
El dueño de “ninguno” en la política dominicana
Por Charlie Núñez
Con un sistema educativo deficiente, orientado más a aportar datos como información que a formar ciudadanos en capacidad de desarrollar habilidades, actitudes, valores y pensamiento crítico, se han creado a través del tiempo profundas lagunas en todos los niveles de la educación.
A pesar del elevado presupuesto destinado a la misma, quienes tienen la responsabilidad de transformarla han mostrado poco interés en impulsar cambios reales. Como consecuencia, hemos construido un sistema donde unos pocos se benefician económica y políticamente de la ignorancia de una población que, por falta de formación, tiene dificultades para comprender, analizar e interpretar la realidad que nos rodea.
Desde niño aprendí algo que, aunque fue en clases de matemáticas, es aplicable a todo en la vida: “Si el planteamiento está mal, el resultado estará mal”, y en la sociedad nuestra de hoy, las personas fabrican su propia verdad sobre planteamientos producto de una mala formación.
Acercándonos a los procesos electorales de febrero 2028 y mayo de ese mismo año, la mayoría de los análisis de dónde surgen los planes y las estrategias están enfocados en primer lugar a lo presidencial, descuidando las municipales que serán celebradas tres meses antes.
Otro enfoque en el que se han concentrado la mayoría es en que la mitad de la población no ve con buenos ojos a ninguno de los partidos tradicionales o candidatos de estos, lo que, según estos análisis, deja abierta la posibilidad de que se cuele un candidato alternativo.
Ninguno, aparentemente, se ha convertido en el favorito de los dominicanos.
Mientras el cincuenta por ciento de los que votan se reparten mayoritariamente entre los tres principales partidos, una pequeña cuota de participación se reparte en alrededor de 30 partidos minoritarios con reconocimiento legal. Eso se demostró en el normal proceso de febrero del 2020 y en los sucesivos de mayo 20; además de febrero y mayo 2024.
¿Pero qué pasa del lado que no participa, con el que hoy muchos hacen “cocote”?
De entrada les diré, que hemos medido a la mayoría de figuras públicas, para ver el nivel de simpatía que pudieran generar frente a un electorado; para sorpresa de algunos, esas figuras tienen exactamente un 50% de rechazo de la población. Eso quiere decir que quienes alardean de que la mitad de los votantes rechaza a los políticos son, a su vez, desaprobados por la otra mitad del electorado.
Aunque no es de conocimiento público, son muchos los encuentros de grupos y personalidades que se reúnen, asumiendo que pueden ser, sugerir o descubrir quién podría ser esa figura que emerja de ese cincuenta por ciento que rechaza los candidatos y partidos tradicionales.
Si el cincuenta de los partidos se reparte en tres, el de los no partidarios se reparte en mil pedazos, siendo el más grande, el de la apatía, que es ninguno de ninguno.
No nos equivoquemos, el próximo presidente de la república será de uno de los tres partidos mayoritarios y la lucha será entre el gobierno y uno de los dos que representan mayoría desde la oposición; el triunfador, el que logre aglutinar la mayor coalición de fuerzas y genere más confianza.
