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viernes, 23 de octubre de 2026
El hambre cero y la realidad dominicana

El hambre cero y la realidad dominicana

·22 de octubre de 2026·4
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Por: Luis Fernández

Recientemente el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, informó que República Dominicana logró reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral internacional que define la condición de hambre, de acuerdo con los datos publicados en su Informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026).
El funcionario del organismo internacional afirmó que, “República Dominicana se ha movido por debajo del 2.5% del umbral de desnutrición y fuera del mapa del hambre”, en un trabajo anterior sobre este tema afirmamos, que esto ha sido utilizado por el gobierno dominicano de una manera selectiva para justificar el supuesto éxito de sus políticas alimentarias.
Y agregamos que,” al ver el informe de manera selectiva y política el gobierno ha obviado y minimizado, otros indicadores del mismo documento que evidencian desafíos importantes de seguridad alimentaria, acceso económico a una dieta saludable y desigualdades sociales, pretendiendo confundir proyectando la imagen de una República Dominicana, que ha superado el problema del hambre.
Lo que la FAO ha reconocido es un logro estadístico, que no se traduce en una realidad en la que ningún dominicano pase precariedades alimentarias, la situación de los dominicanos es bien diferente, para diversos sectores de la sociedad civil, partidos políticos de oposición y ciudadanos de a pie, el término "Hambre Cero" es calificado como un discurso triunfalista alejado de la cotidianidad.
La FAO no ha dicho que en República Dominicana desaparecieron la pobreza, la inseguridad alimentaria o todos los casos de personas que pasan hambre, la propia FAO ha señalado en otras ocasiones que alcanzar el objetivo de Hambre Cero requiere mantener políticas de protección social, producción sostenible y acceso a alimentos nutritivos para los grupos más vulnerables.
La verdad es que las estadísticas por si solas no garantizan que el país disponga de suficientes alimentos y que todas las familias tengan los recursos económicos para comprarlos, asimismo los constantes aumentos de la canasta familiar y los bajos salarios vigentes sumados a la informalidad laboral, dificultan el acceso estable a una dieta balanceada, por lo que muchos hogares vulnerables se ven obligados a reducir la calidad de sus comidas o a saltarse raciones diarias debido a la inflación.
La precariedad con la cual están viviendo los dominicanos, contrasta con todas las estadísticas oficiales que tratan de reflejar una supuesta mejora en ciertos renglones nacionales de hambre y pobreza, que demuestran el supuesto éxito de sus políticas económicas, por el contrario, las familias dominicanas no han superado sus dificultades alimentarias, ni tienen garantizado el acceso a una alimentación suficiente, nutritiva y asequible.
Todo esto queda reflejado en un nuevo informe realizado por la facultad de ciencias económicas y sociales de la UASD, su instituto de investigación socioeconómica (INISE) y la fundación Juan Bosch, titulado “Cuando trabajar no basta: productividad creciente, salarios insuficientes y pobreza laboral en la Republica Dominicana”, que señala “la pobreza laboral alcanzo en 2025 al 39.7% de la población nacional y la pobreza laboral extrema llegó al 12.1%.
La pobreza laboral es mayor en las mujeres llegando al 43% y una pobreza extrema de 13.6%, el informe señala que la pobreza laboral es alta en varias regiones del país entre ellas la frontera terrestre oeste, en el valle alcanza el 54.2%, en el Higuamo 53.0%, en Ozama que incluye la capital 41.1% y en Yuma 35.9%, en todas estas zonas del país los salarios no cubren la canasta básica y ni siquiera superan el límite de la pobreza.
En un país como lo señala el informe, donde el ingreso mensual promedio del sector formal es RD$ 38,891.00, ni el del informal RD$ 24,761.00 logran cubrir la canasta familiar, hacen que este informe “cuando trabajar no basta”, sea un importante esfuerzo para hacer conciencia sobre la necesidad urgente de un modelo de crecimiento económico justo que reparta la riqueza y permita a todos y todas vivir dignamente.
La realidad dominicana se caracteriza por altos niveles de pobreza, subalimentación, inseguridad alimentaria y dificultades para el acceso a los alimentos, lo que constituyen barreras para la población acceder regularmente a una alimentación suficiente y nutritiva, por lo que es necesario que se tengan ingresos suficientes para adquirir alimentos que mantengan una dieta saludable sin sacrificar medicamentos, educación u otras necesidades esenciales.
La eficacia de una política contra el hambre y la miseria no se mide únicamente por la reducción coyuntural de un porcentaje, sino también por su capacidad de garantizar permanentemente que ninguna familia quede excluida del derecho a una alimentación suficiente y digna. Esa es la diferencia entre alcanzar una meta estadística y resolver de manera sostenible el problema social.
Luis Fernández
Analista Político y escritor
Santo Domingo R.D.

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