
EEUU vuelve a bombardear Irán y eleva tensión en Ormuz ante riesgo de una nueva escalada regional
WASHINGTON, 1 sept.– Estados Unidos lanzó este martes una nueva ofensiva contra objetivos militares de Irán, la segunda en menos de una semana, en una peligrosa escalada de las hostilidades que vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro del conflicto y aumenta los temores de una confrontación de mayor alcance en Oriente Medio.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las operaciones comenzaron alrededor de las 12:00 del mediodía, hora del este estadounidense (16:00 GMT) y estuvieron dirigidas contra posiciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
“Los ataques se producen tras los recientes intentos de agresión por parte del CGI contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y contra los miembros del servicio militar estadounidense desplegados en la región”, explicó Centcom.
La información inicial del organismo militar estadounidense no precisó todos los lugares alcanzados ni el número de instalaciones atacadas. Reuters confirmó posteriormente el inicio de los bombardeos y señaló que Washington los justificó por las acciones atribuidas a la Guardia Revolucionaria contra la navegación comercial y las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio.
La nueva operación ocurre apenas dos días después de que fuerzas estadounidenses atacaran instalaciones iraníes en la isla de Larak, situada estratégicamente en el estrecho de Ormuz.
Washington sostiene que en ese lugar había lanzadores iraníes preparados para disparar cohetes cargados con minas destinadas a obstaculizar el tránsito marítimo.
El ataque contra Larak dejó dos muertos, según las informaciones divulgadas tras la operación.
Irán respondió atacando bases estadounidenses
Teherán respondió a aquella ofensiva lanzando misiles contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania. Las defensas aéreas interceptaron prácticamente todos los proyectiles y hasta el momento no se han informado daños significativos ni bajas estadounidenses.
La escalada se extendió posteriormente hacia Emiratos Árabes Unidos, donde las autoridades informaron que interceptaron un dron iraní que penetró en sus aguas territoriales.
Abu Dabi calificó el incidente como una peligrosa escalada y una violación de su soberanía, aumentando la preocupación de los países del Golfo ante la posibilidad de quedar directamente involucrados en la confrontación entre Washington y Teherán.
Estos acontecimientos representan el primer intercambio importante de ataques entre Estados Unidos e Irán después de aproximadamente un mes de relativa disminución de las operaciones militares.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había advertido previamente que Washington respondería con contundencia a nuevas acciones iraníes contra sus fuerzas o contra la navegación comercial.
Ormuz vuelve al centro del conflicto
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, se ha convertido en el principal instrumento de presión utilizado por Teherán desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Irán ha restringido severamente el tránsito por esa vía y sostiene que las embarcaciones deben contar con su autorización para atravesarla.
Estados Unidos, en cambio, considera que debe garantizarse la libertad internacional de navegación y durante las últimas semanas ha conseguido restablecer parcialmente el tráfico a través de una ruta meridional próxima a Omán.
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió este martes que Teherán responderá militarmente si Washington incrementa el bloqueo de buques y puertos iraníes.
Irán considera el control del estrecho una de sus principales herramientas estratégicas frente a la superioridad militar estadounidense.
Tráfico marítimo cae drásticamente
La nueva escalada ya está teniendo efectos directos sobre el movimiento de embarcaciones.
Datos de seguimiento marítimo recopilados por Kpler y divulgados por Reuters indican que el lunes apenas cinco buques atravesaron el estrecho de Ormuz, cuatro en dirección de entrada y uno de salida.
La cifra se encuentra considerablemente por debajo del promedio de los diez días anteriores, situado alrededor de 14 embarcaciones diarias.
Más significativo todavía es que ninguno de los barcos contabilizados era un petrolero de crudo.
La reducción del tráfico evidencia la preocupación de las compañías navieras ante la posibilidad de ataques, colocación de minas, detenciones de embarcaciones o nuevas acciones militares en uno de los pasos marítimos fundamentales para el suministro energético mundial.
Medios iraníes informaron además este martes que un petrolero saudí habría sido detenido en el corredor sur del estrecho.
Ataques contra petroleros aumentan preocupación
Associated Press informó que dos petroleros fueron atacados recientemente cerca del estrecho de Ormuz, aunque hasta el momento no se ha establecido públicamente quién fue responsable de esas acciones.
Los incidentes agregan otro elemento de incertidumbre a una ruta que durante meses ha permanecido sometida a restricciones y amenazas militares.
La importancia estratégica de Ormuz trasciende ampliamente el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Una interrupción prolongada puede afectar las exportaciones de varios de los principales productores petroleros del Golfo y repercutir inmediatamente sobre los mercados internacionales de energía.
Petróleo supera nuevamente los 90 dólares
La reacción de los mercados fue inmediata.
El petróleo Brent subió alrededor de un 2 % este martes hasta aproximadamente US$92.04 por barril, su mayor nivel en una semana, mientras el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se situó alrededor de US$87.60.
Los inversionistas reaccionaron al riesgo de que una nueva fase de enfrentamientos entre Washington y Teherán reduzca todavía más el transporte de hidrocarburos procedentes del Golfo.
La disminución del tránsito por Ormuz se combina además con problemas en refinerías y otras perturbaciones internacionales del suministro energético.
Una guerra que cumple seis meses
La nueva escalada ocurre cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán acaba de cumplir seis meses.
La guerra comenzó el 28 de febrero con una ofensiva estadounidense e israelí contra territorio iraní y posteriormente evolucionó hacia semanas de bombardeos, represalias contra instalaciones estadounidenses en distintos países de Oriente Medio y crecientes restricciones al transporte marítimo.
Tras varias fases de intensos ataques, Washington y Teherán alcanzaron en junio un entendimiento provisional destinado a reducir las hostilidades y facilitar la navegación por Ormuz, pero las diferencias sobre su aplicación impidieron consolidarlo.
Durante las últimas semanas, el enfrentamiento había evolucionado hacia una guerra fundamentalmente económica, con Estados Unidos aumentando las sanciones y Teherán utilizando su posición geográfica sobre Ormuz como mecanismo de presión.
La ofensiva estadounidense de Larak y los ataques iraníes posteriores alteraron nuevamente ese escenario.
Irán deja abierta una puerta a la negociación
Pese al incremento de las operaciones militares, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó este martes que Teherán estaría dispuesto a retomar los compromisos alcanzados previamente si Estados Unidos hace lo mismo.
Pezeshkian sostuvo que Irán responderá de manera recíproca si Washington vuelve a cumplir las obligaciones contempladas en el memorando de entendimiento alcanzado en junio.
Ese acuerdo provisional incluía mecanismos para detener las hostilidades, avanzar hacia la normalización de la navegación en Ormuz y abordar las sanciones económicas estadounidenses, pero terminó deteriorándose rápidamente.
Irán sostiene que garantizará la libertad de navegación cuando Estados Unidos respete los compromisos pactados.
Washington, mientras tanto, insiste en que no permitirá que Teherán utilice el estrecho para amenazar a buques comerciales ni atacar a las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio.
Temor a una confrontación regional
La principal preocupación ahora es que el intercambio de ataques arrastre nuevamente a otros países de la región.
Estados Unidos mantiene instalaciones militares y miles de soldados desplegados en Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Qatar y otros puntos de Oriente Medio, lo que multiplica los posibles blancos de represalias iraníes.
Durante etapas anteriores de la guerra, Teherán y fuerzas aliadas atacaron objetivos estadounidenses y de países del Golfo, mientras Washington amplió sus operaciones contra instalaciones militares, radares costeros, embarcaciones y otras infraestructuras iraníes.
El conflicto también ha tenido ramificaciones en Yemen e Irak, además de repercusiones sobre la seguridad de Arabia Saudita y las rutas marítimas del mar Rojo y Bab el-Mandeb.
Con los nuevos bombardeos estadounidenses de este martes, las represalias iraníes y las amenazas cruzadas alrededor del estrecho de Ormuz, la frágil etapa de contención militar de las últimas semanas vuelve a quedar comprometida.
La situación mantiene abierta simultáneamente dos posibilidades: un regreso a las negociaciones sobre el acuerdo provisional de junio o una nueva fase de ataques directos que podría extender otra vez el conflicto a diferentes puntos de Oriente Medio.
