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lunes, 5 de octubre de 2026
El Brent sigue sobre los 100 dólares y Aramco advierte que reponer las reservas podría tardar dos años

El Brent sigue sobre los 100 dólares y Aramco advierte que reponer las reservas podría tardar dos años

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MADRID, España, 5 de octubre de 2026.— El petróleo registraba descensos este lunes, pero el Brent continuaba por encima de los 100 dólares por barril, en un mercado que sigue condicionado por la guerra en Irán, los elevados costes del transporte marítimo, la reducción de las reservas y las dificultades para producir combustibles refinados, especialmente diésel.
A las 13:26 GMT —9:26 de la mañana en República Dominicana—, los futuros del Brent cotizaban a 101.82 dólares por barril, una caída de 43 centavos, equivalente al 0.4 %. El West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, descendía 1.50 dólares, cerca del 1.7 %, hasta 89.61 dólares por barril, según Reuters. Se trata de cotizaciones durante la sesión del 5 de octubre, no de precios de cierre.
El retroceso respondía al aumento de las exportaciones de crudo desde Oriente Medio y al compromiso del Grupo de los Siete de liberar 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas de emergencia. Sin embargo, esas medidas todavía no han eliminado las presiones que mantienen encarecido el suministro energético.
El análisis publicado por La Información, basado en información de Bloomberg, señala que el Brent permanece alrededor de un 40 % por encima de su nivel anterior al comienzo de la guerra en Irán. Esa diferencia continúa afectando a industrias y consumidores y alimentando la inflación mundial.
La recuperación de los envíos tampoco equivale a una normalización de toda la cadena energética. Los barriles deben salir de zonas expuestas a ataques, llegar a las refinerías y transformarse en productos cuya disponibilidad sigue siendo limitada.
Haris Khurshid, director de inversiones de Karobaar Capital LP, con sede en Chicago, explicó a Bloomberg que el mercado ha sufrido simultáneamente pérdidas de suministro, reducción de existencias y alteraciones en la capacidad de convertir el crudo en combustibles como el diésel. Restablecer la circulación del petróleo no corrige de inmediato esos daños.
El temor a una escalada mantiene la presión
Una de las principales razones de la resistencia de los precios a bajar es la incertidumbre sobre el conflicto. Estados Unidos e Irán mantienen posiciones distantes respecto a las condiciones para poner fin a la guerra y, aunque no han retomado las hostilidades a gran escala de la primavera, se han producido intercambios de ataques.
El despliegue de un portaaviones adicional y más tropas estadounidenses en el Golfo Pérsico ha reforzado la preocupación de los operadores por una posible escalada.
Los ataques contra buques también dificultan recuperar la confianza en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial. A ello se suma el ataque con drones que el mes pasado paralizó el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una infraestructura clave para transportar petróleo por una vía alternativa.

Transportar el crudo sigue siendo extraordinariamente caro

Aunque algunos barcos consiguen sortear los puntos de mayor riesgo, la interrupción del tráfico habitual ha elevado considerablemente los costes de llevar el petróleo a sus compradores.
Según el reporte de La Información y Bloomberg, los envíos desde el Golfo Pérsico dependen en buena medida de buques que realizan trayectos de enlace, transferencias de petróleo entre embarcaciones y rutas no convencionales.
Las tarifas de los petroleros han alcanzado niveles superiores a 1.2 millones de dólares diarios para transportar crudo desde el Golfo Pérsico hasta China, incrementando el coste final del suministro.
Xuyi Zhao, analista sénior de petróleo de Guotai Junan Futures, explicó que recuperar el volumen de exportaciones no significa restablecer plenamente el sistema. El mercado también evalúa si los barriles pueden entregarse con seguridad, de manera fiable y a un coste razonable.

Reservas reducidas y recuperación de la demanda

Las existencias mundiales siguen deterioradas después de meses de interrupciones y retiradas de emergencia. Según las cifras de la consultora Energy Aspects recogidas en el análisis, los inventarios globales rondan los 4,300 millones de barriles, más de 400 millones por debajo de su nivel de marzo, el primer mes completo de la guerra, y se encuentran en su nivel más bajo en cinco años.
Mientras tanto, la demanda mundial se ha recuperado del impacto inicial del encarecimiento energético. Energy Aspects la sitúa en unos 104.8 millones de barriles diarios, aproximadamente 6.5 millones más que el mínimo registrado en mayo durante el conflicto.
Esa recuperación obliga al sistema a atender el consumo corriente mientras intenta reconstruir las reservas utilizadas para amortiguar la crisis.
La escasez de diésel añade otra dificultad

El aumento de los flujos de crudo no resuelve por sí solo la insuficiencia de combustibles refinados. Las exportaciones de Oriente Medio y Rusia, dos grandes centros de refinación, siguen restringidas.
La guerra entre Rusia y Ucrania ha afectado instalaciones que transforman el petróleo en productos terminados, limitando la disponibilidad de combustibles para otros mercados.
Las refinerías situadas fuera de esas regiones están acelerando su actividad para cubrir la demanda. Sin embargo, el funcionamiento intensivo aumenta el riesgo de averías y paradas imprevistas, mientras las empresas están dispuestas a pagar precios elevados para asegurar el crudo que necesitan.
El petróleo vuelve a utilizarse como cobertura frente a la inflación
El encarecimiento de la energía también influye en las decisiones financieras. Los bancos centrales han advertido que los altos precios de los combustibles agravan las presiones inflacionarias y pueden complicar la evolución de los tipos de interés.
Según el análisis de Bloomberg recogido por La Información, algunos operadores han vuelto a considerar el petróleo como una cobertura frente a la inflación, en un contexto de mayores rendimientos de los bonos.
Aunque esas operaciones no representan necesariamente una demanda física adicional de barriles, pueden contribuir a sostener o elevar sus cotizaciones.

Aramco advierte sobre una recuperación prolongada

A este panorama se añade la advertencia del presidente y consejero delegado de Saudi Aramco, Amin H. Nasser, quien afirmó este lunes en el Foro de Inteligencia Energética de Londres que reponer las existencias y atender simultáneamente la demanda podría llevar hasta dos años después de la reapertura completa de Ormuz.
En declaraciones recogidas por Europa Press y publicadas por Forbes España, Nasser describió las restricciones al tránsito de petroleros como la crisis de suministro energético más grave en años y destacó la estrecha relación entre seguridad energética, estabilidad económica y acontecimientos geopolíticos.
“El sistema ya está bajo presión”, afirmó. Ante las escasas alternativas disponibles, calificó el margen de seguridad del suministro como “alarmantemente reducido”.
El ejecutivo advirtió que las consecuencias serán más graves cuanto más se prolongue la interrupción y recordó que las personas más vulnerables son las primeras en sufrir cuando la energía escasea o deja de ser accesible.
Respecto a la liberación de reservas anunciada por el G7, consideró que puede ofrecer un respiro durante el invierno, pero que no soluciona el problema del suministro a largo plazo.
Hasta que Ormuz vuelva a operar plenamente y se restablezca la confianza, sostuvo, persistirá la presión sobre el mercado. Incluso después, reconstruir los inventarios mientras se satisface el consumo podría requerir hasta dos años.
Así, la bajada del petróleo este lunes ofrece un alivio parcial, pero los riesgos de transporte, las reservas mermadas y la escasez de productos refinados continúan dificultando una reducción sostenida del coste de la energía.

Fuentes: Información Económica y Bloomberg

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