jueves, reanudando un patrón de represalias que alimenta el temor a una nueva escalada regional y reduce las posibilidades de una solución diplomática en el conflicto que desde hace cinco meses mantiene en vilo a Oriente Medio y sacude la economía mundial.
Tras una breve pausa que había generado expectativas de una posible desescalada, ambas partes retomaron las hostilidades con nuevos bombardeos, en un escenario que amenaza con involucrar a más países de la región y profundizar las consecuencias sobre los mercados energéticos y el comercio internacional.
La renovada ola de violencia se produjo apenas un día después de que las fuerzas estadounidenses lanzaran una amplia ofensiva contra objetivos de la Guardia Revolucionaria iraní, en respuesta al ataque con misiles lanzado por Teherán contra una base militar estadounidense en Jordania. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la operación se extendió durante unas dos horas y alcanzó decenas de instalaciones militares, incluidos centros de mando, bases de misiles y drones, así como sistemas costeros de vigilancia y defensa.
Como respuesta, Irán lanzó una nueva andanada de misiles, intensificando un ciclo de ataques y contraataques que vuelve a alejar la posibilidad de negociaciones inmediatas.
El conflicto se extiende a otros países
La expansión del enfrentamiento quedó reflejada en los incidentes registrados en varios países vecinos.
Las Fuerzas Armadas de Jordania informaron que interceptaron por segundo día consecutivo varios misiles iraníes que atravesaban su espacio aéreo, evitando víctimas en territorio jordano. El gobierno de Amán mantiene un delicado equilibrio entre su cooperación militar con Washington y las crecientes presiones internas derivadas del conflicto.
En Kuwait, las autoridades confirmaron que un ataque en la zona norte del país causó la muerte de una persona, mientras se investigan los daños provocados por el impacto.
En Egipto, drones incendiaron dos embarcaciones de gas natural atracadas en el puerto mediterráneo de Damietta, un episodio que amplía aún más el radio geográfico de la confrontación.
Arabia Saudí, por su parte, denunció haber sido blanco de ataques lanzados por milicias respaldadas por Irán desde territorio iraquí. Días antes había informado que sus defensas aéreas derribaron drones dirigidos contra instalaciones petroleras estratégicas.
Riesgo de una guerra regional
La sucesión de ataques confirma el riesgo de que el conflicto deje de ser una confrontación bilateral entre Washington y Teherán para convertirse en una guerra regional de mayor alcance.
Las operaciones militares ya afectan de manera directa a países como Jordania, Irak, Kuwait, Egipto y Arabia Saudí, mientras las rutas marítimas estratégicas del estrecho de Ormuz y del mar Rojo continúan bajo creciente presión.
La isla iraní de Qeshm, situada en el estrecho de Ormuz, fue uno de los principales objetivos de los bombardeos estadounidenses, debido a su importancia para las capacidades navales y de misiles de Irán en una de las principales arterias del comercio energético mundial.
Mediación estancada
El recrudecimiento de los combates representa un duro revés para los esfuerzos diplomáticos impulsados durante los últimos días por varios países de la región.
A comienzos de la semana, mediadores regionales habían informado de avances para acercar nuevamente a Washington y Teherán a la mesa de negociaciones, luego de tres días consecutivos sin ataques directos entre ambas partes. Ese breve período alimentó expectativas de una reducción de las tensiones, pero el intercambio de misiles registrado entre miércoles y jueves prácticamente anuló esas esperanzas.
Impacto económico mundial
La prolongación de la guerra continúa ejerciendo una fuerte presión sobre la economía internacional.
Desde el inicio del conflicto, los precios del petróleo y otros productos básicos han experimentado fuertes fluctuaciones, mientras gobiernos y mercados siguen atentos a cualquier interrupción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, paso obligado para una parte significativa de las exportaciones mundiales de crudo y gas natural.
Al mismo tiempo, persisten las preocupaciones en Washington sobre el ritmo de utilización de sus reservas de misiles interceptores y otras municiones de alta precisión empleadas para proteger sus bases militares y a sus aliados en Oriente Medio.
Sin señales de un alto el fuego
Hasta el momento, ninguna de las partes ha mostrado disposición a reducir las operaciones militares.
Mientras Estados Unidos sostiene que sus ataques buscan degradar la capacidad militar iraní y proteger a sus tropas desplegadas en la región, Teherán insiste en que continuará respondiendo a cualquier acción estadounidense.
Con los ataques extendiéndose a nuevos escenarios y la diplomacia prácticamente paralizada, la posibilidad de una rápida resolución del conflicto parece cada vez más remota, aumentando el temor de que Oriente Medio entre en una nueva fase de inestabilidad con consecuencias de alcance global.
