
Ellen Burstyn recibe el León de Oro en Venecia y encarna a Marilyn Monroe a los 100 años
Venecia, Italia, 8 sept.- Entre todos los personajes que Ellen Burstyn podía imaginarse interpretando después de cumplir 90 años, Marilyn Monroe parecía uno de los menos probables. La posibilidad surgió cuando la directora Maggie Gyllenhaal visitó su apartamento para plantearle una idea singular: encarnar a la legendaria actriz si hubiera llegado a los 100 años.
Burstyn consideró atractiva la propuesta y aceptó participar en “Flesh Impact”, cortometraje de 17 minutos que tuvo su estreno mundial el lunes en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
La presentación coincidió con otro momento especial para la actriz de 93 años, quien recibió el León de Oro a la trayectoria por su extensa contribución al cine, la televisión y el teatro.
Una conexión indirecta con Marilyn Monroe
Aunque Burstyn nunca conoció personalmente a Monroe, fallecida a los 36 años, existían algunos vínculos entre ambas.
Las dos tuvieron el mismo masajista, quien solía contarle a Burstyn historias sobre su fallecida amiga. Ese hombre llegó a decirle que tenía muchas similitudes con Monroe y le prestó uno de los libros que había pertenecido a la estrella, titulado “The Thinking Body”.
Dentro del ejemplar todavía permanecían algunos objetos personales, entre ellos antiguos recibos.
Esa información ayudó a Burstyn a comprender que Marilyn Monroe no era exactamente la persona que mostraba ante el público, sino una identidad cuidadosamente construida.
A su juicio, la actriz creó todo el concepto de Marilyn Monroe y después asumió ese personaje frente a las cámaras y la sociedad.
Burstyn recordó que en una ocasión vio a Monroe en un club nocturno. La estrella la miró y le hizo un gesto con la cabeza.
La veterana intérprete aseguró que quedó impresionada por su extraordinaria belleza y tuvo la sensación de que Monroe la había reconocido. Como apenas comenzaba su carrera, aquel gesto la hizo sentirse honrada y complacida.
El origen de “Flesh Impact”
El proyecto surgió de una forma poco convencional, por iniciativa de la empresa automotriz de lujo Genesis.
Amy Marentic, directora de mercadeo de la compañía, se acercó a Gyllenhaal y le propuso realizar una producción relacionada con el centenario del nacimiento de Monroe, que habría cumplido 100 años en junio.
Gyllenhaal pidió un fin de semana para pensar en la propuesta. Finalmente, imaginó a una Marilyn centenaria enfrentándose a una de las experiencias más vulnerables para cualquier intérprete: presentarse completamente sola sobre un escenario para realizar una audición.
Burstyn fue la primera actriz que llegó a la mente de la directora. Gyllenhaal consideró que el proyecto podía ofrecerle la oportunidad de explorar distintas ideas y emociones desde una perspectiva nueva.
Durante la filmación, ambas descubrieron que compartían un lenguaje similar y una misma manera de acercarse al trabajo interpretativo.
Burstyn explicó que las dos están interesadas en llegar hasta lo más profundo de aquello que un personaje puede revelar. Para ambas, cualquier proyecto debe partir de esa búsqueda emocional.
La transformación impulsada por las mujeres
La manera en que Burstyn selecciona sus personajes no ha cambiado demasiado con el paso de los años. Continúa aceptando aquellos papeles capaces de conmoverla o plantearle un verdadero desafío artístico.
Sin embargo, trabajar en una producción integrada mayoritariamente por mujeres representó una experiencia muy diferente a la realidad que encontró cuando comenzó su carrera.
Durante una conferencia de prensa celebrada el lunes, recordó con humor que, cuando empezó a trabajar, prácticamente no había mujeres en los equipos cinematográficos ni detrás de las cámaras.
En aquella época, explicó, si una mujer estaba presente en un set de rodaje casi siempre era porque formaba parte del elenco.
Burstyn atribuyó parte del cambio experimentado por la industria a la lucha encabezada por figuras como Gloria Steinem, la reconocida activista feminista fallecida recientemente. Afirmó que, gracias a ese movimiento, la conciencia social comenzó a transformarse paulatinamente.
Dos películas y un homenaje en Venecia
Además de “Flesh Impact”, Burstyn participa en otra producción presentada en el Festival de Venecia.
Se trata del largometraje “Place to Be”, dirigido por el cineasta Kornél Mundruczó y coprotagonizado por Taika Waititi.
La actriz reconoció sentirse ligeramente abrumada por la coincidencia de las dos presentaciones y el homenaje a su trayectoria durante el festival.
Burstyn contó que se preguntó por qué merecía semejante distinción y qué había hecho para recibirla. Finalmente, concluyó que no habría podido desarrollar una carrera tan prolongada sin la formación actoral recibida.
La reflexión resulta modesta para una intérprete que ha ganado el premio Óscar por “Alice Doesn’t Live Here Anymore”, además de un Tony y dos premios Emmy.
Durante más de cinco décadas, Burstyn ha participado en alrededor de 150 producciones y actualmente se desempeña como copresidenta de The Actors Studio.
También imparte ocasionalmente clases de actuación, con las que procura mantener vivo el legado de Lee Strasberg, su maestro y mentor en la interpretación.
Un modelo de autenticidad
El director del Festival de Venecia, Alberto Barbera, destacó la capacidad de Burstyn para representar el dolor y la resistencia de las personas comunes con dignidad, ironía y valentía.
Barbera definió su trabajo como un modelo de autenticidad interpretativa y compromiso cívico dentro de la profesión actoral.
Un día antes de recibir el reconocimiento, Burstyn conversó con Gyllenhaal sobre el vestido que utilizaría durante la ceremonia y le preguntó si podía resultar demasiado llamativo.
La directora la tranquilizó y le recordó que se trataba de su día.
Burstyn expresó su felicidad por encontrarse en Venecia y agradeció tanto el premio como la oportunidad de participar en una película que describió como interesante, profunda, divertida y maravillosa.
